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Mostrando entradas de 2026

Y al tercer día…

​ Se descorrió la piedra del silencio. Se abrió el vientre de la primavera. Se acabaron los pasadizos color tiniebla. Al tercer día, el amor ha demostrado ser más fuerte que el abismo.  Al tercer día, las campanas vuelven a sonar entre glorias y alabanzas. Al tercer día, como si fueran tres golpes de llamador, Dios vuelve a abrazar al Hijo . En un mundo herido por egoísmos, cansancios e incertidumbres, el dador de la Vida ha vuelto a ella para recordarnos que el mal nunca tiene la última palabra .  Cristo vuelve a inaugurar un futuro nuevo donde el sufrimiento ya no es un callejón sin salida, sino un espacio de transformación. Escúchalo. Siéntelo.  Deja que corretee por tu piel.  Y recuerda… todo lo que se entrega por amor está destinado a la eternidad . Foto: Javier Romero 

Cosiendo un duelo

​ Desde que el primer hilo negro de la humanidad se estremeció por dentro. Desde que la primavera deshojó sus primeros amores. Y desde que la vida tiene mas de dos caras…, la Piedad anda desdoblando bostezos a la luna. Y nada puede detener su pena. Y nadie puede consolar su llanto. Y nadie puede hacerle ver el por qué de las cosas. Ella tiene un nudo en la boca del estomago que no le deja respirar desde hace mas de dos siglos. Y por muchas marchas que suenen al alba. O muchos cirios encendidos que la iluminen. O muchas chicotás de seda que le regalemos… Ella no va a volver a ser nunca la que en su día fue. Porque de su vientre nació el latido que rasgó en velos el templo. Porque de sus pechos se amamantó el Hijo de Dios . Y porque sin Ella el principio de la vida no tendría sentido. Ni lo versos rimarían. Ni las olas del mar besarían la orilla. Ni el tiempo estaría secuestrado en una cárcel de suspiros. Ni esta ciudad tendría la misma sangre derramándose por sus calles. La Pied...

Altos vuelos

​ Una mirada de espuma atraviesa el umbral de la tarde. En los relojes de pared, las campanas a muerte rompen los cristales. Por las azoteas, el silencio se tiende con alfileres de colores. Y en medio de una soledad de albarizas, entre el rumor del gentío y la locura de haberlo perdido todo, una Madre solo sabe guardarse la pena. En un bolsillo del alma. En un zaguán de los ojos. En un rincón sin mañana. Si los vencejos de la primavera le arrancaran la piel a picotazos, no le dolería.  Si alguien le tomara el pulso a la altura de la garganta, no se lo encontraría. Si pudiera volver el tiempo del revés, sin duda a el volvería. Porqué Loreto amó como solo una madre ama. Porque Loreto ama como solo una madre sabe amar. Y es que el amor es así, como una sombra que espera, una eterna primavera donde se pueda vivir. Ella lo busca tras de sí en el vacío del viento, y en su mudo sentimiento guarda el beso que no dio; pues la muerte no venció su maternal pensamiento. Y es que el amor es...

La Noche

​ Cuando el reloj de la ciudad acuartela los segundos. Cuando el tiempo es una gota de cera que discurre a velocidad de óleo. Cuando el cansancio nos vence. Y el sueño no nos deja conciliar duermevelas. Es,… en esos momentos,… cuando el que respira en Cristina sale a las calles de nuestra ciudad a proclamar, -bajo su cruz de carey-, que Él y solo Él gobierna en este embuste de vientos. Y es curioso lo que sucede en torno a su figura.  Porque no necesita nada para gobernar, y lo hace desde el principio de los tiempos. Porque su nombre suena a pesar de que nadie lo nombre, a pesar de que jalen de sus sombras.  Porque Él camina. Discurre. Atraviesa cada uno de los adoquines de nuestra piel,… y a veces no nos damos cuenta de que tras su figura enjuta, vencida y entregada, el Hijo de Dios hecho hombre está muriéndose paso a paso. Es lo que tiene la noche de las Esperanzas . Es lo que los silencios de San Miguel le susurran al barrio de Santiago cuando éste saca a relucir su...

