
Juega en el centro del campo de la Selección de Marruecos. Lo hace con una madurez que asusta y con una clarividencia brutal para salir jugando bajo presión.
Recibe la pelota, gira sobre su propio eje y tiene esa capacidad casi mística para robar balones por pura colocación, sin despeinarse.
Ayyoub Bouaddi, salvando las distancias, nos recuerda inevitablemente a don Sergio Busquets.
Es el metrónomo, el ancla y el cerebro que Marruecos ha frotado en la lámpara para este Mundial.
No le pierdan la pista porque este chico no juega al fútbol, dicta cátedra.
¿Ustedes ya lo vieron jugar?
Si aún no lo han hecho, háganlo y deleitense con un jugador que ya está dando que hablar.

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