domingo, 25 de diciembre de 2016

Nació en Belén...




El Rey de Reyes vino a nacer cuando el sol de la tarde quebró su última mirada sobre un portalito oscuro y llenito de telarañas, y San José andaba calentando agua para que su esposa María tuviera un parto sin dolor.

Ambos se tenían el uno al otro. Y los dos vivían bajo la confianza de un Dios bueno que no les iba a soltar la mano.

En las ventanas de las casas cercanas, el frío se asomaba para intentar quedarse, y en el cielo una cohorte de ángeles afinaban sus instrumentos para decirle a la humanidad que el Mesías acababa de reinar sobre la faz de la tierra.

Fue justo con la primera sonrisa y el primer balbuceo de ese niño cuando la Historia del ser humano comenzó a caminar por la vereda de la verdad… y desde ese día existe una orilla en el horizonte de nuestros latidos a la que llamamos esperanza.

Así vino al mundo la razón de mi existencia.

Así nació el hombre en el que este humilde junta letras cree.

Así debió ser y así lo recuerdo cada año cuando la Nochebuena abre de par en par el postigo de los recuerdos.

Entre un buey y una mula. En el más absoluto silencio. Alejado de aspavientos y de los focos que algunos necesitan estos días para darse a valer.

Ahí encuentro al que yo llamo -sin miedo alguno-, mi Dios.

El que a veces me desespera con sus decisiones.

El que a veces aparece entre lágrimas y preguntas.  

El que a veces rebusco en las Sagradas Escrituras a sabiendas que la mano del hombre fue la que delineó esos renglones.

Ese es mi Dios..

El mismo que hace un par de horas vino de nuevo a nacer en mí y en ti, en nosotros, y que con su presencia, nos volvió a regalar la vida.  

Feliz Navidad..

domingo, 18 de diciembre de 2016

Esperanza...


Según la Real Academia Española de la Lengua, la primera definición que le otorga a la palabra esperanza es la de “ese estado de ánimo que surge en la persona de uno cuando se presenta como alcanzable aquello que se desea”.

Si yo fuera académico en esta ilustre institución española, me batiría en duelo con quien fuera para incluir una estampa de la Virgen de la Esperanza -aquella que vive en San Gil-, para que su rostro fuera la primera definición y única de la palabra esperanza.

Y es que nosotros, los cofrades del sur, necesitamos de ese rostro en nuestras vidas para saber que todo irá bien, que todo marchará bien, que todo se dará como Ella quiera que se dé.

Porque estando la Esperanza de por medio nada malo nos puede suceder.

Ese nombre es el tintero donde Dios vertió su mirada para crear el mundo en seis días.

Ese nombre es el horizonte donde los problemas se toman un respiro, el motivo para seguir viviendo, la razón que encontramos para seguir peleándonos con el descuento de las horas.

Ese nombre es el eslabón perdido, la piedra filosofal donde radica nuestra fe, el punto sobre la í de nuestra arcana existencia.

Aférrense a él…

Deténganse en él…

Cautívense por él…

Te pones un rato a escuchar el latido del mundo, y éste está triste, sombrío, con el colmillo envuelto en envidias y sangre… pero aun así, es un lugar que merece la pena vivir, que merece la pena conocer, que merece la pena descubrir porque en el habita la Esperanza.

La Esperanza a la que nos sujetamos cada uno de nosotros cuando las cosas se tuercen y sientes cabalgar por tus venas el aroma de las impotencias..

La Esperanza que reclamamos cuando una lágrima se escapa de nuestras costuras y una mano amiga nos tiende un abrazo de silencios..

La Esperanza de saber que en algún lugar de nuestras huellas de barro existe una letra pequeña que al nombrarla, calma todas las  tempestades de nuestro alrededor.. 

Y es que la Esperanza es ese guiño que el cielo en forma de suspiro nos regaló, en forma de sonrisa nos brindó, en forma de manos abiertas nos indicó -y nos sigue indicando-, que Ella, la Esperanza… siempre, siempre, siempre nos está esperando con el corazón abierto de par en par.

