La vida tiene una forma curiosa de decirnos las cosas. A su manera, ella deja que vayas escribiendo el día a día de tu historia hasta que una tarde te toma del brazo y sin decirte nada zarandea todas las costuras de tu piel. Tras este abrazo de realidad, en ti está el levantarte o el seguir con los pies hundidos en cenizas. Ella solo hace que te detengas en el camino, que te sientes a respirar en un banco y que abras los ojos a lo que realmente importa, acorralándote a preguntas y dudas. Así es la vida, la única que te puede ofrecer la posibilidad de seguir viviendo… Todos hemos fracasado alguna vez. A todos nos han roto por dentro las ilusiones y las miradas. Todos echamos de menos voces y silencios, pero seguimos vivos, seguimos respirando, seguimos caminando… y esto es gracias al antojo de la vida. ¿Quién no ha tropezado con alguna piedra? ¿Quién no se maldice por haber besado labios envenenados? ¿Quién no tiene cuentas pendientes con el desti...