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Mostrando entradas de junio, 2026

El gol

​ Cuando una simple pelota besa la piel cruzada de una red, o cuando atraviesa el espacio invisible entre dos conos, o cuando golpea la pared de un plazoleta, el mundo se apaga durante tres o cuatro segundos. En esos momentos, un grito atraviesa tu cuerpo. Se te olvida el dolor que a veces uno atesora en el corazón, y te reconcilias con el niño que de pequeño se quedaba mirando a sus ídolos sudar elegancia sobre el verde tapiz de un césped de fútbol. Alcanzar a meter un gol es una descarga de adrenalina tan salvaje que todo tu ser no sabe ćomo procesarla; por eso, cuando un futbolista mete un gol, lo ves correr como loco sin rumbo fijo, lo ves soltar todos los amarres de su ansiedad, lo ves gritar hasta quedarse sin aire.  Marcar un gol es la liberación absoluta de una presión que se anida en la garganta, pasando de ser un simple mortal a sentirte por un chasqueo de dedos en un dios de barro.  El universo entero se reduce a ese instante, a esa jugada, a ese pase que el compañe...

El hat trick de Messi

​ Si ustedes, al igual que yo, pensaban que el guión de Leo Messi como futbolista ya había tocado su techo, estarán conmigo que el "10" nos pegó una bofetada de realidad a todos los escépticos tras su primer encuentro en este Mundial 2026 . Porque Leo sigue siendo el mismo Leo que desde Barcelona enamoró al fútbol para encumbrarse por méritos propios al altar más alto del Olimpo de los Ases del Balompié.   Es cierto que enfrente no tuvo rival el combinado albiceleste, pero Messi jugó una vez más para seguir escribiendo la historia de su historia con la tinta de su zurda en un recital de violín a cargo de un señor que ronda los 40 años y que juega al ritmo que le da la gana.  Con sus tres tantos, el rey le dijo al reino de los reinos que no tiene ninguna intención de entregar la corona. Ya lo dijo Andrés Montes en relación a la sonrisa de los jugones, … y Messi volvió a sonreír sobre la cancha, jugando con la soltura del que ya lo ha ganado todo pero que sigue teniendo ...

Hoy juega mi piel

​ Hay mañanas en las que el café huele distinto, en las que el pecho se aprieta con una tensión hermosa y el aire vibra con otra frecuencia.  Hay mañanas en las que uno siente corretear por la barriga los nervios. Hay mañanas que uno está más pendiente de la hora que de respirar. Y hoy es uno de esos días.  Porque hoy no juega un equipo de fútbol, sino que hoy se me estremece el alma, ya que hoy juega mi piel. La selección española debuta hoy lunes en este Mundial de 2026 y, como siempre que rueda el balón con el escudo del león, el tiempo se detiene. Hablar de España es hablar de una forma lírica de entender la vida. Ver ese uniforme rojo (o blanco, o azul)  sobre el césped despierta una memoria genética de pases infinitos, de una búsqueda obsesiva de la belleza a través de la pelota. Es el recuerdo de la gloria que nos hizo eternos, pero también es la ilusión renovada de una generación de jóvenes que juegan con la frescura del que todavía no conoce el miedo. Ver a Españ...

Johan Cruyff

​ El hombre que nos enseñó a mirar el fútbol de otra manera Para los que tuvimos la inmensa suerte de estirar la adolescencia a principios de los noventa, el fútbol no se divide en "antes y después de Cristo", sino en antes y después de Johan Cruyff, ese holandés errante que cinceló sobre el tapete del Camp Nou una forma de entender el fútbol que, a día de hoy, siga mas viva que nunca gracias a sus pupilos. Y es que resulta que antes de que el Flaco aterrizara en el banquillo de CanBarca, el fútbol español era, por lo general, un asunto de barro, testosterona, marcar al hombre hasta el lavabo y pelotazo arriba.  Pero entonces llegó él, con su gabardina, sus chupa-chups y esa mirada desafiante de quien se sabe tres pasos por delante del resto del mundo.  Lo dominaba todo. Lo controlaba todo. Y de la noche a la mañana, el balón dejó de ser algo que golpear con furia para convertirse en el sol alrededor del cual giraba todo el universo de lo que llamamos fútbol. La Herejía del 3...

Cada 4 años

​ Uno lleva cosido en su interior marcas que te hacen entender el discurrir de la vida por tu piel. La fecha del cumpleaños de tu hijo. El día que robaste el primer beso. Aquella despedida de solteros con los amigos… Y cada cuatro años, esa marca brilla en la oscuridad por culpa de una pelotita de fútbol y los himnos de decenas de países. Surge entonces el amor por la bandera patria. El que llores o grites como si no hubiera un mañana en el salón de tu casa. La satisfacción de vestir la camiseta de tus ídolos hasta para ir a comprar el pan. Un mundial es el sueño de los futbolistas. La catapulta de los entrenadores. El espejo que los anfitriones muestran al mundo. Un mundial es lo máximo del orbe futbolístico porque no hay trofeo mas bonito que el se consigue como Campeón del Mundo. Un mundial te da la inmortalidad o deja tu nombre escrito en la cuneta del olvido. Cada 4 años, el tiempo se asoma para ver lo que un día fue el alimento de miles de chavales que, al calzarse sus primeras b...