Dejó escrito García Márquez que viajar es “regresar valorando lo poco, es saborear una copa, es desear empezar” ; y hace unos días este escribano de sueños decidió viajar para empezar a valorarse. A veces uno se siente un afortunado sólo porque otros silabeen su nombre en la lejanía y deje de ser un olvido de tierra. Y ese viaje del que les hablo lo hice con recelos en la mirada y con una maleta repleta de nuevos propósitos... Y ese viaje lo hice en tren… ese rumor de vida que despierta de la siesta al campo y que escribe historias de amor bajo la luna encendida... Y ese viaje no lo hice a solas; me acompañaron un rosario de suspiros y el aliento de personas que me quieren sin reparo al otro lado de mis complicados andenes... Quizás pueda parecer una tontería, pero créanme cuando les escribo que necesitaba un reto así, salir de mi zona de confort y perderle el miedo al miedo, ese enemigo que llevo instalado en las alforjas de mi alma...