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Mostrando entradas de 2025

Creer a ciegas

  Cuentan las Sagradas Escrituras que en el más humilde de los pesebres, María y José colocaron a Jesús y le cantaron una nana.  Y yo creo en eso que pasó hace más de dos siglos a ciegas. Creo en María como primer tabernáculo, como primera costurera de esperanzas, como primer sendero para encontrar y hallar la luz. Creo en ese Dios hecho hombre que, por mis pecados, daría su vida sobre un madero de sangre. Y creo en la honestidad del mundo, en la sinceridad de la gente buena de corazón, en la que no engaña ni hace daño. Creo que a pesar del rencor y el egoísmo que me rodea, en torno a mis nubes y mis calles, hay personas que merecen la pena, que te ponen un mensaje, que se acuerdan de mí cuando ni los espejos me devuelven los reflejos. Y es ahí cuando más creo en Dios , cuando más me doy cuenta de que la vida es… un paseo, un lienzo, un abrazo a medio despertar. Sin ese pequeño gesto de volver a nacer, la vida sería una sucesión de días sin más. Naciendo, Dios te susur...

Tu día

  Y llegó tu día, el día en el que sol no sólo brilla, sino que se declara macareno, y volviste a sonreír con la media lágrima en la boca. Esa boca entreabierta de la que me declaro devoto infinito y a la que le entrego todas las palabras que no soy capaz de pronunciar cuando te tengo delante. Esperanza , Tú no sólo eres bonita, eres el latido que mas necesitamos en el devenir de nuestros días. Esperanza , yo quisiera quererte como te quiere el cielo, o te quieren tus vecinas, o te quieren todos aquellos que lo hacen sin pedirte nada a cambio. Esperanza , balcón y horizonte, luna y sueño, poema y susurro. Eres el norte y la guía. La rama y el muro. El rezo del mediodía. Eres el abrazo y el consuelo El zaguán y el desvelo. La orilla y el revuelo. Que sabe nadie de lo que provocas cuando se te piensa. Que bonito es pensarte, soñarte, amarte; tenerte, extrañarte, vivirte;  dibujarte, hablarte, contarte;  rezarte, sentirte, silenciarse; contarte, mirarte, buscarte;...

Volver a besarla

  Creo recordar que el reloj de la pared correteaba por los escalones de las dos de la madrugada. Hacía frío y humedad. Y las farolas de la calle andaban tiritando entre escalofríos. Me había desvelado, como tantas otras veces, y tenía un mensaje en el wasap: “ te echo de menos ”.  Lo releí cien veces.  Vi la hora y hacía diez minutos que lo escribió. En ese momento,  el corazón comenzó a crecerse y el pecho empezó a desvocarse con fuerza.  No me lo pensé y contesté antes de meterme de nuevo en la cama: “ dime dónde estas y voy a buscarte ”. A los dos minutos golpearon a la puerta de la entrada. Me acerqué con los nervios en las manos. Era ella. Abrí nervioso. Queriendo abrazarla. Y al verla ahí, frente a mí, nos miramos con tanta pasión que el alma se desnudó, las miradas pasaron de los ojos a la boca, y cuando ambos pausamos los suspiros, nos besamos. Con fuerza. Con deseo. Con ese destrozo sobre la piel que solo se resana gracias a la saliva. Y de nuevo coloq...

Mi Navidad

  Desde siempre, mi Navidad comienza cuando el árbol de mi vecina ilumina la calle donde aprendí a caminar. Es justo ahí, en ese momento cuando los recuerdos sacuden lo que soy, y me doy cuenta de que al barrio la faltan saludos, y a mí me faltan abrazos. Pero la vida sigue. A su manera. A su antojo. Escribiendo con tiza de colores sobre dos rayas lo que a ella y solo a ella le sale de su alma. Y ahora ella nos dice que nos toca ser feliz; o al menos parecerlo. Toca sonreír aunque tengas el pecho abierto. Y toca buscar cobijo en torno a coplas de nana y panderetas sueltas. Y entonces es cuando me pongo frente por frente a la vida y le digo que para mí, la Navidad es un refugio de mí mismo.  Es mirar al cielo y echar de menos demasiados ojos. Es releer un camino que quiera o no quiera, me ha traído hasta aquí. Nadie es perfecto; y a estas alturas de mi vida sólo pretendo que al respirar por las noches, mis sábanas me permitan conciliar un par de rezos. Quizás algún día vuelva ...

