... el mundo exterior, con su prisa y su ruido, se desvanece por completo. Solo quedamos nosotros dos en la penumbra de un simple folio en blanco, custodiado por el silencio y por las ganas de dibujar sobre tu espalda mis últimos suspiros. A lo lejos, la noche se despliega sobre los tejados de la ciudad vieja y la luna llena se asoma por el ventanal como un testigo cómplice de mis latidos; pero dentro de mi, toda la luz que necesito emana de tu sombra y de tu recuerdo. Escribirte no es un acto de voluntad, sino de rendición. Cada vez que mojo la pluma en la tinta, no soy yo quien guía el trazo, sino esa fuerza invisible y sutil que tú despliegas sobre mí. Eres la presencia intangible que alborota los papeles del escritorio, el susurro que transforma la melancolía en poesía y el destello que enciende la chispa de la inspiración cuando la mente amenaza con quedarse a oscuras. En este santuario de madera, humo de vela y aroma a papel viejo, cada libro que me rodea es el eco d...
Persiguiendo un Sueño..