Oración

​ La forma que la ciudad tiene de no apartarse del cáliz de Dios es rezando. Y cuando el rezo no basta, en Santo Domingo , cerquita de la pequeña imagen de la Virgen del Rocío , el Hijo del Cielo lo hace por nosotros. En medio de un olivar de brisas. Entre el gentío y la plebe. Entre el silencio y la algarabia de la soledad. Rezar es la forma que el cristiano tiene de hablar con Dios . Rezar es la manera que el cofrade tiene de acercarse a una imagen que, para nosotros, es algo más que Dios sin caer en la idolatría. Porque nosotros, tu y yo, al silabear un rezo , le estamos desnudando nuestra piel al que buscamos en mitad de la tempestad para que nos proteja del temporal de la vida. Y en lo que dura un padrenuestro, le contamos nuestros recuerdos. Nuestros llantos. Nuestras ilusiones. Nuestras penitas. Nuestros agobios. Nuestras desilusiones. Orar en Semana Santa es rezar al compás del vaivén de los pellizcos. Rezar en Semana Santa es pellizcar nuestras vidas al Señor de l...

Prendía a Él

Conocí una vez el amor, y el amor estaba prendía a Él .  Al replante de su cuello. Al compás de sus pisadas. A sus manos de tormentos. Al resquicio de su barba. Al rumor de su sombra. Al olivo de su espalda. A sus ojos de sosiegos. A su voz hilada en calmas. Y cuando iba a buscarle,  por Santiago   o por cualquier rincón de su alma,  el amor sólo le pedía,  que de él no se olvidara y que le diera respuestas  a sus preguntas de nácar. Y si el amor le decía,  y si el amor recontaba uno a uno los lunares  que por su piel le brillaban…  El amor sonreía,  despacito y entre sonantas  sabiendo que sólo Dios   por su boca se derramaba. Y si el amor le pedía  y si el amor descontaba  los males y los amores  que se alzaban en batallas….  el Prendimiento bajito  le mostraba sus cartas  y dejaba que los relojes cesaran todas sus llagas. Conocí una vez el amor, y el amor estaba aferrada a Él. Conocí una vez el...

4 clavos

​ 4 clavos lo sostienen a un madero. 4 verdades lo apuntalan al caer la noche. 4 cicatrices le atraviesan el alma. 4 lunas le sombrean el dorso. 4 esquinas le sostienen la mirada. 4 ríos de rezos apostillan su sonrisa. 4 escalofríos lo sepultan al regresar de madrugada. 4 caras de un mismo espejo deletrean su nombre. 4 silencios le atraviesan la espalda. 4 astillas de dolor enamoran a su piel. 4 encajes de bolillos tiene que hacer la luna, cada Martes Santo , cuando quiere verlo atravesar la ciudad. 4 golpes de realidad se dibujan ante su cara. 4 quejíos mudos se rasgan las vestiduras al intuirlo por la calle Gaitán. 4 dardos de fe lo alzan entre flores. 4 esquirlas de Verdad le besan las agallas. 4 vientos del sur le barnizan las costuras. 4 puntos cardinales rasgan por completo los mapas de sus llagas. Es el Cristo de la Defensión … El que en torno al numero 4 sigue muriendo por las calles de Jerez.

Amor De Dios

​ Dicen los que cuentan el tiempo del revés, que el Amor debe de ser de todo, menos un Sacrificio . Y si alguna vez te has enamorado hasta perder las tapaeras del sentío , sabrás de lo que hablo. Porque el Amor es confiarle a la otra persona todas tus sombras, tus miedos y tus fobias a sabiendas de que en su corazón estarán protegidas. Porque el Amor es suspirar entre suspiros al besar. Porque el Amor es lo único cierto que la piel siente cuando una certeza la hace estremecer.  Y Jerez tiene una dolorosa que, si pudiera, se clavaría uno a uno todos los pétalos de azahar del mundo en la cuenca de los ojos para volver a amar al que le dio el sobrenombre de Madre . Y por ello huye de lujos. De oropeles. De bordados de siglos. Porque Ella entregó en ese sí todo el Amor de la humanidad como sacrificio a nuestros pecados banales.  Los que seguimos cometiendo cuando dejamos de amar. Los que seguiremos cometiendo al tropezar una y mil veces con la misma piedra. Que sentido cob...

