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El cartel de Nuria

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Abre ese telón

  El corazón de todo carnavalero es un amasijo de coplas antiguas, de disfraces con sabor a verdín, de coloretes de casapuertan y de febreros cantando en la orillita de La Caleta . Pero el día que ese corazón canta en el Falla , los nervios se apoderan de sus latidos, la respiración se entrecorta y las piernas tiemblan como cuando uno besa a la persona que ama.  Y es que, cuando ese telón se levanta… Ese momento es mágico. Ese instante guarda la esencia de las coplas. Ese compás de tiempo hace que el tiempo se detenga en un compás. Meses de ensayo. Noches de frío. Cansancios que se comparten.  Ilusiones dibujadas. Escalofríos al llegar a casa.  Dudas que se deshojan.  Punteados que llegan al alma. Sueños que se hacen realidad. Finales de popurrí que arañan las gargantas. Cádiz tiene una cita con la voz de los que la quieren a pesar de las humedades y los silencios. Es la magia que trasciende. Es el levante correteando por la piel. Es la forma que tienen sus po...

Luis Figo

  Luis Figo fue uno de esos extremos que no solo corrían, sino que gobernaban desde la banda los partidos, el ánimo y los resultados. El portugués, pasado el tiempo, no fue un simple futbolista, sino que enarboló la estrategia del desborde, encarando una y otra vez al lateral rival para superarlo y alcanzar sus objetivos.  Su juego se definía por una elegancia quirúrgica.  Figo poseía esa capacidad casi mística de detener el reloj frente al lateral: un amago de hombro, un cambio de ritmo imperceptible y un centro con la precisión de un GPS. No necesitaba una velocidad endiablada porque su lectura de los espacios y su técnica individual eran, simplemente, superiores.  Fue un maestro del "uno contra uno", convirtiendo la banda derecha en su oficina particular. Más allá de su depurada técnica, Figo ejercía un liderazgo basado en la omnipresencia . No era el capitán que más gritaba, sino el que siempre pedía el balón cuando el balón, en las botas de otros compañeros, q...

No dejes de soñar…

  La noche de hoy guarda en sus entrañas más profundas el momento mágico de volver a ser niños. Bajo la sombra de sus estrellas, en miles de hogares se espera la llegada de unas Majestades   Reales que tienen el poder de detener el tiempo y hacer que por nuestros cuerpos correteen los nervios y las sonrisas. Es una noche especial . Mágica . Esperada . Y el secreto mejor guardado de la humanidad se sigue custodiando de padres a hijos, de abuelas a nietas para que no dejemos de soñar, de creer, de amar. Tras la estela de una luz vendrán a nuestras casas a colmarnos de amor , a decirnos que la vida tiene de vez en cuando pinceladas maravillosas en torno a sus balcones, a recordarnos que todo lo que brilla bajo la fuerza del sol es un regalo de Dios . Hoy tu y yo volveremos a tener los dientes de leche, a compartir miradas sin rencor y palparemos postillas en nuestras rodillas, como una vez tuvimos, como una vez dejamos de tener. Hoy la inocencia se escapa de las paredes, se vis...

Misión en París

  Hay personajes literarios que, con el paso de los años, conforman parte del universo que nos vamos creando entre estanterías y libros. Te acompañan cuando vas de viaje. Hacen que la soledad no hiera. Te ven crecer con cada nueva arruga. Y para mí, Alatriste es uno de ellos.  Y esta vez ha tocado acompañarlo a París . Junto con los de siempre. Al lado de sus inseparables. Tras esos ojos azules glaucos, el Capitán revertiano subraya el mundo que lo vio nacer para enseñarnos lo que un día fuimos y lo que el sol alumbraba entre confines de orgullo. En la punta de su espada, uno puede leer cómo se ensartan valores escritos con mayúsculas que, me temo, a día de hoy se van perdiendo por el egoísmo, la incultura y la droga del click de una sociedad dormida y manipulada. La Amistad . La Lealtad . El Orgullo .  El Compromiso . El Aceptar la Vida como es, y no como se sueña que sea. El Apretar los dientes cuando la sopa está fría y hace frío en las calles. La Coherencia . El H...

Creer a ciegas

  Cuentan las Sagradas Escrituras que en el más humilde de los pesebres, María y José colocaron a Jesús y le cantaron una nana.  Y yo creo en eso que pasó hace más de dos siglos a ciegas. Creo en María como primer tabernáculo, como primera costurera de esperanzas, como primer sendero para encontrar y hallar la luz. Creo en ese Dios hecho hombre que, por mis pecados, daría su vida sobre un madero de sangre. Y creo en la honestidad del mundo, en la sinceridad de la gente buena de corazón, en la que no engaña ni hace daño. Creo que a pesar del rencor y el egoísmo que me rodea, en torno a mis nubes y mis calles, hay personas que merecen la pena, que te ponen un mensaje, que se acuerdan de mí cuando ni los espejos me devuelven los reflejos. Y es ahí cuando más creo en Dios , cuando más me doy cuenta de que la vida es… un paseo, un lienzo, un abrazo a medio despertar. Sin ese pequeño gesto de volver a nacer, la vida sería una sucesión de días sin más. Naciendo, Dios te susur...

Tu día

  Y llegó tu día, el día en el que sol no sólo brilla, sino que se declara macareno, y volviste a sonreír con la media lágrima en la boca. Esa boca entreabierta de la que me declaro devoto infinito y a la que le entrego todas las palabras que no soy capaz de pronunciar cuando te tengo delante. Esperanza , Tú no sólo eres bonita, eres el latido que mas necesitamos en el devenir de nuestros días. Esperanza , yo quisiera quererte como te quiere el cielo, o te quieren tus vecinas, o te quieren todos aquellos que lo hacen sin pedirte nada a cambio. Esperanza , balcón y horizonte, luna y sueño, poema y susurro. Eres el norte y la guía. La rama y el muro. El rezo del mediodía. Eres el abrazo y el consuelo El zaguán y el desvelo. La orilla y el revuelo. Que sabe nadie de lo que provocas cuando se te piensa. Que bonito es pensarte, soñarte, amarte; tenerte, extrañarte, vivirte;  dibujarte, hablarte, contarte;  rezarte, sentirte, silenciarse; contarte, mirarte, buscarte;...