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Fanfarroneando de esquina en esquina

​ La frase “fanfarroneando de esquina en esquina” la puede usted escuchar en el primer pasodoble cantado este año en el Gran Teatro Falla por la comparsa de Antonio Martínez Ares, “Los Humanos”. Y la rescato porque me he dado cuenta de que es la frase que más llevo canturreada de entre los repertorios de este año de carnaval.  Cuando estoy nadando. O me estoy vistiendo. Incluso el otro día la susurré entre mis labios mientras donaba sangre.  Fanfarroneando de esquina en esquina…  Y es que creo que Antonio jamás será consciente del talento de su pluma y lo que ésta provoca en aquellos que lo admiramos cuando nos regala sentencias como la que hoy comparto por aquí.  Es Antonio Martínez Ares, el que de joven se cayó sobre la marmita de la genialidad y nos enseña por febrero cómo le duele su alma de gaditano. Y es que si existe una ciudad en el mundo que puede fanfarronear como nadie, esa es Cádiz . Y no sólo porque la luz anda enamorada de sus calles o porque el aire ...

Ella es la Madre

​            La fe es la certeza absoluta de que Dios existe sobre los cielos infinitos, y su Madre gobierna sobre la tierra en la cual tenemos la suerte de respirar.  Y teniendo esto en cuenta, que cada uno les confiese a ambos sus cositas como el corazón les permita, sabiendo que a Dios se le siente, mientras que a Ella se le nota. A Dios se le reza. A Ella se le da las gracias. A Dios se le cuenta todo, y Ella lo sabe todo y más sin necesidad de que abramos los labios para contárselo.  Porque Ella es la Madre .  La que cuida. Protege. Vela.  Entiende. Sufre en silencio. Ama. Susurra. Enseña. Perdona. Y el resto… el resto sobra porque Ella no necesita nada más para escuchar nuestros latidos bajo el sol o la luna.  Y en una marisma de Almonte , la Virgen del Rocio, entre miradas pausadas, doblega a su antojo a las manecillas de los miedos, calmando a todos aquellos que van a buscarla para fundirse en un abrazo rendido de ...

¡Que empiece a rodar la pelota!

​ Por fin se acabó la espera y hoy, 15 de agosto, se levanta oficialmente el telón de una nueva temporada futbolística que nos traerá, al final de la misma, o llantos o alegrías. Pero hoy todo vuelve a dar comienzo, con las botas cordadas, los céspedes luciendo un verde impecable y las camisetas listas para sudarse desde el minuto uno. Vuelve esa rutina sagrada que nos mueve el corazón a muchos de nosotros. Vuelven las previas con los amigos, la alarma en el móvil de que juega tu equipo, los debates interminables sobre el VAR. Vuelven los goles en el tiempo de descuento, la pasión innegociable en las gradas, los gritos en mitad de la noche. No importa si tu equipo pelea por conquistar la gloria, si busca asentarse en la élite o si se va a dejar el alma por esquivar el descenso; a partir de hoy, todos partimos con la ilusión intacta y la tabla de clasificación a cero. A los mandos de las banquillos,  pizarras renovadas. Sobre el verde, caras nuevas dispuestas a convertirse en ídolos...

Debo y quiero seguir

Voy a escribir esta entrada en mi blog a modo de desahogo. De nota para mí. De agradecimiento. Como muchas veces hice.  Como suelo hacer cuando junto palabras y tu, que estás al otro lado de estas entradas, me lees. Espero no aburrirte esta vez y que, cuando termines de hacerlo, sonrías y te alegres por mí.  Y escribo este entrada desde el patio de mi humilde casa, un lugar que este verano me está acogiendo entre sus paredes, bien leyendo, bien guardando un silencio que me está sirviendo a gloria. Llegará un día en el que deje de vivir aquí, pero por ahora, este es mi rincón del mundo, y no hay palacio que lo iguale. A estas alturas del partido de mi vida, se que no soy perfecto, pero tambien se que no  le debo nada a nadie, y que ya va siendo hora de dejar de mirar hacia atrás.  Ya pagué por mis errores; y con creces.  He aprendido de la vida cuando la vida me ha dicho que tocaba aprender. Y es hora de comenzar a mirar hacia el horizonte.  Me ha costado sa...

La playa…

​ Refugio de secretos. Manantial de confesiones. La playa sigue siendo ese lugar donde los pies se remarcan a paso lento, bajo el son del rumor de un ola, bajo el beso callado de una marea. Miras al horizonte, y el azul cielo se mezcla con el azul mar. Paseas por la orilla, y no necesitas ropa para ir de gala sorteando piedras y caracolas. Te bañas, y te empapas con el salitre del viento, con la espuma del sol, con las sombras del tiempo… siempre el tiempo… La playa te sigue devolviendo los recuerdos del ayer. La playa te invita a enamorarte de ti mismo. La playa…

Franco Baresi, il gran Capitano

​ Hubo un tiempo en que el fútbol no se medía en kilómetros recorridos, sino en la elegancia de una mirada y en la precisión de un gesto.  Hubo un tiempo en el que el fútbol era otra cosa, un juego de hombres liderados por hombres.  En esa época dorada, portando el brazalete del Milan y el número seis a la espalda, un hombre reinó hasta convertir el arte de defender en una obra de teatro perfecta: Franco Baresi. Apodado «Piscinin» en sus inicios por su corta estatura, Baresi demostró muy pronto que para mandar en el área no se necesitaba ser un gigante, sino adelantarse al pensamiento del rival.  Nadie leyó el juego como él.  Nadie imponía en la línea defensiva como él.  Nadie hacía que los delanteros no quisieran la pelota.  Cuando el balón cruzaba el centro del campo, Baresi ya sabía cómo terminaría la jugada. Cuando el equipo se replegaba, la voz de Baresi era la que se escuchaba por encima de todas.  Su figura fue el motor silencioso de la revoluc...