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Amor De Dios

​ Dicen los que cuentan el tiempo del revés, que el Amor debe de ser de todo, menos un Sacrificio . Y si alguna vez te has enamorado hasta perder las tapaeras del sentío , sabrás de lo que hablo. Porque el Amor es confiarle a la otra persona todas tus sombras, tus miedos y tus fobias a sabiendas de que en su corazón estarán protegidas. Porque el Amor es suspirar entre suspiros al besar. Porque el Amor es lo único cierto que la piel siente cuando una certeza la hace estremecer.  Y Jerez tiene una dolorosa que, si pudiera, se clavaría uno a uno todos los pétalos de azahar del mundo en la cuenca de los ojos para volver a amar al que le dio el sobrenombre de Madre . Y por ello huye de lujos. De oropeles. De bordados de siglos. Porque Ella entregó en ese sí todo el Amor de la humanidad como sacrificio a nuestros pecados banales.  Los que seguimos cometiendo cuando dejamos de amar. Los que seguiremos cometiendo al tropezar una y mil veces con la misma piedra. Que sentido cob...

Guapa!!!

​ No existe en la ciudad, ni en ningún otro rincón del universo, una tez como la suya. Ni encontrarás un semblante como el suyo. Y nadie tiene las hechuras de azúcar como las que endulza sus labios. Y Ella lo sabe. Todos lo sabemos. Todos la amamos así.  Esa es su magia. Su encantamiento. La singularidad de su brillo.  Por eso, por Ella no pasan las primaveras.  Ni el tiempo se arruga.  Y las monedas de los rezos no tienen reversos en sus costuras.  No existe para Ella Consuelo alguno, y a cambio, cuando te pones delante de sus plantas, de un suspiro te calma todos los huracanes. Es lo que tiene ser bonita por fuera, y excelsa por dentro. Es lo que tiene ser la Madre de Dios, y deshilvanar penas junto a la patrona de la ciudad. Es lo que tiene ser, simplemente, la dulzura blanqueada de nuestras vidas. Y es que Ella... En un templo mercenario duerme el sol de su mirada, Misericordia sagrada de Jerez, su relicario. Son sus ojos el Sagrario donde el alma s...

Mas allá del horizonte

​  La fe no se mide en metros, sino en latidos.   Y si no, que se lo pregunten a los hermanos de Guadalcacín , esos que tienen remarcado en rojo el norte de nuestra ciudad como Ítaca para sus rezos.  Su estación de penitencia es, cada año, una proeza que busca el corazón de Jerez para cumplir un mandato tan antiguo como nuestro acento a viña: expandir lo que sienten como quien siembra en tierra de albariza. Y nunca se descomponen.  Y pocas veces pierden la sonrisa. Y cada año van macerando mejor los pasos. Los abrazos. Las revirás .  Sólo les falta detenerse en mitad de la calle Larga y clavar en medio del aire una pica con su nombre, para que todos aprendamos.  Sólo les queda seguir. Como los discípulos amados en torno a un Maestro que abraza la cruz de la Humanidad para que la Humanidad lo abrace a Él cuando todo está tan lejos como el sol. Es la primera brisa a incienso con la llegamos a casa. Es la señal inequívoca de que el tiempo se acaba de ap...

Descontando suspiros

​ Aguarda, que el reloj de la vida está a punto de detenerse en la hora escogida, esa que a ti y a mi nos sigue marcando las costuras del tiempo. Demora las prisas, que nada turbe el aroma de tus promesas. Y arría la sonrisa, que en menos de lo que piensas, una cuadrilla estará izquierdando rezos tras un nube de incienso, un cortejo de hermanos y una banda enamorando al aire con sus melodías. A Dios le quedan un par de lunas para volver a entrar en la Jerusalén de tu infancia, ese recodo de los años a donde siempre volvemos en torno al rumor de una cofradía. A su Madre aun le quedan hilvanes con los que coserse el corazón tras cada marcha, tras cada saeta y tras cada revirá de esas que le van deshojando la pena. Mientras tanto, en el silencio de las iglesias los pabilos mastican nervios. Las papeletas de sitio ya sienten el calor del hogar. Y los llamadores hablan con los respiraderos cuando nadie los ve. La luz anda trazando sombras al mediodía para volver a coger el mejor s...

Pasearte

​ Acabo de llegar a casa, después de pasearte, y sigo pensando, que soy un afortunado por vivir en tí. Destilas aroma de princesa por tus calles. Enamoras al tiempo con  el almíbar de tus labios. Y en unas cuantas lunas, Dios volverá a cruzarse con sus pensamientos camino de su particular  Calvario por los vericuetos de tus barrios. Así eres. Así te abres al mundo. Así respiras. Con esa manera tan tuya de arremangarte el vestido de la tarde para que el sol te bese las sombras. Sombras que te dibujan los perfiles de tu voz, de tus pucheros, de tus agobios a fin de mes… y que este simple juntaletras va tachando como un condenado desde que vino al mundo y lo bautizaron en tus costuras. Y así vamos descontando días. Tu a tus cosas. Y yo a las mías… que también son las tuyas… Pero de vez en cuando nos sentamos en el alféizar de la vida, y nos lamemos las heridas despacito, para que el vino no se despierte, para que el azahar no llore, para que la fragua no tiemble. Y en medio del ...

Eric Cantona

​ Si hay un tipo que me hizo entender que el fútbol es mucho más que once tíos corriendo tras una pelota, ese es Eric Cantona .  No era solo un delantero; era un artista con el cuello de la camisa levantado y una mirada que te decía: "Este es mi jardín y aquí mando yo". Llegó al Manchester United en el 92 y, sinceramente, cambió la historia del club; y la mía, al comenzar a ver los partidos de la Premier los sábados por la tarde. Antes de él, el United llevaba décadas en sequía. Y con él, se convirtieron en reyes.  Pero lo que me flipaba de "The King" no fueron solo sus goles (que eran obras de arte), sino su mística. Arrogante. Incómodo. Matón de patio de colegio, pero con una clase descomunal en sus botas que te dejaba la boca abierta. ¿Quién no se acuerda de aquella patada de kung-fu a un hincha del Crystal Palace?  Fue una locura, una mancha en su carrera, pero hasta para pedir perdón fue un genio cuando soltó aquella frase de “cuando las gaviotas siguen al pesq...