Que verdad más precisa es aquella que dice que el ser humano es esa especie que habita esta adorada tierra que no está conforme con nada de lo que tiene a su alcance, ya sea producto de su esfuerzo, ya sea por un golpe de suerte. Cuando somos presos del calor -como nos sucede en estos días-, añoramos los fríos del invierno,… y cuando lleguen esos fríos, extrañaremos estas noches de desvelos y paseítos con helado. Y una de estas personas que más a disgusto está con la situación que le está tocando vivir en estos amaneceres del mes de julio es una vecina de mi peculiar barriada, puesto que el trabajo que están llevando a cabo los obreros del carril bici a primera hora de la mañana la tienen… por así decirlo… algo disgustada. Ella no comprende cómo esas personas -que lo único que hacen es ganarse su pan con el sudor de su frente-, tienen que dar martillazos a las ocho de la mañana… hora a la que precisamente ella abre la puer...