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No somos héroes..

Desayunaba la otra mañana junto a un grupo de madres con las notas de sus hijos bajo el brazo y le dieron un soberano repaso a todo aquel que se dedica al noble oficio de enseñar. Días después no cambio ni una coma de los distintos discursos que allí escuché porque recibí una auténtica lección de humildad. Y es que verán ustedes, yo soy maestro y defiendo mi oficio  a capa y espada allá donde haga falta, pero admito que para llevarlo a cabo muchos nos envolvemos con la tiza de las excusas. Me sobran dedos de una mano para reconocer a compañeros que admiten sus errores a la hora de trasmitir conocimientos y que confiesan que su labor es mucho más que ponerse delante de una pizarra y enseñar las letras del abecedario o el concepto de fracción. Pero es que el maestro nace, no se hace. Y el título que te dan en la Facultad de Ciencias de la Educación no sirve de nada si uno mira a sus alumnos con prepotencia en las clases; si vende a compañeros en un despacho d...

Una amistad.. teatral

Alguna vez que otra he confesado que una de mis grandes pasiones es el teatro, amándolo hasta el punto que hace unos años me prometí que jamás volvería a caer en las trampas de su escenario. Es lo que tiene ser un cabezota tiquismiquis; es lo que tiene amar como yo amo. Pero el destino sabe pintar de colores la tarde más triste, secar la lágrima más amarga o confesar el secreto más oculto cuando por la vereda de las miradas alguien te tiende su mano y sin hacer ruido te embauca en un proyecto teatral de niños y para niños. Y así, entre prisas y recelos surgió la escritura de un guion entrelazando cuentos infantiles, ensayos a la hora del recreo y la ilusión y la sonrisa de unos alumnos a los que todos deberíamos de darle más cariño del que le damos porque el corazón de cada uno de ellos es más grande que todos nuestros latidos juntos. Y así, se perdió el miedo a hablar en público, se han tejido unos recuerdos imborrables y se ha demostrado que el mundo es de aquell...

Confía en mí...

Querido corazón: Sé que llevas unas cuantas semanas hecho un despojo. No eres ni la sombra de lo que tus latidos una vez marcaron, y ya no sabes qué decir, qué pensar, cómo actuar. Andas masticando tristezas por las esquinas, fuerzas una sonrisa cuando en realidad quisieras vomitar lágrimas de sangre y te envuelves en arrullos de soledad cuando tus huellas se pierden entre la multitud. Llevo días mirándote a escondidas, y te juro que no te reconozco. Siento tu pena como si fuese mía y se me parte el alma en dos cuando te buscas y no te encuentras en los espejos de tu pasado. Llevas el paso cambiado y has perdido el brillo de tu sonrisa. Pero léeme bien: confía en mí. No se cómo lo haré, ni cuánto tiempo tardaré en recuperarte, pero tiraré de ti y de tus costuras como nadie lo hizo antes. Para ello nos refugiaremos en nuestros silencios, en nuestros sueños, en nuestro pequeño rincón del mundo, ese que tiene las paredes barnizadas en humedades y al qu...

Soy del Sevilla..

         Reconozco que soy feliz cuando alguien me reconoce por  la calle como el hijo de, cuando me asocian a mis distintas hermandades o cuando me identifican con el equipo que acuna sueños dentro de mi corazón. Y ese equipo que palpita en mi interior no es otro que el Sevilla Fútbol Club. Hace más de dos décadas que nos dimos el sí quiero cerquita del estadio del Sánchez Pizjuán, y desde entonces mis tardes de domingo son una fiesta cada vez que el equipo del que hablan las lenguas antiguas salta a los terrenos de juego. Al enfundarme la camiseta del Sevilla , siento galopar por mis venas esa huella de felicidad y olvido que sólo el  fútbol  -bendito  fútbol -, me regala en mí día a día. Entre los dos nos separan más de cien kilómetros, pero es que tengo la certeza de que ser del Sevilla es sentirse un privilegiado, un afortunado, un enamorado en definitiva de una de las señas de identidad de l...

Seguid pisoteándonos..

Hace unos días junto al retablo cerámico que la Hermandad de la Lanzada tiene sobre el lienzo de pared de la Basílica del Carmen aparecieron una serie de pintadas, y esta vez he decidido no callarme. Mientras los autores de este nuevo ataque se amparan en el anonimato yo firmo mi respuesta con nombre y apellidos. Leedme con atención: sois gente sin escrúpulos que mantenéis una vida vacía, cuya forma de actuar sólo me hace reafirmarme en aceptar y ver que el camino que siguen mis huellas es el acertado. O al menos, el por ustedes envidiado. Porque una vez más habéis salido de vuestras cloacas con la sangre envenenada y tomando el nombre de mi Dios en vano, creyendo que de esa forma vais a hacer que se tambaleen los cimientos de mí fe, cuando en realidad lo que sentís es la rabia  corretear por vuestras venas ante su grandeza. Qué equivocado estáis… Sois el vómito de esta sociedad que una vez que se limpia, ni siquiera el olor pasa a formar parte del olv...

Besar la piel...

            Cada uno de nosotros lleva hilvanado en algun pasadizo de su memoria todos los besos que en su vida ha ido recibiendo, ha ido regalando o simplemente ha ido soñando para hacerlos realidad algún que otro día. Hay besos que al darlos nuestros sentidos se nublan, los parpados tienden a cerrarse y las huellas que dibujamos al hablar de ellos están tiznadas de felicidad.  Hay besos tan amargos que cuando paseamos por la cicatriz de su recuerdo, aún nos duele el veneno que llevaban en su interior. Y hay besos que llevan cosidos bajo su aroma el sabor de un nuevo horizonte; otros tienden a perderse en el cielo de las ausencias y con un puñado de besos uno puede derribar el muro más infranqueable e imposible.   Pero como el beso de una madre… Porque es el tipo de beso que todos necesitamos al menos una vez en la vida, una vez en semana, una vez en el día. Nos acompaña desde siempre, sentimos su aliento desde ante...

Seguir viviendo..

La vida tiene una forma curiosa de decirnos las cosas. A su manera, ella deja que vayas escribiendo el día a día de tu historia hasta que una tarde te toma del brazo y sin decirte nada zarandea todas las costuras de tu piel. Tras este abrazo de realidad, en ti está el levantarte o el seguir con los pies hundidos en cenizas. Ella solo hace que te detengas en el camino, que te sientes a respirar en un banco y que abras los ojos a lo que realmente importa, acorralándote a preguntas y dudas.   Así es la vida, la única que te puede ofrecer la posibilidad de seguir viviendo… Todos hemos fracasado alguna vez. A todos nos han roto por dentro las ilusiones y las miradas. Todos echamos de menos voces y silencios, pero seguimos vivos, seguimos respirando, seguimos caminando… y esto es gracias al antojo de la vida. ¿Quién no ha tropezado con alguna piedra? ¿Quién no se maldice por haber besado labios envenenados? ¿Quién no tiene cuentas pendientes con el desti...