La Esperanza… bendito regalo nos hizo en su día el cielo…


Foto: Javi Jiménez



domingo, 11 de diciembre de 2016

Quiéranse un poquito...


La llegada del último mes del año al calendario trae consigo no solo frío y consumo, sino que permite desenroscar el tarro de las falsedades para que el mundo se maquille a gusto antes de salir de casa.

Cada uno lo hará dependiendo del miedo que le tenga a esta sociedad, que lo mismo te señala con el dedo para aplaudirte, que lo mismo te ajusticia con el látigo de la indiferencia.  

Y es que con estas fechas donde las calles se adornan y los villancicos resuenan, parece ser que todos debemos de volvernos un poquito más buenos; todos debemos de volvernos un poquito más educados; todos debemos de fingir un poquito más que de costumbre.

En breve habrá que poner mensajes a decenas de contactos deseando primero, unas Felices Fiestas; luego, una Feliz Navidad; y por último, un Feliz Año Nuevo.

En breve habrá que entrar y salir de las tiendas con una sonrisa en la mano para sujetar la puerta y con los brazos cargados de regalos que ya veremos cómo pagamos.

En breve habrá que ser solidarios con los que no tienen, fraternales con los enemigos, afectuosos con los que pasan hambre,…

Pero… ¿qué hacemos con los que son malos por naturaleza? ¿Con los que nos hacen la vida imposible? ¿Con los que pisotean nuestros sueños y no nos dejan avanzar?

Háganse un favor este año…

Sean libres y no entren en esa espiral.

Sean coherentes y háganles caso a su corazón; seguro que éste se lo agradecerá.

Sean valientes y aprovechen esta nueva oportunidad que la vida en sí les da para levantar la cabeza y no les tengan miedo al qué dirán, a que los envidiosos les señalen por la calle, a que los resentidos les juzguen por lo que hacen o dejan de hacer,…


En definitiva… Quiéranse un poquito antes de malquerer a los demás.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Esencia a canela y clavo..


Existen sonrisas que al dibujarse en la cara nos permiten ver el interior de nuestra alma; es la llave que abre la puerta de nuestra piel, la que permite que las miradas se queden ancladas a nuestros labios, el gesto que hace que los miedos se pierdan al ofrecernos sosiego…

La que pude ver en la cara de mi amiga Irene Gallardo Flores hace un par de noches en el Círculo Mercantil de Sevilla al presentarnos a su tercer hijo de papel era radiante, verdadera, satisfecha,…

Y es que estaba feliz, irradiaba felicidad, contagiaba felicidad; y tenía más que motivos para ello.

Esencia de la Semana Santa es un regalo que Irene nos ha hecho para pasear entre nostalgias y fotografías con sabor a sepia.

Esencia de la Semana Santa es un ramillete de añoranzas que de la mano de Irene iremos descubriendo al callejear de puntillas por los calendarios del pasado.

Esencia de la Semana Santa es un puñado de conversaciones a media voz con amigos de Irene que le dan sentido a los latidos de Sevilla, y a las luces y sombras de su Semana Santa.

Ella sabe que soy un enamorado de Sevilla, y que mucha culpa de este amor de perfil la tienen sus palabras, esas que me toman de la mano y me llevan sin hora de vuelta a dar un paseo por los rincones, por las calles, por las plazas de una ciudad a la que le debo una vida.

Pero su voz no solo me deja ver esa cicatriz de piedra y luz que se refleja sobre la quietud del Guadalquivir en cada artículo o en cada mensaje que comparte conmigo, sino que me deja que sienta su propio palpito, su propia mirada, su propio desvelo por una ciudad donde el mismo Undevé se relame las heridas entre cenizas y duquelas.

Le prometí que estaría a su lado para escuchar a qué huele la alegría, que trasminan las hojas de su tercer sueño y para ver cómo se dibujan las sonrisas del cariño y del respeto que la ciudad de la Giralda le tiene..

