Ir al contenido principal

Entradas

Enero

A pesar de que vine a nacer un mes de enero, vivir año tras año el primer mes del calendario es una daga que tengo clavada en el alma. No soy capaz de superarlo. Intento que me afecte lo menos posible. Pero no lo soporto en las distancias cortas. No me gusta su frío. No me gusta su soledad. No me gustan sus tardes cortas y oscuras. No me gusta cómo se despierta. No me gusta el olor que desprende. No me gustan sus noches que acuchillan nostalgias. No me gustan sus ecos. No me gusta cuando llora. No me gusta por mucho que se maquille de regresos, de regalos, de buenos deseos. Y es que el regreso que yo espero cada mañana sentado sobre un escalón de mi infancia nunca se produce, nunca logro vivirlo, nunca llega. Ni llegará. Por mucho que yo me empeñe. Por mucho que yo quiera. Por mucho que intente caminar por la vereda de los quisieras. Enero le arrebató a mis brazos una parte de mí porque según su mirada era ley de vida; y entendí de golpe que la...

Mirada de niño

La ilusión que uno vive la noche de Reyes sólo es comparable a la que los cofrades vivimos cuando la madrugá nos despierta del sueño.   Quizás la salvedad radique en que cuando sus Majestades nos visitan, a todos se nos desnuda el alma de ese niño que aun corretea por nuestra piel. Pero no solo se nos desnuda el alma. La noche de Reyes nos desviste como ninguna otra por dentro y por fuera, permitiéndonos volver a recorrer los pasillos de nuestra infancia, encontrar nuestras cicatrices en los rincones donde crecimos y evocar aquellas cartas que una vez escribimos con la tinta de los nervios. La noche de Reyes nos deja entrever entre regalos lo que somos, lo que un día quisimos ser y lo que seremos el día de mañana.   La noche de Reyes es un regalo que la vida nos hace sin envolver para que nos envolvamos al darnos a los demás, al compartir un puñado de sonrisas, al ofrecer un presente obviando su precio, su talla o su fecha de caducidad. Es má...

Volver a nacer..

Ahora que diciembre adorna sus calles con villancicos y papeles de regalos, que a nadie se le olvide que el Rey de Reyes vuelve a nosotros para nacer por estas fechas. En mi caso, el Hijo de María no lo hace en un portalito oscuro y llenito de telarañas, sino en el rincón más amplio de mi corazón. Y es que, yo creo en Él. Al igual que creo en las olas del mar y en los abrazos que calman la ansiedad. Al igual que creo en la lluvia, en los libros o en los coloretes pintados con la luz de febrero. Al igual que creo en la falsedad, en la mentira y en la maldad de los que un día osaron llamarse amigos míos.   Yo creo en Él, en Jesús de Nazaret . En ese Mesías que fue enviado a esta tierra de arena y cal para dar su vida por la mía, por la tuya, por la nuestra. El mismo que conoció todo lo oscuro que abarca el alma humana, de ahí que fuera vendido por treinta monedas, negado por sus discípulos, maniatado sobre un madero. Como diría aquel, déjenme...

Dibujar banderas...

A la pregunta de la maestra sobre si alguien podía decirle qué era la “Constitución”, el alumnado -ávido por contestar-, respondió: ¡¡UN PUENTE!! Dejo a su libre elección la edad de los alumnos, la de la profesora o si el colegio en cuestión es público, concertado o privado. Pero esa es la realidad y el nivelito de nuestra educación; o al menos, el de una gran mayoría cuando estos días llegan al mes de diciembre, y el puente es ley de vida.   Y me resulta curioso asistir cómo se trabaja año tras año en las aulas el tema de la Constitución Española y se siguen coloreando banderitas de nuestra amada patria, mientras que nadie habla, nadie enseña, nadie colorea la pureza de la Virgen María, la otra mitad si cabe del puente en sí. Quizás sea porque no interesa señalarse como cristiano y defender este dogma de la Iglesia Católica. Quizás sea porque da miedo hablar de la Virgen, y al miedo le sucede como a la fe, que mueve montañas. O quizás sea porque so...

¿Qué haría Triana sin Ti?..

Clavas tu mirada en la nada, esperando que la nada clave su mirada en Ti. Llevas toda la eternidad exhalando por tus pupilas una gotera de vida, mientras que la vida se vacía cuando te ve, huyendo de tu sombra, como un eco sordo, cobarde, desorientado. Sin embargo, no eres capaz de morir.. No eres capaz de acabar con este drama.. No eres capaz de claudicar.. Sigues danzando por la orilla de los suspiros cuando nadie te ve, cuando todos te buscan, cuando la luz de lo rezos patrocinan espasmos sin masticar. Pero te tallaron para seguir viviendo mientras que la parca jala de tus latidos.. Te dejaron al borde del olvido sin que pudieras girar la cabeza.. Te hicieron así. Te concibieron así. Te quedaste a vivir entre nosotros así.. Y así navegarás hasta el fin de los días por mares en calma, zozobrados, angustiados, siendo faro en alta mar de aquellos que naufragan sin remedio y queriendo ser maroma de río amortajada por el tiempo, de ese tiempo que ...

Detalles..

Con los años, uno se va dando cuenta de que la vida es un regalo que el cielo nos hizo cuando menos lo esperábamos, y que deberíamos de disfrutar más de cada amanecer. Sobre todo, porque sin darte cuenta comienzas a acumular bajo la piel arrugas, cicatrices y olvidos que -a su manera-, van descontándonos el tiempo. Latidos, huellas, miradas; abrazos, despedidas, caricias; besos, silencios, lagrimas… Detalles, en definitiva, que conforman lo que somos, lo que vivimos, lo que nos queda por soñar. Detalles… Pequeños gestos que nos hacen el día a día más llevadero, menos impertinente, más generoso. Como esos mensajes que uno recibe cuando menos te lo esperas, a pesar de la lejanía o la ausencia, para saber de uno, para preguntarnos cómo nos va o para desearnos la mayor de las felicidades. Como esos pequeños sigilos que encontramos en medio de una bulla, de una cola, de un gentío , refugios que uno necesita para poder seguir persiguiendo sueños. O como cuand...

Junto al fuego...

Ahora que el frío comienza a caminar descalzo por los pasillos de las casas, uno se siente feliz cuando la piel entra en calor en torno al crepitar de una chimenea. La lumbre prende de manera contagiosa. Los rescoldos se van desparramando. La madera suda su muerte, expira alientos negros y los ladrillos se tiznan de llamas.   Y créanme, no conozco a nadie en este mundo que admire, mire y disfrute más de un fuego como lo hace mi amigo Antonio Asenjo. No hay nadie que sea capaz de llorar con lágrimas de risas y provocar risas con sabor a lagrimas como lo hace mi amigo Nicolás Rubio si hay un fuego de por medio. Y no hay nadie que tenga el corazón más ancho, grande y sincero que mi amigo Fernando Aibar , un filósofo que tiene sangre de druida, un almizcate envuelto en entrega sincera. La AMISTAD es una llave que abre pestillos húmedos, desabrocha secretos de alcoba, orea recuerdos desvencijados por el tiempo… y jamás caduca. Si es sincera, se cuela por...