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Mostrando las entradas etiquetadas como CADIZ

Clandestino..

  Siempre he confesado que parte de lo que soy se lo debo al mundo del carnaval.   A través de sus coplas, sus autores  y sus tipos, estoy enamorado de Cádiz, y la vida es algo más que un simple estribillo.   Y gracias a  Tino   Tovar  y su espectáculo  Clandestino,  he descubierto ese carnaval que hubo una vez con coloretes en blanco y negro, el de los miedos en los ensayos, el de las cuartetas a media voz.   Clandestino  es Cádiz con el telón a medio subir. Es un lavadero colmado de papelillos. Es un pasadizo sin luz al barrio de la Viña.   Clandestino  es el arrebato de la mano derecha de Carli al cantar. Es la emoción sostenida del delantal de Milian Oneto. Es el Subiela. Sin más. Don Ángel Subiela.   Clandestino  es la guitarra de Perico Campos enloquecida en tu memoria. Es la presencia de Ramoni en un escenario rendido a su voz. Es el  quejido  siempre esperado y envolvente de Toni el Piojo....

Carretera y Manta..

  Abril le pidió prestado dos coloretes al mes más pequeño del calendario para endulzarse de coplas el alma, y una comparsa de Cádiz hizo el resto.   Fue la de David Carapapa, ese ángel viñero, ese duende  colorao , ese gato callejero que hilvana carnaval cuando te mira, cuando te habla, cuando te dice las cosas bajo el compás del 3x4.   Y se hizo realidad cuando la luna se puso su pijama de primavera y despertó a los duendes y a la magia del teatro. Cumpliéndose un sueño. Saldando una deuda chirigotera con ese telón rojo que tanto ansiaba sentir el beso de los que nunca se han ido. De los que una vez más vuelven. De los que siempre tienen cosas que decir.   En  escena , el Falla siendo un espejo del propio Falla para desanclarse la voz en forma de crítica, de ironía, de estribillo y cuartetas que nacieron mientras se aplaudía desde los balcones y la vida se tomaba un respiro para decirnos tantas cosas que, si no fuera por el dolor y por el  CARNAVAL ,...

Yo me enamoré de ti..

           Permíteme que levante la mano y que escriba lo que mi corazón siente cuando tu nombre seduce una vez más a mis labios. Permíteme que sea un arrabalero más entre la chusma selecta que escoge tus canciones para poder vivir sin anclajes sobre los atardeceres apaleados de este mundo.   Permíteme que me empape una vez más de tu pluma, del brillo bohemio de tus ojos, de tus muñecas condenadas, atadas y maniatadas a una guitarra y que sólo se liberan cuando tu voz le susurra a Cádiz que esa costilla de tierra millonaria es tu única patria, tu único cielo, tu único universo. Ser de ti es un lujo que la vida me tenía reservado en la esquina   de un pasodoble interminable, de esos que tú compones sin miedo, sin coloretes, sin purpurina caduca y sin febrero que deshojar, y que cuando mi garganta me lo canta por lo bajini, mi piel se eriza y se desgarra como si yo fuera un nostálgico comparsista que se la da de artista.   ...