Y allí estuve, compartiendo con ella y los suyos ese cuadro vivo sobre lo que fue y es la Semana Santa de Sevilla y subrayando cada palabra que nos regaló Francisco Robles -nuestro admirado presentador- al afirmar que la tinta de este libro huele a canela y a clavo.

Gracias Irene por este nuevo regalo... y enhorabuena hermana.




domingo, 27 de noviembre de 2016

Es otra cosa...


     Los que me conocen saben que suelo tomarme las cosas con calma y con cierta distancia. Que me gusta guardar silencios y que me gusta detener la mirada en aquellas sombras que de verdad reflejan cosas importantes.
                                                                   
Cada uno es como es y se expresa como puede o debe, y de un tiempo a esta parte he dejado de meterme en batallas que se juegan en otras fronteras y bajo otros cielos porque siento que la vida es otra cosa.

La vida es un regalo que alguien nos entregó, pero que a veces se envenena por compañeros de trabajo, por amistades a las que no les importamos, por preguntas que se quedan huérfanas de respuestas.

La vida es hacer encajes de bolillos para llegar a fin de mes, es ponerle al tiempo buena cara, es disimular y tragarse el orgullo para no hacer daño a la gente que nos rodea.

La vida es cabrearse con uno mismo, es cabrearse con los demás, es cabrearse con el mundo.

La vida es preocuparse por alguien que siente que una respuesta médica le va a acortar sus días de vida; la vida es sentirse impotente cuando alguien a quien quieres te confiesa en un coche bajo la lluvia que “para vivir así, mejor acabar con esta pesadilla”; la vida es sentirse solo cuando cierras la puerta de tu casa y ni si quiera eres capaz de escuchar el eco de tu respiración.

No te engañes y abre los ojos, porque la vida no son los me gusta de Facebook, las frases lapidarias de Instagram o los iconos de  colores del WhatsApp.

La vida es llorar, gritar, perdonar; reír, compartir, callar; caminar, tropezarse, descalzarse; fracasar, levantarse, enamorarse; soñar, cambiar, evolucionar; bailar, cantar, desesperarse;…

En ti está conjugar el verbo adecuado cada día para que tu vida sea vivida.


¿Ves cómo la vida es otra cosa?

domingo, 13 de noviembre de 2016

¡¡Leer más!!


Hace unos días, un grupo de profesores pusimos sobre la mesa un problema que nos preocupa mucho más que la huelga de deberes que la asociación mayoritaria de padres y madres están promoviendo para los fines de semana del mes de noviembre.

Y no es otro que la cantidad de faltas de ortografía que el alumnado presenta cuando llegan a la etapa de secundaria, junto a esa capacidad pobre y triste de expresarse que manifiestan.

De la huelga sólo diré que los padres son soberanos a la hora de educar a sus hijos; ya se arrepentirán.

Pero de lo otro si puedo decir algo.

Y es que esas faltas de ortografía vienen dadas por algo tan simple como es que los alumnos no leen.

Antes, te acercabas por los pasillos de cualquier hipermercado, y en la sección de libros habría tres o cuatro niños leyendo en el suelo mientras sus padres hacían la compra.

Ahora, si ves a uno libro en mano, es una raya en el agua.

Preocupémonos de este detalle que es fundamental a la hora de formar, enseñar y educar a personas.

No le echen las culpas al sistema educativo, al tutor de turno o al grupo de “whatsap” de los padres; cuidemos este hábito que se antoja fundamental para vivir otras vidas, para aprender de otros, para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Saber leer es esencial para la adquisición y la trasmisión del conocimiento en nuestra vida cotidiana, pero también en el mundo académico.

Si de verdad quieren ayudar a sus hijos, lean con ellos, cómprenles libros, hagan que amen el mundo de las letras, pues a medida que se va avanzando en el itinerario académico el nivel de exigencia será mayor, lo que demandará una mayor destreza lectora y escrita.

