Ir al contenido principal

Entradas

Entrada destacada

La espera…

Entradas recientes

A solas

  Llevo un tiempo haciendo las cosas a solas, tal y como me recomendaron. Salgo a pasear a solas. Cojo la bicicleta a solas. Respiro a solas. Es lo que necesito a día de hoy. Es lo que me hace supurar las heridas. Es lo que me ayuda a entenderme. Me he ido poco a poco apartando del mundo y nadie me echa de menos. Asumo que es lo que toca vivir en estos momentos y la soledad no duele; si acaso araña. Pero el precio a pagar a veces es demasiado alto, y se van quedando besos por dar sobre la esquina de mi cama. Me quedan mis libros. Mis carnavales. Mis sueños de poeta. Me queda perdonarme y apretar las enaguas del alma al diapasón de los latidos. Me queda vivir sin mirar atrás con remordimiento. Si me ves, fíjate en mis ojos que poco a poco están volviendo a sonreír.  Si me quieres, dímelo de vez en cuando; es bonito que alguien te diga “te quiero” mirándote al corazón. Si ves luz encendida, pasa, que siempre hay sitio para tomarnos una cerveza. No creo que vuelva a ser el que fu...

El brillo de tu luz

  Aquella noche, la luna se enredó en mis sueños y, sin decirle nada, comenzó a pintar estrellas en mi azotea. Tenía el trazo fácil, pinceles de espuma entre sus dedos y, con la sonrisa en los labios, la dibujó a ella, tal cual la sueño, tal cual la pienso. Y lo hizo con una piel que nunca he besado. Con unos ojos que nunca se han perdido en los míos. Y vestida como me gustaría desvestirla. La luna abocetó en una noche de suspiros el nombre que de vez en cuando silabeo a escondidas. Y al mirarme, supo que mis latidos aun sueñan con tomarla de la cintura y perderme en la playa de su boca, entre el calor de sus gemidos y el silencio de sus miedos. La luna la dibujó tal cual la veo, tal cual la imagino, tal cual la siento. No hizo falta indicarle nada. Y como la luna me conoce, le perfiló los bordes con un rojo carmín, con un verde esperanza y con un azul cielo que, al mezclarse en el aguaje de sus andares, le darían la fuerza y las ganas de comerse el mundo si ella se lo propone...

Un rayo de vida

  La Madre de   Dios albergó en su vientre a la luz del mundo para que el mundo tuviera un faro que lo iluminara. Y ese faro alumbra las oscuridades más duras y los pasadizos más fríos de nuestras primaveras cuando éstas se consumen tras las puertas de un hospital. Es ahí cuando te das cuenta de lo vulnerable que somos, y miras al cielo y silabeas rezos con la garganta ensangrentada en dudas. Nadie está libre de ese miedo que atraviesa tu piel cuando tu vida ya no depende de ti. Nadie quiere estar ahí cuando el destino juega con tus latidos a los dados. Pero entonces, cuando la luna empieza a mostrarte su otra cara, surge Ella , la Madre de Dios , la Esperanza del mundo que, con su mirada y sus silencios, te aflojan la soga, te secan las lágrimas, te ahuyentan a la soledad. Esa Esperanza es la que a su manera vive en tí sin que tu lo sepas, y suspira a tu lado, te ve crecer, te ve reír, … y guarda entre algodones un cielo de besos y de abrazos que llevan tu nombre y el suy...

Rául

  Recuerdo el primer partido de Raúl disputado en La Romareda ante el Zaragoza. Recuerdo su primer gol en el Bernabéu ante el Atlético de Madrid a pase de Michael Laudrup . Recuerdo cómo mandó a callar a todo un Camp Nou. Y  r ecuerdo la fe ciega de Jorge Valdano en un chaval de apenas 17 años que derribó la puerta del vestuario para quitarle “su” sitio en el once titular a toda una leyenda como Emilio   Butragueño . Y es que hay jugadores que marcan una época, y luego está  Raúl González Blanco .  Más que un delantero centro al uso, para muchos Raúl  fue la encarnación de la  garra, el escudo y el gol .  No hacía falta ser un experto en táctica para darse cuenta de que por las piernas curvas de Raúl destilaba la grandeza de un tipo que llevaba el fútbol de la calle en sus venas.  Cada partido era una masterclass de ćomo moverse en el área rival y era una clase magistral de cómo la  inteligencia disputaba los 90 minutos, desde el pr...

Busquets

  Que el mundo se ponga en pie y guarde silencio, que cuelga las botas Sergio Busquets . Y se nos va el ancla, el metrónomo, el arquitecto silencioso de uno de los mejores equipos de la historia del fútbol y de la Selección Española cuya grandeza radicaba en ser tan sutil que apenas sabíamos que estaba, hasta que aparecía. Busquets nunca fue un futbolista espectacular.  No poseía la velocidad de un extremo, el regate de Messi o el último pase de Laudrup . Su genialidad era mucho más simple, una mucho más racional y, por ello, más difícil de cuantificar en estadísticas o resúmenes de mejores jugadas.  Su trabajo era el arte de lo invisible: hacer fácil lo complejo, estar siempre donde el juego lo requería un segundo antes que los demás, y ofrecer una salida limpia de balón bajo una presión asfixiante. Ya lo sentenció Vicente del Bosque con una frase que ha pasado a la posteridad y que resume su esencia a la perfección: " Si ves el partido, no ves a Busquets. Si ves...

Delirio de Septiembre

Hay una mañana de septiembre que le pertenece a Ella , y sólo a Ella . Ese día, el alba se desviste de sueños. Los vencejos de su plaza se asoman a los pretiles. Y el tiempo se queda a vivir en una esquina de la calle Sol para verla cuando la pena le atormenta la garganta. Lleva en sus brazos los desvaríos de la humanidad, y parece que está acunando a un recién nacido. En sus Angustias la vida enhebró la muerte a la esperanza, el día a la noche, el amor al desamor. En su rostro el aire talló con gubias de pena las plegarias junto a los silencios. Por sus manos se cuentan las sombras que cada uno de nosotros llevamos alojados en los bolsillos y que nadie sabe calmarlas. Ella , en calma, recorre los pasadizos de la luz porque la luz es Ella recorriendo océanos y tinieblas. Ella le devuelve la visita a sus vecinas en una mañana de domingo que se despierta cuando sus ojos claudican entre estertores. Ella es mí delirio. Y el de mis hermanos. Y el de todo aquel que la visita, le reza, ...