Ahora que miro la última hoja del calendario de este año 2017, y no tengo que coger el rotulador rojo para tacharla, sino más bien puedo arrancarla y enviarla al cajón de los olvidos, me van a permitir que repose mis pensamientos y los comparta en este rincón juntando letras. Ante que nada, quiero pedir disculpas por las veces que he metido la pata, por las veces que me he ido de los sitios sin decir adiós, por las veces que he preferido callar y salir huyendo por la gatera de los silencios. Soy humano, y mis errores se cuecen a fuego lento. Aun así, si alguien se sintió ofendido, inclino mi cabeza y le pido perdón por contener latidos de barro y carne. De igual manera, quisiera agradeceros a muchos que siempre estáis ahí los alientos que me dais, los abrazos que me regaláis sin tocarme, las muestras de cariño que me dispensáis. Sentirse querido es el envoltorio que la vida nos regala cada tarde. A mis enemigos, deciros que hagáis sitio, que la lista sigue aumentando. ...