Si de verdad les duele sus hijos, curen sus faltas de ortografía mediante la lectura.



domingo, 30 de octubre de 2016

Mirando al cielo...



Lleva varias semanas sin poder conciliar el sueño; se pasa las noches deshojando miradas a la luna tras el visillo de su dormitorio y siente una punzada a la altura del pecho cada vez que entra en la cocina y se calienta un vaso de leche.

Noviembre se asoma por la rendija de sus nostalgias y la pone enferma el recuerdo que provoca en sus bolsillos.

Y es que sus bolsillos están tiznados de lutos desde que la vida le obligó a despedirse del amor de su vida; y el hilo de esa costura está hilvanado con el aroma del mes de los difuntos.   

Por eso ella no entiende que sólo nos acordemos de las ausencias una vez al año y que la mayoría de los cristianos pongan el grito en el firmamento de sus creencias ante calabazas y modernidades extranjeras.

Ella sabe valorar otras cosas.

Por eso se conforma con saber que detrás de las nubes existe una voz que aún le susurra que la quiere; que existe una caricia que por las noches dibuja sobre su piel la palabra felicidad; que existe un guiño que a pesar de no tenerlo cerca, le sigue haciendo feliz.

Como a tantos, se le hace duro el día a día, a pesar de sentirse acompañada por sus hijos y por sus vecinas, que desde el primer momento no la dejaron sola por miedo a que se perdiera en los brazos de la soledad.

Pero su soledad es otra.

Su soledad se dibuja cuando las puertas de los pasillos se vuelven oscuras..

Se siente cuando el grifo de la ducha se cierra y la toalla está húmeda..

Se respira delante del cajón de los calcetines y estos le devuelven olor a recuerdos..

Recuerdos que se amontonan entre lágrimas, fotografías enmarcadas, preguntas sin respuestas…


Menos mal que aún le queda el cielo para encontrarlo.

domingo, 16 de octubre de 2016

El Hijo Pródigo...


Tengo guardado en algún altillo de mis quimeras una pequeña cajita donde se van acumulando aquellas preguntas y dudas que los años van dejando sin resolver, y uno de estos interrogantes que se clavan en mi mente como si fuese un alfiler ausente de color tiene al Señor del Prendimiento como tilde y acento.

Y es que… ¿Qué tiene tu cara Prendimiento?

Y tus manos, ¿que se esconden bajo las arrugas de tus manos?

Y Tú mirada... Tus hechuras… Tus silencios...

¿Hay alguien en alguna parte de este mundo que me explique que tienes, que eres, que me provocas en las entrañas de mi alma cuando te tengo enfrente y te miro… y solo puedo guardar lágrimas y suspiros?

Porque eres…

El lirio desamparao que tiene las llaves del firmamento..

El que le da compás a las bulerías…

El que colorea los lunares a los delantales con los que se va amasando la vida en un patio de vecinos..

El que enreda con quejios los roetes de las abuelas..

El que escucha las penitas de la musa de este escribano..

El que cualquier día de estos se va a escapar del azulejo que gobierna el barrio y se va a perder por las callejuelas taconeando, cantando y rompiéndose la camisa entre jirones de fiesta..


El único capaz de poner de acuerdo a gitanos, payos, ricos, pobres, propios, extraños,… y a una ciudad entera que este sábado pasado se rindió ante Él batiendo palmas de reencuentro…

 
Y en la calle te rezaron
los repelucos del tiempo
aquellos que sentenciaron
que eras sombra sin aliento

y eco para las tristezas
bálsamo de contratiempos
luz salpicando tinieblas
cordura en busca de cuerdos

línea del horizonte
locura como sustento
mirada que al pellizcarme
busca asilo en el recuerdo

Bulería de leyendas
Undivé de mis adentros
¿Alguien puede desatarle
las manos al Prendimiento?


