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Eric Cantona

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Un barrio sediento de Tí

​ Con la noche metida en frío y viento. Con el escalofrío asomándose a las ventanas.  Con la luna secándose las lágrimas al verlo pasar.  Y con las vecinas apartando en una esquina de sus cocinas la comida para el día siguiente, de esa forma, el Cristo de la Sed volvió  a desangrarse por su barrio. Un barrio de la zona sur que lleva la humildad asida a su piel.  Un barrio que vive muchas veces de espaldas a lo que sucede en torno a la ciudad. Un barrio que necesita aferrarse a los clavos ardientes de su mirada para sobrevivir al hambre antes de que llegue el fin de mes. Pero ahí, justamente ahí, en esas calles atravesadas por cables y humedades, es donde más necesario se hace este  Dios de madera y sangre, con el único mensaje en su pecho de amar a la Humanidad como Él la ama. Sin aspavientos. Sin migajas. Sin letra pequeña en el contrato. Uno puede tener fe de muchas maneras. Pero cerca del Señor  de la espalda ensangrentada por odios, bajo el taquíg...

Si la cámara de Carmona hablase

​ Y si alguien se pregunta quién es José Antonio Carmona Otero, permítame que se los presente de esta manera:     Escuche Señor, Carmona,  retratista de solera,  le habla a usted un jerezano  de Jerez de la Frontera que se siente pequeñito ante su enorme grandeza y que se siente feliz de que vuelva con firmeza a la casa de la  Virgen que brilla con su belleza y que se llama  Angustias y reina en nuestras certezas.   Deje la cámara un rato,  venga a escuchar mi rima,  que sé que usted con la bici  sube por cualquier cima.  Que a lomos de  Filomena se recorre la provincia,  dándole a los pedales  con destreza y con pericia. Sé que en su casa mandan  los  gatos  con sus maullidos,  y que son esos felinos  sus amigos más queridos.  Pero si hablamos de fe,  de devoción y de entrega,  su corazón se detiene  con la  Esperanza de la Yedra .   Yo aprendí a ver los pas...

Amor de mis Amores

  Jerez guarda en una plaza un tesoro que solo el tiempo lo custodia. Entre palmeras, vencejos y prisas, su mirada se pierde en el dolor descarnado de la muerte de un hijo. Ella no pregunta. No reclama.  No desespera. Tallaron sus desvelos en el desvelo que vino a desvelar a la humanidad… y se traga todas las penitas del mundo cuando el mundo solo sabe tragar. De día y de noche. En primavera y en verano. Con frío o con calor. Ella lo mira. Lo nanea. Lo cuida. No es capaz de despertarlo, ni de llamarlo por su nombre, porque se le quiebra la voz al llegar a los labios. Quisiera escucharle los latidos, pero los latidos no se escuchan. Quisiera dejar de perseguir la locura de llorarlo, pero solo puede perseguir llantos. Quisiera no amarlo como lo ama, pero lo ama desde antes de amarlo. Ella te ofrece sus plantas para que tus rezos se enumeren, y al llegar al segundo verso, ya estás pensando en cómo aliviarle su dolor. Ella atraviesa un infierno de silencios cuando el silencio atra...

Dormitas

  Dormitas en un silencio de vidrieras, mientras la luz te acomoda los latidos.  El frío se hospeda en tus ojeras, y al verte, devuelves el sentido a los desvaríos. Te trazaron sobre una nana de espuma. Te pintaron al alba, en ese instante en el que la noche se despide de la luna. Te silenciaron para que silenciaras las heridas, las nostalgias, y las dudas. Y así vives. Así respiras. Así callas. Haces pequeño la grandeza de San Miguel, y San Miguel se vuelve grande al verte tan pequeño. Por cada uno de tus poros el aire esconde sus pisadas. Por tus chorreones de sangre, la vida dejó escrita sus cenizas de sal. Hace poco te volví a ver, en la mejor de las compañías, y al verte, te sentí. Y me estremecí. Y mudé los labios. Y te encontré en ese haz de tinieblas que tu sombra siempre dibuja sobre la piedra de mi fe, esa que tambalea más de lo que yo quisiera, y ahí, en ese instante te silabeé… En la fría madrugá,  cabalgas  sobre el madero,  reliquia del mundo enter...

El cartel de Nuria

Hay amores que nacen en primavera.  Otros que se maceran en las tardes de verano. Y los más valientes y osados, abren su corazón cuando el frío galopa por la piel.  Y Jerez , esa ciudad de ensueño y luz, ha comenzado su historia de amor con Nuria Barrera Bellido un 14 de febrero, bajo las arcadas de los Claustros de Santo Domingo , a sabiendas de que este idilio sólo acaba de comenzar. Han tardado en encontrarse, pero dudo mucho que una vez consumado el primer beso, se suelten la mano.  Jerez aporta elegancia al romance, mientras   Nuria le ofrece la belleza de sus pinceles.  Jerez le va a ir desgranando sus quimeras a  Nuria para que Nuria,  en los zaguanes del tiempo,  le vaya susurrando lo que esconde su alma,… ese trazo que Dios ha puesto en el mundo para que el mundo se refleje tal y como ella lo ve. Su primer paseo, sus primeras miradas, sus primeros pellizcos lo han dado en la Plazuela , el rincón donde habita la Esperanza de la ...