
Llevo varios días con los nervios metidos en el estómago a cuentas de este Mundial al que le quedan dos partidos para acabar, siendo el que me tiene sin apenas comer el del domingo por la noche.
Y es que, por segunda vez en mi vida, voy a asistir a una Final de la Copa del Mundo donde juega mi selección.
Y enfrente vamos a tener al mejor rival posible, desde el punto de vista de la historia, de la literatura, de los sentimientos.
Pero me consta que somos muchos los que estamos así por mor de una pelota y veintidós chavales corriendo detrás de ella; en especial, los que amamos el fútbol.
Todos los que hemos soñado alguna vez con marcar un gol o vestir la camiseta del equipo de nuestros sueños se resume en una línea de cal, en un césped que huele a gloria y en el peso de una copa que no es sólo de oro, sino que guarda un pedazo de alma universal.
España se enfrentará a Argentina.
El equilibrio contra la pasión. La razón frente al mito. Los potreros contra los magos del balón.
Es la final que el destino nos debía.
Es la final que ya es leyenda, incluso antes de comenzarse a jugar.
Y es que, no es un partido de fútbol más, sino que es un espejo donde nos miramos todos.
De un lado, el último baile del genio que nos hizo creer que la magia no era un truco, sino una forma de caminar por la vida: Lionel Messi.
Verlo con la albiceleste no es ver a un deportista; es ver a un niño de barrio que, tras mil batallas, se dispone a cerrar el círculo, a ponerle el broche de oro a una existencia dedicada a la pelota. Cada movimiento suyo será una lágrima contenida, un suspiro de los que aún creemos en la belleza de lo imposible.
Frente a él, el bloque de roca que ha construido Luis de la Fuente a su imagen y semejanza.
España no necesita gritar para ser escuchada. España es un coro perfecto, una orquesta donde no hay solistas porque la partitura es tan sagrada que todos saben qué nota tocar antes de que llegue el balón. Es un equipo que juega con la certeza del que sabe que el sacrificio es el único camino hacia el trono. No es un conjunto de nombres; es una idea, una hermandad, un grupo donde cada jugador entiende que el éxito es un esfuerzo compartido. Es el fútbol convertido en una lección de humildad y orden.
Será Rodri abarcando el centro del campo. Olmo jugando al esconder entre las líneas enemigas. Laporte dejándosela vida para que la pelota no pase la línea defensiva.
Y así podría escribirle algo a cada uno de los componentes de este equipo que nos ha hecho soñar y que nos hará gritar de emoción si ganamos el partido de los partidos.
El fútbol tiene el secreto de mudarnos la piel, de hacernos niños cuando golpeamos una pelota, de amar e idolatrar a hombres de carne y hueso que, durante noventa minutos,son dioses.
El fútbol es aquello que nos hace regresar a las calles de la infancia con una sonrisa en los labios.
El fútbol saca lo mejor y a veces lo peor de nosotros mismos…
A horas de que el árbitro dé el primer silbato, el mundo se unirá en un solo grito.
Y estaremos vivos para vivirlo, contarlo, gritarlo, …
El sueño de ser campeones del mundo se acerca.
Prepárense, que el corazón no aguantará tanto.
¡¡ Qué bendita locura es el fútbol!!
¡¡ Qué final nos espera!!!



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