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Houston, bendito problema

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El "Viking Row"

​ El Mundial 2026 nos está regalando momentos inolvidables, pero si hay una imagen que se está quedando grabada en la retina de todos, es la de la selección de Noruega.  Tras certificar su pase a los octavos de final en un vibrante partido contra Costa de Marfil, Erling Haaland, Martin Ødegaard y el resto del equipo volvieron a desatar la locura con su ya famoso festejo: el "Viking Row" (el remo vikingo). Al terminar el encuentro, los jugadores se sientan en el césped en fila y, al ritmo del tambor que marca su capitán, comienzan a simular que reman con fuerza en un barco invisible.  Pero, ¿de dónde sale esta llamativa costumbre y por qué ha contagiado a todo el planeta? El origen de la fiebre del remo Aunque parezca una tradición ancestral, la fiebre nació hace muy poco, concretamente el 1 de junio de este año en un amistoso contra Suecia.  La idea fue de un profesor de primaria noruego, Ole Frøystad, quien contagió a la grada.  Desde ahí, el fenómeno escaló tan rá...

Efecto "Phonzie"

​ Hablar de Alphonso Davies   es hablar de un jugador cuyo nombre se escribe con palabras mayores.  Ayer en Los Ángeles se volvió a comprobar que hay futbolistas que juegan a otra velocidad, no solo física, sino mental. Su entrada al terreno de juego cambió por completo el guion del partido contra Sudáfrica. Hasta ese momento, el choque era un nudo táctico asfixiante, un dolor de muelas para Canadá, que no encontraba la forma de romper el bloque bajo de los Bafana Bafana .  Pero saltó el "Phonzie" al césped y el ecosistema del partido mutó por completo.  Fue, literalmente, un bálsamo de esperanza . Canadá, hasta su entrada al césped, estaba plana, previsible. Davies aportó esa verticalidad punzante que tanto se extrañaba. Su capacidad para recibir en banda, fijar al lateral y arrancar en aceleración desarmó las ayudas defensivas de Sudáfrica.  No es solo que genere peligro por sí mismo; es que su sola presencia estira el campo, hunde la línea defensiva rival y ...

El compás de Noruega

​ Hay futbolistas que juegan al ritmo del partido y otros, los elegidos, que obligan al partido a jugar a su ritmo.  Martín Ødegaard pertenece, sin duda, a este último grupo.  En este Mundial, bajo el cielo norteamericano, el diez noruego se ha consagrado como el gran director de orquesta del fútbol moderno.    Su juego ya no es la pirotecnia de aquel adolescente que asombró al mundo en su debut; ahora es pura literatura, ya que aúna pausa, clarividencia y un sentido del espacio que roza lo poético.  Domina el arte del pase invisible, ese que descoloca defensas enteras con un sutil movimiento de tobillo.    Esa madurez no ha llegado por azar. Ødegaard transitó el sinuoso camino de las expectativas desmedidas hasta convertirse en un líder silencioso pero inquebrantable.  Hoy lleva el brazalete de su selección no por veteranía, sino por peso específico. Es el faro que ilumina el camino y el encargado de templar los nervios cuando el césped quema....

Cristiano

​ Hay que reconocerle que tiene un idilio con el gol, un romance de casapuerta, una historia de amor con final feliz. Cristiano nació con ese don: el del gol. Con el paso de los años le ha ido sumando la disciplina, el orgullo, la irreverencia a veces, pero que nació con el gol, eso es evidente. Si no, no se explica esa ambición, esas ganas de superarse siempre, esa facilidad para irse para casa con un par de goles a sus espaldas. Que su último rival ha sido Uzbekistán, que tampoco ha sido el Milán de Sacchi, pero es que al portugués le da exactamente igual quien esté delante de él o compartiendo césped. Un tipo especial. Un goleador inconmensurable. Un jugador con aura. Con magia. Con algo. Y todo aquel que le discuta un ápice de su fútbol a este genio, o es la única forma que tiene de hacerse notar, o lo más redondo que ha visto en su día ha sido una caja de pescado, como se decía por mi barrio. Cristiano no es perfecto. Y la edad le ha robado velocidad. Pero…  ¡qué jugador hemos...

Las botas rosas

​ ¿Por qué medio Mundial está jugando con botas rosas? El secreto detrás del color de moda Si están viendo los partidos de este Mundial 2026, seguro que se han fijado en un detalle que salta a la vista desde el primer segundo. Da igual el partido, el grupo o la selección que juegue: el césped parece la pasarela parisina y hay un color que domina los pies de las grandes estrellas por goleada: el rosa. ¿Qué está pasando en los vestuarios? ¿Es una moda pasajera o un pacto secreto entre futbolistas? La realidad es mucho más interesante, y mezcla marketing de alta fidelidad, con psicología visual y con tecnología. La batalla por el "golpe de vista" en televisión La razón principal es pura estrategia comercial. Para cada gran torneo, las gigantes de la industria deportiva (Nike, Adidas, Puma) lanzan sus colecciones exclusivas. Este año, la tendencia ha sido unificar los colores en tonos fucsias, rosas neón y corales para que, sin importar qué jugador lleve el balón, el espectador i...

El nuevo Busquets

​ Juega en el centro del campo de la Selección de Marruecos. Lo hace con una madurez que asusta y con una clarividencia brutal para salir jugando bajo presión. Recibe la pelota, gira sobre su propio eje y tiene esa capacidad casi mística para robar balones por pura colocación, sin despeinarse.   Ayyoub Bouaddi , s alvando las distancias, nos recuerda inevitablemente a don Sergio Busquets. Es el metrónomo, el ancla y el cerebro que Marruecos ha frotado en la lámpara para este Mundial. No le pierdan la pista porque este chico no juega al fútbol, dicta cátedra. ¿Ustedes ya lo vieron jugar?  Si aún no lo han hecho, háganlo y deleitense con un jugador que ya está dando que hablar.