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Y al tercer día…

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Cosiendo un duelo

​ Desde que el primer hilo negro de la humanidad se estremeció por dentro. Desde que la primavera deshojó sus primeros amores. Y desde que la vida tiene mas de dos caras…, la Piedad anda desdoblando bostezos a la luna. Y nada puede detener su pena. Y nadie puede consolar su llanto. Y nadie puede hacerle ver el por qué de las cosas. Ella tiene un nudo en la boca del estomago que no le deja respirar desde hace mas de dos siglos. Y por muchas marchas que suenen al alba. O muchos cirios encendidos que la iluminen. O muchas chicotás de seda que le regalemos… Ella no va a volver a ser nunca la que en su día fue. Porque de su vientre nació el latido que rasgó en velos el templo. Porque de sus pechos se amamantó el Hijo de Dios . Y porque sin Ella el principio de la vida no tendría sentido. Ni lo versos rimarían. Ni las olas del mar besarían la orilla. Ni el tiempo estaría secuestrado en una cárcel de suspiros. Ni esta ciudad tendría la misma sangre derramándose por sus calles. La Pied...

Altos vuelos

​ Una mirada de espuma atraviesa el umbral de la tarde. En los relojes de pared, las campanas a muerte rompen los cristales. Por las azoteas, el silencio se tiende con alfileres de colores. Y en medio de una soledad de albarizas, entre el rumor del gentío y la locura de haberlo perdido todo, una Madre solo sabe guardarse la pena. En un bolsillo del alma. En un zaguán de los ojos. En un rincón sin mañana. Si los vencejos de la primavera le arrancaran la piel a picotazos, no le dolería.  Si alguien le tomara el pulso a la altura de la garganta, no se lo encontraría. Si pudiera volver el tiempo del revés, sin duda a el volvería. Porqué Loreto amó como solo una madre ama. Porque Loreto ama como solo una madre sabe amar. Y es que el amor es así, como una sombra que espera, una eterna primavera donde se pueda vivir. Ella lo busca tras de sí en el vacío del viento, y en su mudo sentimiento guarda el beso que no dio; pues la muerte no venció su maternal pensamiento. Y es que el amor es...

La Noche

​ Cuando el reloj de la ciudad acuartela los segundos. Cuando el tiempo es una gota de cera que discurre a velocidad de óleo. Cuando el cansancio nos vence. Y el sueño no nos deja conciliar duermevelas. Es,… en esos momentos,… cuando el que respira en Cristina sale a las calles de nuestra ciudad a proclamar, -bajo su cruz de carey-, que Él y solo Él gobierna en este embuste de vientos. Y es curioso lo que sucede en torno a su figura.  Porque no necesita nada para gobernar, y lo hace desde el principio de los tiempos. Porque su nombre suena a pesar de que nadie lo nombre, a pesar de que jalen de sus sombras.  Porque Él camina. Discurre. Atraviesa cada uno de los adoquines de nuestra piel,… y a veces no nos damos cuenta de que tras su figura enjuta, vencida y entregada, el Hijo de Dios hecho hombre está muriéndose paso a paso. Es lo que tiene la noche de las Esperanzas . Es lo que los silencios de San Miguel le susurran al barrio de Santiago cuando éste saca a relucir su...

Oración

​ La forma que la ciudad tiene de no apartarse del cáliz de Dios es rezando. Y cuando el rezo no basta, en Santo Domingo , cerquita de la pequeña imagen de la Virgen del Rocío , el Hijo del Cielo lo hace por nosotros. En medio de un olivar de brisas. Entre el gentío y la plebe. Entre el silencio y la algarabia de la soledad. Rezar es la forma que el cristiano tiene de hablar con Dios . Rezar es la manera que el cofrade tiene de acercarse a una imagen que, para nosotros, es algo más que Dios sin caer en la idolatría. Porque nosotros, tu y yo, al silabear un rezo , le estamos desnudando nuestra piel al que buscamos en mitad de la tempestad para que nos proteja del temporal de la vida. Y en lo que dura un padrenuestro, le contamos nuestros recuerdos. Nuestros llantos. Nuestras ilusiones. Nuestras penitas. Nuestros agobios. Nuestras desilusiones. Orar en Semana Santa es rezar al compás del vaivén de los pellizcos. Rezar en Semana Santa es pellizcar nuestras vidas al Señor de l...

Prendía a Él

Conocí una vez el amor, y el amor estaba prendía a Él .  Al replante de su cuello. Al compás de sus pisadas. A sus manos de tormentos. Al resquicio de su barba. Al rumor de su sombra. Al olivo de su espalda. A sus ojos de sosiegos. A su voz hilada en calmas. Y cuando iba a buscarle,  por Santiago   o por cualquier rincón de su alma,  el amor sólo le pedía,  que de él no se olvidara y que le diera respuestas  a sus preguntas de nácar. Y si el amor le decía,  y si el amor recontaba uno a uno los lunares  que por su piel le brillaban…  El amor sonreía,  despacito y entre sonantas  sabiendo que sólo Dios   por su boca se derramaba. Y si el amor le pedía  y si el amor descontaba  los males y los amores  que se alzaban en batallas….  el Prendimiento bajito  le mostraba sus cartas  y dejaba que los relojes cesaran todas sus llagas. Conocí una vez el amor, y el amor estaba aferrada a Él. Conocí una vez el...

4 clavos

​ 4 clavos lo sostienen a un madero. 4 verdades lo apuntalan al caer la noche. 4 cicatrices le atraviesan el alma. 4 lunas le sombrean el dorso. 4 esquinas le sostienen la mirada. 4 ríos de rezos apostillan su sonrisa. 4 escalofríos lo sepultan al regresar de madrugada. 4 caras de un mismo espejo deletrean su nombre. 4 silencios le atraviesan la espalda. 4 astillas de dolor enamoran a su piel. 4 encajes de bolillos tiene que hacer la luna, cada Martes Santo , cuando quiere verlo atravesar la ciudad. 4 golpes de realidad se dibujan ante su cara. 4 quejíos mudos se rasgan las vestiduras al intuirlo por la calle Gaitán. 4 dardos de fe lo alzan entre flores. 4 esquirlas de Verdad le besan las agallas. 4 vientos del sur le barnizan las costuras. 4 puntos cardinales rasgan por completo los mapas de sus llagas. Es el Cristo de la Defensión … El que en torno al numero 4 sigue muriendo por las calles de Jerez.