Has vuelto...

  Y lo has hecho cuando el frío del invierno se iba acomodando en los pasillos de la ausencia.   Y lo has hecho cuando las luces de la Navidad van preparando tu parto, el parto de la azucena.   Y lo has hecho cuando ya no quedaban pétalos que deshojar, y las estampas de las carteras se estaban desgastando de tanto manosearlas.   Hace unas horas que has bajado del cielo, donde las manos de unos ángeles te han devuelto el misterio de tu sonrisa… y créeme que la vida… la vida ha vuelto a sonreír.   Porque sin  Ti , nada es lo mismo, nada es igual, todo duele, nada nos calma.   Porque contigo, el sendero a seguir sigue siendo una resolana de ladrillos y balcones verdes.   Y las  murallas , el  Arco , la calle  Parras  y todos los corazones que alguna vez se han cruzado con tus ojos, han vuelto hoy a suspirar.   Macarena , has vuelto proclamando tu pureza para que ningún arrabal se quede sin tus latidos.   Macarena , has v...

EL CARNAVAL

  Resuenan papelillos y cuplés  las voces se calientan con calditos  el Teatro sonríe, muy bajito  Febrero se desviste por los pies. El Dios Momo maquilla descortés  los latidos de autores exquisitos  octavillas suspiran los escritos  y el público aplaude por doquier. Los segundas envuelven las cuartetas  a La Viña la quieren sin piedad  viñeros y nacidos tras las Puertas. Un romance por toda la ciudad  se queda a cantar por las casaspuertas…  en Cádiz siempre vive El Carnaval.

La espera…

  Cuentan que los relojes de la ciudad, al dar las doce de la noche, giran sus manecillas hacia el Arco en busca de la Esperanza. Aún no está. Aún no ha regresado. Aún se la espera. Pero esas manecillas, que no entienden nada de lo que ha pasado, ya caminan desesperadas porque su dueña, la única que reina más allá de sus cristales, anda supurando cicatrices y barnices. Y cuando ellas miran al camarín, no la encuentran. Cuando se alejan de aquel rincón de Gloria, no sonríen. Cuando alguien va a buscarla, no saben qué decirle. Y a las manecillas, y a los que necesitamos de la Esperanza, esta espera se nos está haciendo larga, eterna, duradera. Nos esta costando respirar. No sabemos a quien contarle nuestras cosas. Nos sentimos huérfanos de rezos y miradas. Y es que la Esperanza es el latido más grande que tenemos en nuestro día. Es el calor que en estos días de frío nos calienta el alma. Es la lucecita que siempre vemos cuando cerramos los ojos. Que vuelva cuando tenga que volver, y ...

A solas

  Llevo un tiempo haciendo las cosas a solas, tal y como me recomendaron. Salgo a pasear a solas. Cojo la bicicleta a solas. Respiro a solas. Es lo que necesito a día de hoy. Es lo que me hace supurar las heridas. Es lo que me ayuda a entenderme. Me he ido poco a poco apartando del mundo y nadie me echa de menos. Asumo que es lo que toca vivir en estos momentos y la soledad no duele; si acaso araña. Pero el precio a pagar a veces es demasiado alto, y se van quedando besos por dar sobre la esquina de mi cama. Me quedan mis libros. Mis carnavales. Mis sueños de poeta. Me queda perdonarme y apretar las enaguas del alma al diapasón de los latidos. Me queda vivir sin mirar atrás con remordimiento. Si me ves, fíjate en mis ojos que poco a poco están volviendo a sonreír.  Si me quieres, dímelo de vez en cuando; es bonito que alguien te diga “te quiero” mirándote al corazón. Si ves luz encendida, pasa, que siempre hay sitio para tomarnos una cerveza. No creo que vuelva a ser el que fu...

El brillo de tu luz

  Aquella noche, la luna se enredó en mis sueños y, sin decirle nada, comenzó a pintar estrellas en mi azotea. Tenía el trazo fácil, pinceles de espuma entre sus dedos y, con la sonrisa en los labios, la dibujó a ella, tal cual la sueño, tal cual la pienso. Y lo hizo con una piel que nunca he besado. Con unos ojos que nunca se han perdido en los míos. Y vestida como me gustaría desvestirla. La luna abocetó en una noche de suspiros el nombre que de vez en cuando silabeo a escondidas. Y al mirarme, supo que mis latidos aun sueñan con tomarla de la cintura y perderme en la playa de su boca, entre el calor de sus gemidos y el silencio de sus miedos. La luna la dibujó tal cual la veo, tal cual la imagino, tal cual la siento. No hizo falta indicarle nada. Y como la luna me conoce, le perfiló los bordes con un rojo carmín, con un verde esperanza y con un azul cielo que, al mezclarse en el aguaje de sus andares, le darían la fuerza y las ganas de comerse el mundo si ella se lo propone...

