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Mostrando entradas de abril, 2026

Calma

​ Sábado de motos en Jerez 19.00 horas   La ciudad está asediada a estas horas por el mundanal ruido de las motos. Voy caminando por la calle Medina. En mi cabeza resuenan decenas de pensamientos y se cuela alguna que otra marcha de Arahal. Hasta que de pronto veo que la puerta de la Parroquia de los Descalzos está entreabierta. Cruzo la calle. Paso la reja exterior. Atravieso el dintel. Me acerco a la capilla de la derecha y al fondo, de blanco, está Ella . Y como un suspiro de Madre , todo lo calma. Todo lo cura. Todo lo sana. Y a su manera, lo vuelve a hacer.  Afuera el ruido.  Adentro mis latidos llorando en carne viva.  Afuera la vida a velocidad de vértigo. Adentro, Ella dibujando un nuevo atardecer con su nombre como horizonte. Afuera, la tarde se acomoda descalza. Adentro, Ella y yo jugamos a ese juego donde siempre pierdo para volver a apostar por Ella . Sábado de motos en Jerez. 19.00 horas. La Amargura de blanco. La Amargura lo ha vuelto a hacer. 

Dicen …

​ Dicen que el Cachorro nunca ha visto los tejados de la calle Castilla. Dicen que el Cachorro jamás ha visto las dos orillas del río. Dicen que el Cachorro volvió de Roma sin ver la ciudad eterna. Pero yo se que el me ve cuando lo veo. Me siente cuando lo siento. Me escucha cuando lo escucho. Porque al verlo, uno lo escucha morir. Porque al sentirlo, uno muere al escucharlo. Porque al escucharlo, uno sabe que algo dentro de nosotros se va muriendo con Él. El Cachorro clava sus pupilas en los adentros del tiempo, y desarbola todas las cegueras de la vida. El Cachorro expira lentamente la tarde del Viernes Santo, y si algún día dejara de hacerlo, la vida se convertiría en un silencio de rezos. El Cachorro camina y anda por las aguas de Sevilla, y Triana amortaja sus suspiros. Shhhhh… Que el Cachorro siga expirando, que yo le seguirá queriendo.

Julen Guerrero

​ El Icono que Eligió el Corazón Si Van Basten fue el cisne de Europa, Julen Guerrero fue el ángel de San Mamés.  En una década de los 90 donde el fútbol empezaba a sucumbir a las luces de neón y los traspasos millonarios, el "8" del Athletic Club representó algo que hoy parece una utopía: la fidelidad absoluta a unos colores sobre cualquier oferta de gloria externa. Julen no era solo una cara bonita en las carpetas de las adolescentes de media España; sino que fue un futbolista de una elegancia insultante.  Su llegada desde la segunda línea era quirúrgica, con una capacidad de llegada y un remate de cabeza que desafiaban su apariencia grácil.  Tenía ese don del oportunismo que solo poseen los elegidos, moviéndose entre líneas como un fantasma que siempre aparecía en el lugar exacto para desatar el delirio en La Catedral . La Perla de Portugalete A diferencia de otros que buscaron el éxito en Madrid, Milán o Barcelona, Julen decidió ser el dueño de su destino en cas...

A veces

​ A veces la vida nos atropella y nos llena de cicatrices. A veces uno no sabe cómo conciliar el sueño. A veces la soledad es la única que nos arropa las sábanas. A veces las preguntas asaetean nuestros pensamientos. A veces quisiéramos huir por la orilla de los silencios. A veces callarse es el único y el mejor de los remedios. A veces uno quiere, pero no puede. Otras veces uno puede, pero el destino no quiere. Y algunas veces, ni se puede, ni se quiere.  A veces descubrimos que el olvido es lo único que nos salva.  A veces la esperanza se queda a vivir en los bolsillos del hambre.  A veces no nos damos cuenta de que el tiempo no cura las heridas. A veces los espejos nos devuelven rostros que ya no reconocemos. Otras veces, la memoria es un campo de minas que explota cuando recordamos. Y algunas veces, hay puertas que no se vuelven a abrir porque detrás de ellas se cobija la nada. A veces uno se siente pequeñito ante la inmensidad de los días…  Y quiere arrojar la t...

