Rebuscando ayer tarde por entre carpetas y versos, me volví a encontrar con aquella última carta que te escribí y que jamás logré darte. Rebuscando esta madrugada entre sueños, he vuelto a soñar contigo. Y he sentido de nuevo el eco de tu sonrisa. Y he visto cómo me mirabas de reojo. Y he detenido el tiempo para ver cómo te recogías la melena en una cola alta sin espejo, y dejabas al descubierto mi talón de Aquiles… tu cuello…. siempre tu cuello. Se que ha pasado el tiempo. Y que lo que fuimos está sepultado en una costura del ayer. Pero me gusta pensar que de vez en cuando te acuerdas de mí. Me gusta pensar que ya no me guardas rencor por mis últimas palabras. Me gusta pensar que, al escuchar mi nombre, la nostalgia te hace caminar por la vereda de los besos que nos dimos. Y me gusta pensar que algún día nos tomaremos un café, bajo la luz de la luna, y nos diremos todo aquello que se quedó sin decir antes del último portazo y que la piel esconde bajo un zaguán de su...