Guapa!!!

​ No existe en la ciudad, ni en ningún otro rincón del universo, una tez como la suya. Ni encontrarás un semblante como el suyo. Y nadie tiene las hechuras de azúcar como las que endulza sus labios. Y Ella lo sabe. Todos lo sabemos. Todos la amamos así.  Esa es su magia. Su encantamiento. La singularidad de su brillo.  Por eso, por Ella no pasan las primaveras.  Ni el tiempo se arruga.  Y las monedas de los rezos no tienen reversos en sus costuras.  No existe para Ella Consuelo alguno, y a cambio, cuando te pones delante de sus plantas, de un suspiro te calma todos los huracanes. Es lo que tiene ser bonita por fuera, y excelsa por dentro. Es lo que tiene ser la Madre de Dios, y deshilvanar penas junto a la patrona de la ciudad. Es lo que tiene ser, simplemente, la dulzura blanqueada de nuestras vidas. Y es que Ella... En un templo mercenario duerme el sol de su mirada, Misericordia sagrada de Jerez, su relicario. Son sus ojos el Sagrario donde el alma s...

Mas allá del horizonte

​  La fe no se mide en metros, sino en latidos.   Y si no, que se lo pregunten a los hermanos de Guadalcacín , esos que tienen remarcado en rojo el norte de nuestra ciudad como Ítaca para sus rezos.  Su estación de penitencia es, cada año, una proeza que busca el corazón de Jerez para cumplir un mandato tan antiguo como nuestro acento a viña: expandir lo que sienten como quien siembra en tierra de albariza. Y nunca se descomponen.  Y pocas veces pierden la sonrisa. Y cada año van macerando mejor los pasos. Los abrazos. Las revirás .  Sólo les falta detenerse en mitad de la calle Larga y clavar en medio del aire una pica con su nombre, para que todos aprendamos.  Sólo les queda seguir. Como los discípulos amados en torno a un Maestro que abraza la cruz de la Humanidad para que la Humanidad lo abrace a Él cuando todo está tan lejos como el sol. Es la primera brisa a incienso con la llegamos a casa. Es la señal inequívoca de que el tiempo se acaba de ap...

Descontando suspiros

​ Aguarda, que el reloj de la vida está a punto de detenerse en la hora escogida, esa que a ti y a mi nos sigue marcando las costuras del tiempo. Demora las prisas, que nada turbe el aroma de tus promesas. Y arría la sonrisa, que en menos de lo que piensas, una cuadrilla estará izquierdando rezos tras un nube de incienso, un cortejo de hermanos y una banda enamorando al aire con sus melodías. A Dios le quedan un par de lunas para volver a entrar en la Jerusalén de tu infancia, ese recodo de los años a donde siempre volvemos en torno al rumor de una cofradía. A su Madre aun le quedan hilvanes con los que coserse el corazón tras cada marcha, tras cada saeta y tras cada revirá de esas que le van deshojando la pena. Mientras tanto, en el silencio de las iglesias los pabilos mastican nervios. Las papeletas de sitio ya sienten el calor del hogar. Y los llamadores hablan con los respiraderos cuando nadie los ve. La luz anda trazando sombras al mediodía para volver a coger el mejor s...

Pasearte

​ Acabo de llegar a casa, después de pasearte, y sigo pensando, que soy un afortunado por vivir en tí. Destilas aroma de princesa por tus calles. Enamoras al tiempo con  el almíbar de tus labios. Y en unas cuantas lunas, Dios volverá a cruzarse con sus pensamientos camino de su particular  Calvario por los vericuetos de tus barrios. Así eres. Así te abres al mundo. Así respiras. Con esa manera tan tuya de arremangarte el vestido de la tarde para que el sol te bese las sombras. Sombras que te dibujan los perfiles de tu voz, de tus pucheros, de tus agobios a fin de mes… y que este simple juntaletras va tachando como un condenado desde que vino al mundo y lo bautizaron en tus costuras. Y así vamos descontando días. Tu a tus cosas. Y yo a las mías… que también son las tuyas… Pero de vez en cuando nos sentamos en el alféizar de la vida, y nos lamemos las heridas despacito, para que el vino no se despierte, para que el azahar no llore, para que la fragua no tiemble. Y en medio del ...

