Escribo porque es la única forma que tengo de ahuyentar a mis miedos. De salir airoso del tedio que aprisiona mis huellas. De mirar al horizonte con calma poética. Escribo porque al escribir, siento la libertad corretear entre mis dedos, como cuando remojo mis pies en la orilla de cualquier mar o beso tu espalda mientras gimes mi nombre. Escribo para dejar un legado. Para que conozcan los pasadizos de mi alma. Para que se sepa qué escondo detrás de mis silencios. Escribo para que mi hijo sepa quien soy; algún día, cuando él resiga mis palabras, sabré que todo esfuerzo mereció la pena al verlo leer. Escribo porque así hago las paces con el mundo y el mundo me deja vivir en paz. Escribo porque es la forma que tengo de rezarle a Dios . Cada vez que me enfrento a un romance o a una décima con sabor a cuaresma, ahí está Él, prendío a mis torpes ecos. ...