La fe es la certeza absoluta de que Dios existe sobre los cielos infinitos, y su Madre gobierna sobre la tierra en la cual tenemos la suerte de respirar. Y teniendo esto en cuenta, que cada uno les confiese a ambos sus cositas como el corazón les permita, sabiendo que a Dios se le siente, mientras que a Ella se le nota. A Dios se le reza. A Ella se le da las gracias. A Dios se le cuenta todo, y Ella lo sabe todo y más sin necesidad de que abramos los labios para contárselo. Porque Ella es la Madre . La que cuida. Protege. Vela. Entiende. Sufre en silencio. Ama. Susurra. Enseña. Perdona. Y el resto… el resto sobra porque Ella no necesita nada más para escuchar nuestros latidos bajo el sol o la luna. Y en una marisma de Almonte , la Virgen del Rocio, entre miradas pausadas, doblega a su antojo a las manecillas de los miedos, calmando a todos aquellos que van a buscarla para fundirse en un abrazo rendido de ...
Persiguiendo un Sueño..