
Refugio de secretos.
Manantial de confesiones.
La playa sigue siendo ese lugar donde los pies se remarcan a paso lento, bajo el son del rumor de un ola, bajo el beso callado de una marea.
Miras al horizonte, y el azul cielo se mezcla con el azul mar.
Paseas por la orilla, y no necesitas ropa para ir de gala sorteando piedras y caracolas.
Te bañas, y te empapas con el salitre del viento, con la espuma del sol, con las sombras del tiempo… siempre el tiempo…
La playa te sigue devolviendo los recuerdos del ayer.
La playa te invita a enamorarte de ti mismo.
La playa…
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