Un rayo de vida

  La Madre de   Dios albergó en su vientre a la luz del mundo para que el mundo tuviera un faro que lo iluminara. Y ese faro alumbra las oscuridades más duras y los pasadizos más fríos de nuestras primaveras cuando éstas se consumen tras las puertas de un hospital. Es ahí cuando te das cuenta de lo vulnerable que somos, y miras al cielo y silabeas rezos con la garganta ensangrentada en dudas. Nadie está libre de ese miedo que atraviesa tu piel cuando tu vida ya no depende de ti. Nadie quiere estar ahí cuando el destino juega con tus latidos a los dados. Pero entonces, cuando la luna empieza a mostrarte su otra cara, surge Ella , la Madre de Dios , la Esperanza del mundo que, con su mirada y sus silencios, te aflojan la soga, te secan las lágrimas, te ahuyentan a la soledad. Esa Esperanza es la que a su manera vive en tí sin que tu lo sepas, y suspira a tu lado, te ve crecer, te ve reír, … y guarda entre algodones un cielo de besos y de abrazos que llevan tu nombre y el suy...

Rául

  Recuerdo el primer partido de Raúl disputado en La Romareda ante el Zaragoza. Recuerdo su primer gol en el Bernabéu ante el Atlético de Madrid a pase de Michael Laudrup . Recuerdo cómo mandó a callar a todo un Camp Nou. Y  r ecuerdo la fe ciega de Jorge Valdano en un chaval de apenas 17 años que derribó la puerta del vestuario para quitarle “su” sitio en el once titular a toda una leyenda como Emilio   Butragueño . Y es que hay jugadores que marcan una época, y luego está  Raúl González Blanco .  Más que un delantero centro al uso, para muchos Raúl  fue la encarnación de la  garra, el escudo y el gol .  No hacía falta ser un experto en táctica para darse cuenta de que por las piernas curvas de Raúl destilaba la grandeza de un tipo que llevaba el fútbol de la calle en sus venas.  Cada partido era una masterclass de ćomo moverse en el área rival y era una clase magistral de cómo la  inteligencia disputaba los 90 minutos, desde el pr...

Busquets

  Que el mundo se ponga en pie y guarde silencio, que cuelga las botas Sergio Busquets . Y se nos va el ancla, el metrónomo, el arquitecto silencioso de uno de los mejores equipos de la historia del fútbol y de la Selección Española cuya grandeza radicaba en ser tan sutil que apenas sabíamos que estaba, hasta que aparecía. Busquets nunca fue un futbolista espectacular.  No poseía la velocidad de un extremo, el regate de Messi o el último pase de Laudrup . Su genialidad era mucho más simple, una mucho más racional y, por ello, más difícil de cuantificar en estadísticas o resúmenes de mejores jugadas.  Su trabajo era el arte de lo invisible: hacer fácil lo complejo, estar siempre donde el juego lo requería un segundo antes que los demás, y ofrecer una salida limpia de balón bajo una presión asfixiante. Ya lo sentenció Vicente del Bosque con una frase que ha pasado a la posteridad y que resume su esencia a la perfección: " Si ves el partido, no ves a Busquets. Si ves...

Delirio de Septiembre

Hay una mañana de septiembre que le pertenece a Ella , y sólo a Ella . Ese día, el alba se desviste de sueños. Los vencejos de su plaza se asoman a los pretiles. Y el tiempo se queda a vivir en una esquina de la calle Sol para verla cuando la pena le atormenta la garganta. Lleva en sus brazos los desvaríos de la humanidad, y parece que está acunando a un recién nacido. En sus Angustias la vida enhebró la muerte a la esperanza, el día a la noche, el amor al desamor. En su rostro el aire talló con gubias de pena las plegarias junto a los silencios. Por sus manos se cuentan las sombras que cada uno de nosotros llevamos alojados en los bolsillos y que nadie sabe calmarlas. Ella , en calma, recorre los pasadizos de la luz porque la luz es Ella recorriendo océanos y tinieblas. Ella le devuelve la visita a sus vecinas en una mañana de domingo que se despierta cuando sus ojos claudican entre estertores. Ella es mí delirio. Y el de mis hermanos. Y el de todo aquel que la visita, le reza, ...

