
4 clavos lo sostienen a un madero.
4 verdades lo apuntalan al caer la noche.
4 cicatrices le atraviesan el alma.
4 lunas le sombrean el dorso.
4 esquinas le sostienen la mirada.
4 ríos de rezos apostillan su sonrisa.
4 escalofríos lo sepultan al regresar de madrugada.
4 caras de un mismo espejo deletrean su nombre.
4 silencios le atraviesan la espalda.
4 astillas de dolor enamoran a su piel.
4 encajes de bolillos tiene que hacer la luna, cada Martes Santo, cuando quiere verlo atravesar la ciudad.
4 golpes de realidad se dibujan ante su cara.
4 quejíos mudos se rasgan las vestiduras al intuirlo por la calle Gaitán.
4 dardos de fe lo alzan entre flores.
4 esquirlas de Verdad le besan las agallas.
4 vientos del sur le barnizan las costuras.
4 puntos cardinales rasgan por completo los mapas de sus llagas.
Es el Cristo de la Defensión…
El que en torno al numero 4 sigue muriendo por las calles de Jerez.
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