Prendimiento, gracias por volver.

domingo, 9 de octubre de 2016

Desván de Miradas...



Un escritor es su mirada..


Me gusta saborear en silencio ese momento en el que abro la ventana y veo cómo abres los ojos y recuentas sueños y suspiros..


Tengo ganas de que el sol del invierno se cuele por mi piel cuando vaya a buscarte por los callejones de la memoria..


Tendrás que fusilarme la memoria para que me olvide de ti..


Si me dejaras tu piel, cada mañana dibujaría tu nombre al compás de mis latidos..


Todos tus defecto los borras con la más simple de las sonrisas..



 Sé que cuando mis gritos se convierten en alaridos de dolor, tu mirada se hace presente para sosegarme .. 


No me gusta el silencio absoluto; prefiero oír levemente la vida a mi alrededor..


Déjate atrapar por mis dedos, que sobre tu espalda trazarán un horizonte de miradas antes de que el sol vaya a tostar otras pieles..


Entre las malezas de las preocupaciones.. puedes intuir que siempre hay una luz de esperanza.. 


Cada vez que cierro los ojos apareces coloreando mi mirad; seguiré cerrándolos..


Cada vez se oye menos la voz de los lúcidos,., de los educados, los valientes, los que tienen algo que aportar; los que aman, los que sueñan, los que no hacen daño por decir las cosas a la cara; los que no tienen miedo a la vida, los que albergan la esperanza, los que suspiran como signo de felicidad…


Yo llegaba con la pena descalza y Tú estabas anclado a la cruz de mis pecados 


Mis vecinos me llaman loco por estar viendo vídeos de Semana Santa en una mañana de Septiembre; si ellos realmente supieran cual es mi locura..


Provocas sin saberlo que mis palabras tengan vida..



Lo vio alejarse poco a poco de su lado y supo al doblar la esquina que jamás volvería a besar unos labios como los suyos..

domingo, 2 de octubre de 2016

Una mísera firma..



Será cosa de este clima o que por desgracia por la mañana disfruto de más tiempo libre del que yo quisiera tener, pero tengo la sensación al pisar el centro que estoy rodeado de extraños y extranjeros.

Personas que nos visitan con una sonrisa en la cara, prisas en los andares y una mochila a la espalda cargada de botellas de agua, mapas y abanicos.

Personas que al fin y al cabo se maravillan de todo lo que nuestra ciudad les ofrece, desde bodegas que aún se pueden visitar hasta un espectáculo único en el mundo donde el caballo es el protagonista principal, pasando por decenas de bares donde degustar tapas y viandas que de seguro jamás olvidarán.

Y a estos visitantes también les ofrecemos -sin que nos cueste un duro-, la posibilidad de que en sus paseos por el centro vean fachadas de edificios históricos, desde palacios hasta iglesias, eso sí, la mayoría de estas cerradas a cal y canto; el día que entendamos el valor que supone tener a Dios tan cerca…

Un ejemplo se da cada vez que estos visitantes suben por la calle Consistorio y se detienen ante el edifico del Ayuntamiento de nuestra city.  

Los ves allí haciendo fotos y balbuceando piropos en su idioma, haciendo que tú mires hacia allí diciéndote... “si supierais realmente lo que se cuece tras esos muros.”

Porque lo último que pasa allí es que no hay -ni se espera que haya-, secretario municipal, lo que está provocando que toda la administración esté detenida, y que un valiente emprendedor no pueda abrir su negocio a falta de una firma; como leen: Una mísera firma.

Otra vergüenza más.


Cómo envidio a estos extranjeros que son capaces de quedarse en la primera capa de pintura de las cosas y viven sin enterarse lo que realmente sucede en los edificios de nuestra ciudad...  

domingo, 25 de septiembre de 2016

Fue un suspiro...


Fue un suspiro..
Contenido, silencioso, amargo.

Un instante..
Esquinado, rebelde, callado.

De Ti brotaban mis heridas; mis heridas se perdían por tus costados.