Romario

  La definición más certera sobre la forma de jugar de Romario se la escuché a Valdano al afirmar que éste era un jugador de dibujos animados. Con una presencia en el área rival única, hacía con el balón en los pies lo que quería. Pero no sólo eran gestos técnicos para la galería, sino que cada uno de ellos tenían un sentido y con ellos sacaba ventaja para ridiculizar al oponente. De sangre brasileña, hizo de cada partido un motivo para verlo jugar, porque Romario era como una serpiente que en cualquier momento te podía picar. Y cuando picaba, le clavaba el aguijón mientras el resto del mundo se quedaba absorto con lo que acababa de ver; sino, que le pregunten a Alkorta si aún le siguen doliendo  los riñones. Si la pelota hablara, ella contaría que cerca de Romario fue feliz. En sus botas fue feliz. Y que pocos jugadores la trataron con tanto mimo como este delantero centro que decidía partidos cuando tenía que hacerlo. Un genio del fútbol. Un jugador diferen...

Luis Enrique

  Luis Enrique es un tío que, o te cae bien, o te cae mal; y a mí desde que Tasotti le rompió la nariz vistiendo la camiseta de España , me cae muy bien. Y me cae muy bien porque es trasparente, limpio, sincero. No se casa con nadie, excepto con sus ideas y sus valores, y va con ellos a muerte. Su discurso está plagado de sensatez, de liderazgo, de esa verdad incomoda que a muchos les asusta, pero que a él le permite nadar a su anchas en aguas turbulentas sin necesidad de flotador. Conoce como pocos este negocio y así lo expone. Sin paños calientes. Sin agachar la cabeza. O lo tomas o lo dejas.  Y gracias a esa forma de ser, tiene tantos enemigos como amigos en esto maravilloso circo llamado fútbol . Pero a veces el fútbol se ve atropellado por la vida . Y Luis Enrique , cuanto más se aleja del fútbol, más se acerca a la vida, más humano se vuelve, más enseña sus cicatrices y su piel. Y tengo la sensación de un tiempo a esta parte que este tipo se anda muriendo por dentro...

Tus ojos

          Tus ojos son dos espinas          q ue se vuelven peregrinas          ante la muerte inconsciente          clavándolas en la frente          del Verbo , que entre ruinas          se va revistiendo de luz          naneando en un capuz          lagrimitas de cristal          que callan el vendaval          de llorarlo en una cruz.

Cuando ese día llegue

  Cuando ese día llegue  y todo se haya acabado  te buscaré esa mirada  que me tuvo enamorado…  y le gritaré a las nubes  y a los cielos estrellados  y los ángeles de Gloria   y a San Pedro el encargado…  que siempre creí en Tí ,  mi Prendimiento callado  y que mereció vivir  y jugarme lo jugado  si al final del destino  Tú me aprietas de la mano…  si al final de mis suspiros  Tú me sientas a tu lado. Foto : DANIEL GIL PHOTOGRAPHY

Sé que vas a volver

  Hay amores que se escriben con la pasión del infinito, que se enmarcan en los besos eternos de la tarde, que sabes que al vivirlos corretean por el horizonte dibujado de los olvidos; y así es el amor que yo siento por Tí . Sabes de sobra que soy un hombre enamorado de Tí desde mi primer latido, desde mi primera mirada, desde mi primera palabra. Desde el primer abrazo, desde la primera de las albas, desde mi  primera nana. Desde que supe de Tí sin saber siquiera que ya existías en la comisura de mis labios. Por eso, llevo unos días difíciles, taciturno, enrabiado; donde silencio mis lagrimas al verte así, triste, devastada, manoseada por los que dicen amarte y son los mismos que te han desdibujado desde la piel hasta la sonrisa. Y es que no me cabe en mi cabeza humana lo que te han hecho Madre , cómo no han sido capaces de no cuidarte los que más dicen quererte, cómo el corazón no se les ha quedado helado al contemplarte y que ellos fueran los que lloraran todas las lágrima...