Ir al contenido principal

La piel del tambor



Un beso lánguido en el corazón de Sevilla 


Es uno de mis libros de cabecera y al que vuelvo de vez en cuando para respirar por sus páginas el azahar efervescente de la ciudad de Sevilla.


La piel del tambor, una de las obras más ambiciosas y fascinantes de Arturo Pérez-Reverte, es un homenaje al enigma que circula por la ciudad que es espejo de Triana; por la fe desgastada por los años y, sobre todo, es un inclinar la cabeza ante una Sevilla deslumbrante y claroscura que funciona como un personaje vivo.


La trama arranca con un desafío cibernético en las sombras del Vaticano: un pirata informático se infiltra en el ordenador de su Santidad el Papa para enviar un SOS desesperado.

 
Una humilde iglesia sevillana del siglo XVII, Nuestra Señora de la Gracia y del Amparo, «mata para defenderse», ante la amenaza de ser demolida por intereses especulativos.

 
Para investigar el misterio, se desplaza desde Roma Lorenzo Quart, un sacerdote del Instituto de Asuntos Exteriores: refinado, pragmático, observador y disciplinado, cuya coraza racional comenzará a agrietarse a medida que se adentra en el laberinto de la luz andaluza.


Y hasta aquí puedo leer, como decía aquella famosa presentadora, no sin antes decirle que Pérez-Reverte despliega en este libro, con una soberbia maestría un fresco narrativo impecable.
Su prosa, precisa y de pulso firme, teje una intriga donde convergen la alta aristocracia venida a menos, la corrupción inmobiliaria y aquello que envuelve a las almas en una encrucijada donde los fantasmas del pasado suspiran a sus anchas. 


Pero más allá del thriller, el auténtico corazón del libro es la ciudad. 


La Sevilla de Reverte no se presenta aquí como una postal turística, sino que es una criatura sensual y decadente, impregnada de azahar, incienso, sombras urbanas y secretos centenarios.
Reverte logra fascinar porque comprende la condición humana: la fragilidad de las convicciones, el peso de la lealtad y el eterno dilema entre el deber y la pasión.


La piel del tambor es una lectura absorbente, elegante y profundamente evocadora. 


Una obra indispensable para quienes amamos la literatura capaz de transportarnos a rincones donde el corazón se permite latir con fuerza propia. 


Hazme caso y, si aún no te has perdido entre sus páginas y los callejones de Santa Cruz, te invito a emprender este viaje inolvidable.


Seguro que no te defraudará. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Yo me enamoré de ti..

           Permíteme que levante la mano y que escriba lo que mi corazón siente cuando tu nombre seduce una vez más a mis labios. Permíteme que sea un arrabalero más entre la chusma selecta que escoge tus canciones para poder vivir sin anclajes sobre los atardeceres apaleados de este mundo.   Permíteme que me empape una vez más de tu pluma, del brillo bohemio de tus ojos, de tus muñecas condenadas, atadas y maniatadas a una guitarra y que sólo se liberan cuando tu voz le susurra a Cádiz que esa costilla de tierra millonaria es tu única patria, tu único cielo, tu único universo. Ser de ti es un lujo que la vida me tenía reservado en la esquina   de un pasodoble interminable, de esos que tú compones sin miedo, sin coloretes, sin purpurina caduca y sin febrero que deshojar, y que cuando mi garganta me lo canta por lo bajini, mi piel se eriza y se desgarra como si yo fuera un nostálgico comparsista que se la da de artista.   ...

Se muere...

El centro de Jerez se muere. Está sentenciado. No tiene remedio; lleva meses desahuciado, y sólo falta poner sobre su lápida vital la fecha de su defunción. Duele escribir con la cólera entre los dedos y la impotencia en los labios, pero más duele ver como el jerezano de a pie mira para otro lado y saca su mirada conformista una vez más. Y como yo escribo en base a lo que siento, y de conformista ya me queda poco, junto palabras desde la rabia, la furia y la resignación que me trasmiten los ojos de esos amigos que en su día apostaron sus ahorros y sus sueños en levantar un negocio en el centro, … y ahora ven cómo el centro se va convirtiendo en un desolador cementerio. Y ya saben lo que uno encuentra cuando visita campo santo: recuerdos, nostalgias, humedades, … Quizás por eso las grandes firmas huyan despavoridas de sus enclaves estratégicos sin mirar atrás, antes de que sus clientes les paguen con coronas de flores. Quizás tenga que ver algo las chapuzas de a...

Un eterno hombre COBARDE... y sus ETERNOS hombres bonitos

Cádiz, ven.. déjame que te tome de la cintura para dar un paseo por la orilla de tus susurros, y permíteme que dibuje sobre la caricia de cada ola la historia de un niño que se hizo grande entre cobardes y milagros . Prometo que no te entretendré mucho.. Sé que llevas unos días cosiéndole al atardecer sombras y ecos donde los suspiros pedirán perderse entre tipos y coloretes; sé que estas sacándole brillo a los zaguanes de las casapuertas para que las voces que hablan por ti contagien de vida a propios y a extraños; sé que te están dejando reluciente ese castillo de papelillos donde las ilusiones se maquillan con esperas y nervios;… pero yo necesito contarte la historia de uno de los tuyos. Así que, descálzate y ponte cómoda.. Se trata de uno de esos requiebros al que tú le distes la vida -un mes de febrero-, y que nació con el don de quererte y de llevarte entre sonrisillas por todos los confines del mundo. Se trata de uno de esos locos de atar que doremif...