Dejadme soñar con un Hombre que hace más de dos mil años expiró por mis pecados y abrió con su mandamiento de barro -de par en par-, las puertas de los azahares y los racheos silentes sobre los adoquines de mi ciudad… Dejadme soñar con nazarenos saliendo de casa de sus padres, con bolas de aluminio solapadas a goterones de cera, con saetas que hacen que el aire guarde silencio y los balcones tiemblen entre quejíos … Dejadme soñar con izquierdos que se van tatuando en el recuerdo de mi infancia, con la bulla de Tornería, el abrazo de Pozuelo, la luz con sabor a oleo que la tarde dibuja sobre la calle Bizcocheros… Dejadme soñar con reviras en las que se concentran las cuatro estaciones del año, justo en ese instante en el que los cuatro zancos del paso se rebuscan por dentro… Dejadme soñar que me refugio, me amparo y calmo la sed que a veces me ahoga el día a día cuando bebo calladamente de una lágrima aguada… Dejadme soñar con una locura humillada por un sí qui...