Soledad

​ El Viernes Santo empezaba a doblarle la esquina al folio de la madrugada.  El tiempo, arrastrando compases, olía a cera derretida.  Y todas las miradas en torno a la calle Tornería se concentraban en Ella .  La dolorosa que tiene el alma rota. Destrozada. Mutilada.  La Virgen del clavo que, si pudiera, se lo clavaría en el fondo de su alma.  La que navega entre zozobras de mares oscuros, enfilados y revueltos.  Era la Soledad .  La Madre que camina por Jerez como una doncella de luto. La que arrejunta toda la pena que un capataz, sin apenas voz, podía confesarle. La que concita a la noche, mientras que la tarde se aleja por el horizonte con el envés de las pupilas echándola de menos.  Era la Soledad . La que se quedó huérfana desde que engendró en su vientre al Varón de Dolores . La que detiene sobre los espejos mudos lo que no se puede, o no se sabe decir. La de los abrazos sin nombre. Sin hogar. Sin calor. Era la Soledad. La que me ...

Marco Van Basten

​ El Cisne que Desafió a la Gravedad Hay futbolistas que ganan títulos y otros que, simplemente, redimen al espectador .  Marco van Basten pertenecía a esa estirpe de elegidos que transformaban el césped en un escenario de ballet. En el Milán de finales de los 80, no solo vimos a un delantero; vimos la personificación de la estética funcional . Lo que hacía a Marco único era su capacidad para armonizar un cuerpo de 1,88 metros con una coordinación propia de un peso pluma. No era solo potencia; era un control orientado que eliminaba defensas con un sutil giro de cadera.  Su gol en la final de la Eurocopa del 88 quedó grabado en la retina mundial, pero fue en San Siro donde alcanzó su plenitud mística. Allí, bajo la batuta de Sacchi , Marco fue el vértice perfecto de un equipo que cambió el fútbol moderno. Sin embargo, la carrera de Van Basten es también una de las crónicas más desgarradoras del deporte. Sus tobillos, de cristal ante la dureza de los defensas de la époc...

Y al tercer día…

​ Se descorrió la piedra del silencio. Se abrió el vientre de la primavera. Se acabaron los pasadizos color tiniebla. Al tercer día, el amor ha demostrado ser más fuerte que el abismo.  Al tercer día, las campanas vuelven a sonar entre glorias y alabanzas. Al tercer día, como si fueran tres golpes de llamador, Dios vuelve a abrazar al Hijo . En un mundo herido por egoísmos, cansancios e incertidumbres, el dador de la Vida ha vuelto a ella para recordarnos que el mal nunca tiene la última palabra .  Cristo vuelve a inaugurar un futuro nuevo donde el sufrimiento ya no es un callejón sin salida, sino un espacio de transformación. Escúchalo. Siéntelo.  Deja que corretee por tu piel.  Y recuerda… todo lo que se entrega por amor está destinado a la eternidad . Foto: Javier Romero 

Cosiendo un duelo

​ Desde que el primer hilo negro de la humanidad se estremeció por dentro. Desde que la primavera deshojó sus primeros amores. Y desde que la vida tiene mas de dos caras…, la Piedad anda desdoblando bostezos a la luna. Y nada puede detener su pena. Y nadie puede consolar su llanto. Y nadie puede hacerle ver el por qué de las cosas. Ella tiene un nudo en la boca del estomago que no le deja respirar desde hace mas de dos siglos. Y por muchas marchas que suenen al alba. O muchos cirios encendidos que la iluminen. O muchas chicotás de seda que le regalemos… Ella no va a volver a ser nunca la que en su día fue. Porque de su vientre nació el latido que rasgó en velos el templo. Porque de sus pechos se amamantó el Hijo de Dios . Y porque sin Ella el principio de la vida no tendría sentido. Ni lo versos rimarían. Ni las olas del mar besarían la orilla. Ni el tiempo estaría secuestrado en una cárcel de suspiros. Ni esta ciudad tendría la misma sangre derramándose por sus calles. La Pied...

