Una de mis debilidades siempre fue Santi Cazorla , a sabiendas de que hay futbolistas que juegan con los pies y otros que lo hacen con la mente y el corazón. Hablar del asturiano no es solo repasar una carrera repleta de éxitos; es analizar y poner sobre la mesa a uno de los directores de orquesta más singulares e influyentes que ha dado el fútbol moderno. Cazorla es la definición pura de la ambidiestría funcional . Su capacidad para conducir, asistir o golpear con idéntica precisión usando cualquiera de las dos piernas sigue descolocando pizarras enteras. En el desarrollo del juego, Santi no es un simple mediocampista; es un acelerador de partículas . Domina el tempo del partido a su antojo: oxigena bajo presión con un giro sobre su propio eje, bate líneas con pases quirúrgicos y pisa el área con la frescura de un mediapunta clásico. Su fútbol es un tratado de clarividencia espacial. Allí donde ha ido, Santi ha sido el epicentro futbolístico y emocional de esos equipos. En el ...
Persiguiendo un Sueño..