Cuando las arrugas del tiempo se paseen por mi piel entre nostalgias y recuerdos, estoy seguro que sonreiré al pellizcar aquello que viví en la Semana Santa de este año 2014. Sin haber llamado a la puerta de nadie, sin haberlo buscado y, sobre todo, sin haberlo esperado, de un día para otro me vi envuelto en un programa de radio sin dial, hablando de cofradías con aquellos a los que desde siempre admiré en la distancia. Reconozco que me está costando asimilar que he formado parte de vuestros agobios, de vuestras miradas, de vuestros estropeados cables,.. y a mi manera, silenciosa y calladamente he aprendido un mundo de cada uno de ustedes. Espero que con el tiempo p...