Eric Cantona

​ Si hay un tipo que me hizo entender que el fútbol es mucho más que once tíos corriendo tras una pelota, ese es Eric Cantona .  No era solo un delantero; era un artista con el cuello de la camisa levantado y una mirada que te decía: "Este es mi jardín y aquí mando yo". Llegó al Manchester United en el 92 y, sinceramente, cambió la historia del club; y la mía, al comenzar a ver los partidos de la Premier los sábados por la tarde. Antes de él, el United llevaba décadas en sequía. Y con él, se convirtieron en reyes.  Pero lo que me flipaba de "The King" no fueron solo sus goles (que eran obras de arte), sino su mística. Arrogante. Incómodo. Matón de patio de colegio, pero con una clase descomunal en sus botas que te dejaba la boca abierta. ¿Quién no se acuerda de aquella patada de kung-fu a un hincha del Crystal Palace?  Fue una locura, una mancha en su carrera, pero hasta para pedir perdón fue un genio cuando soltó aquella frase de “cuando las gaviotas siguen al pesq...

Un barrio sediento de Tí

​ Con la noche metida en frío y viento. Con el escalofrío asomándose a las ventanas.  Con la luna secándose las lágrimas al verlo pasar.  Y con las vecinas apartando en una esquina de sus cocinas la comida para el día siguiente, de esa forma, el Cristo de la Sed volvió  a desangrarse por su barrio. Un barrio de la zona sur que lleva la humildad asida a su piel.  Un barrio que vive muchas veces de espaldas a lo que sucede en torno a la ciudad. Un barrio que necesita aferrarse a los clavos ardientes de su mirada para sobrevivir al hambre antes de que llegue el fin de mes. Pero ahí, justamente ahí, en esas calles atravesadas por cables y humedades, es donde más necesario se hace este  Dios de madera y sangre, con el único mensaje en su pecho de amar a la Humanidad como Él la ama. Sin aspavientos. Sin migajas. Sin letra pequeña en el contrato. Uno puede tener fe de muchas maneras. Pero cerca del Señor  de la espalda ensangrentada por odios, bajo el taquíg...

Si la cámara de Carmona hablase

​ Y si alguien se pregunta quién es José Antonio Carmona Otero, permítame que se los presente de esta manera:     Escuche Señor, Carmona,  retratista de solera,  le habla a usted un jerezano  de Jerez de la Frontera que se siente pequeñito ante su enorme grandeza y que se siente feliz de que vuelva con firmeza a la casa de la  Virgen que brilla con su belleza y que se llama  Angustias y reina en nuestras certezas.   Deje la cámara un rato,  venga a escuchar mi rima,  que sé que usted con la bici  sube por cualquier cima.  Que a lomos de  Filomena se recorre la provincia,  dándole a los pedales  con destreza y con pericia. Sé que en su casa mandan  los  gatos  con sus maullidos,  y que son esos felinos  sus amigos más queridos.  Pero si hablamos de fe,  de devoción y de entrega,  su corazón se detiene  con la  Esperanza de la Yedra .   Yo aprendí a ver los pas...

Amor de mis Amores

  Jerez guarda en una plaza un tesoro que solo el tiempo lo custodia. Entre palmeras, vencejos y prisas, su mirada se pierde en el dolor descarnado de la muerte de un hijo. Ella no pregunta. No reclama.  No desespera. Tallaron sus desvelos en el desvelo que vino a desvelar a la humanidad… y se traga todas las penitas del mundo cuando el mundo solo sabe tragar. De día y de noche. En primavera y en verano. Con frío o con calor. Ella lo mira. Lo nanea. Lo cuida. No es capaz de despertarlo, ni de llamarlo por su nombre, porque se le quiebra la voz al llegar a los labios. Quisiera escucharle los latidos, pero los latidos no se escuchan. Quisiera dejar de perseguir la locura de llorarlo, pero solo puede perseguir llantos. Quisiera no amarlo como lo ama, pero lo ama desde antes de amarlo. Ella te ofrece sus plantas para que tus rezos se enumeren, y al llegar al segundo verso, ya estás pensando en cómo aliviarle su dolor. Ella atraviesa un infierno de silencios cuando el silencio atra...