Surgen estas líneas tras escuchar las palabras de despedida de Ana Vergara, la que ha sido mi Directora Pedagógica estos últimos tres años en el Colegio Jesús Mª El Cuco. En estos tiempos que corren ella nos ha dado a todos los allí presentes una lección de coherencia, pues deja ese cargo para entregarse a su familia, para dar prioridad a sus tres soplos de vida y para volver a entrelazar su mirada a la de aquel hombre que sabe cómo hacerla feliz, sin tener que estar mirando constantemente el reloj o la agenda escolar. En este tiempo trascurrido, he tenido la libertad suficiente para decirle a la cara lo que siempre he pensado y sentido, y aunque es cierto que en las últimas semanas apenas nos hemos cruzado palabra, ambos sabemos que nos tenemos para lo que el destino nos quiera deparar. Guardaré como oro en paño aquella bronca monumental que en su día tuvimos y que -cosas de la vida-, mas amigos nos hizo; he sufrido cuando la he visto sufrir al intentar sortear l...