Verséame bajito con la tinta de los dedos liberemos los resquicios describamos cada anhelo… Esos que yo te voy confesando en un mar de caramelo… cuando la vida me aleja de ti y de ti... sólo albergo recuerdos palabras ensoñaciones promesas… desvelos y los voy enumerando en la cal de tus consuelos. Verséame al amanecer para sonreír entre lágrimas… para acallar a los miedos. Los que se maridan entre azahares, cenizas, mariquillas y tientos... sobre una alfalfa que una vez pisé y se quedó alojada, sobre mi pecho esa sonrisa sonora que me desarboló -por fuera y por dentro- y de la que me siento cautivo cada vez que me la encuentro. Verséame sobre las rayas de mis manos sobre el cimiento de mis silencios… los mismos que se escondieron cuando me fui de ti… siendo un desecho pero saben, intuyen, claudican... ante el aroma de tus bamboleos. Verséame ...