Altos vuelos

​ Una mirada de espuma atraviesa el umbral de la tarde. En los relojes de pared, las campanas a muerte rompen los cristales. Por las azoteas, el silencio se tiende con alfileres de colores. Y en medio de una soledad de albarizas, entre el rumor del gentío y la locura de haberlo perdido todo, una Madre solo sabe guardarse la pena. En un bolsillo del alma. En un zaguán de los ojos. En un rincón sin mañana. Si los vencejos de la primavera le arrancaran la piel a picotazos, no le dolería.  Si alguien le tomara el pulso a la altura de la garganta, no se lo encontraría. Si pudiera volver el tiempo del revés, sin duda a el volvería. Porqué Loreto amó como solo una madre ama. Porque Loreto ama como solo una madre sabe amar. Y es que el amor es así, como una sombra que espera, una eterna primavera donde se pueda vivir. Ella lo busca tras de sí en el vacío del viento, y en su mudo sentimiento guarda el beso que no dio; pues la muerte no venció su maternal pensamiento. Y es que el amor es...

La Noche

​ Cuando el reloj de la ciudad acuartela los segundos. Cuando el tiempo es una gota de cera que discurre a velocidad de óleo. Cuando el cansancio nos vence. Y el sueño no nos deja conciliar duermevelas. Es,… en esos momentos,… cuando el que respira en Cristina sale a las calles de nuestra ciudad a proclamar, -bajo su cruz de carey-, que Él y solo Él gobierna en este embuste de vientos. Y es curioso lo que sucede en torno a su figura.  Porque no necesita nada para gobernar, y lo hace desde el principio de los tiempos. Porque su nombre suena a pesar de que nadie lo nombre, a pesar de que jalen de sus sombras.  Porque Él camina. Discurre. Atraviesa cada uno de los adoquines de nuestra piel,… y a veces no nos damos cuenta de que tras su figura enjuta, vencida y entregada, el Hijo de Dios hecho hombre está muriéndose paso a paso. Es lo que tiene la noche de las Esperanzas . Es lo que los silencios de San Miguel le susurran al barrio de Santiago cuando éste saca a relucir su...

Oración

​ La forma que la ciudad tiene de no apartarse del cáliz de Dios es rezando. Y cuando el rezo no basta, en Santo Domingo , cerquita de la pequeña imagen de la Virgen del Rocío , el Hijo del Cielo lo hace por nosotros. En medio de un olivar de brisas. Entre el gentío y la plebe. Entre el silencio y la algarabia de la soledad. Rezar es la forma que el cristiano tiene de hablar con Dios . Rezar es la manera que el cofrade tiene de acercarse a una imagen que, para nosotros, es algo más que Dios sin caer en la idolatría. Porque nosotros, tu y yo, al silabear un rezo , le estamos desnudando nuestra piel al que buscamos en mitad de la tempestad para que nos proteja del temporal de la vida. Y en lo que dura un padrenuestro, le contamos nuestros recuerdos. Nuestros llantos. Nuestras ilusiones. Nuestras penitas. Nuestros agobios. Nuestras desilusiones. Orar en Semana Santa es rezar al compás del vaivén de los pellizcos. Rezar en Semana Santa es pellizcar nuestras vidas al Señor de l...

Prendía a Él

Conocí una vez el amor, y el amor estaba prendía a Él .  Al replante de su cuello. Al compás de sus pisadas. A sus manos de tormentos. Al resquicio de su barba. Al rumor de su sombra. Al olivo de su espalda. A sus ojos de sosiegos. A su voz hilada en calmas. Y cuando iba a buscarle,  por Santiago   o por cualquier rincón de su alma,  el amor sólo le pedía,  que de él no se olvidara y que le diera respuestas  a sus preguntas de nácar. Y si el amor le decía,  y si el amor recontaba uno a uno los lunares  que por su piel le brillaban…  El amor sonreía,  despacito y entre sonantas  sabiendo que sólo Dios   por su boca se derramaba. Y si el amor le pedía  y si el amor descontaba  los males y los amores  que se alzaban en batallas….  el Prendimiento bajito  le mostraba sus cartas  y dejaba que los relojes cesaran todas sus llagas. Conocí una vez el amor, y el amor estaba aferrada a Él. Conocí una vez el...