Un año más la Sagrada Escritura del nacimiento del Hijo de Dios se ha cumplido; hace un par de días, en un portalito de Belén oscuro y llenito de telarañas, María daba luz al Salvador de la Humanidad . Y lo hacía en una noche de Nochebuena , a pesar del empeño de unos cuantos en pisotear la esencia de esta fiesta del calendario. A estas horas, me imagino que San José ya habrá arreglado las ventanas para que el relente de la tarde no siga haciendo de las suyas y la Virgen María -ya recuperada del parto-, de seguro que andará guardando silencios de dolor por las esquinas del horizonte. En breve, sus Majestades los Reyes Magos de Oriente seguirán el camino de una estrella para postrarse ante un pesebre de madera y presentar oro, incienso y mirra como regalos con los que la humanidad da la bienvenida al Rey de Reyes , pero querido Jesús , tú no te fíes… No te fíes de esta costilla podrida e...