Y quise aguantarme el llanto, y el llanto calaba por los brazos, las muñecas, las arrugas de mis manos; manos que querían prenderse a Ti como lo hace el aire a los años.

Fue un sólo momento..
Ese en el que los dos nos encontramos; yo llegaba con la pena descalza y estabas anclado a la cruz de mis pecados.

Y al verte, me quedé cosido a Ti, tal y como le sucede a la primavera con los ocasos; o a la llama de los cirios con los primeros arrumacos; o al desgaste de los besos de dos amantes desesperados... que dan su vida por consumirse en los labios del amado.

Fue un pellizco en el alma..

Fue un renglón equivocado..

Fue la certeza absoluta de que no estaba equivocado...

Y desde aquella tarde de verano, ando y desando los pasos, a sabiendas de que en las esquinas, me estarás esperando, para susurrarme al oído lo que tantas veces añoramos.

Quizás fuera la visión que tuve al ver tu pie, escarnecido, aplastado, envuelto en la llaga de un bienaventurado clavo al que envidio por convivir eternamente a tu lado.

Quizás fuera la inclinación de tu cabeza, asumiendo tu destino, tu testamento quebrado; o quizás fuera lo que tus hermanos me contaron de Ti, surcando por sus miradas la pasión de enamorado.

Fue tu nombre, Buena Muerte..

Escrito sobre la sal de mis pedazos, tiznando las sombras de mis dudas cuando la noche se ríe de mis desmayos.

Fue la luz que te envolvía..
Esa que vive en Ti, que nace de Ti, que llega de Ti.

Fue tu recuerdo..
Imborrable, añorado; el que escribo, el que leo, el que grito por los callejones del miedo cuando la soledad me destapa las sábanas de mis pecados.

Fue la lágrima que provocaste..
Cuando me marché de tu lado; lágrima que sabía a vida, y a dolor traspasado, con un puñal de sufrimientos sobre el manto de mis flechazos.

Fuiste , amargo viernes enlutado..
La cadencia de la tarde y el mar como testigo varado.


¿Qué más puedo decirte -lirio de muerte truncado-, si solamente fuiste quién desató con tu misterio lo que el tiempo anda atando?


Dedicado al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, de Cádiz.

domingo, 18 de septiembre de 2016

En tus zapatos...


En tus zapatos… y en los míos es la frase escogida este año por los colegios y escuelas infantiles de Jesús-María para concienciar a toda la comunidad educativa de que no estamos solos en este camino que llamamos vida.

Es una frase que adorna nuestras aulas, nuestros pasillos y nuestras agendas, y que nuestro alumnado ha hecha suya desde el primer día de curso.

Me gusta esta frase.

Y me gusta porque guarda en su interior una llamada para que nos detengamos en mitad de nuestro camino -seamos docentes o no-, y observemos mucho más allá de lo que sucede sobre nuestra propia piel.

Y es que a veces con las cicatrices y los moratones que llevamos sobre nuestras espaldas tendemos a volvernos egoístas y a dejar de compartirnos; y aquello que no se comparte, tiende a perderse.

Entiendo que las circunstancias que rodean a cada uno nos hace a veces pensar que nuestros problemas y agobios son únicos, asumo que a ciertas edades tenemos cargas familiares, profesionales y personales que hacen que nuestra mochila vital cada día pese más, y acepto que salir de nuestra zona de confort es una misión cuanto menos que imposible.

No me tengo que ir muy lejos para constatar esta realidad de la que os hablo hoy, pues yo mismo me creo a veces que soy el centro del universo, que mis problemas son los que deberían de solucionarse antes que los de cualquier persona que me rodea, y mi zona de confort lleva años abarcando todo mi ser.

Me gustaría cambiar mi forma de pensar y emprestar mis zapatos a aquellos que pierden su tiempo en preguntarme cómo estoy y reciben de mis labios un silencio incómodo y preocupante, pero mis huellas siguen siendo de barro.

Pero tengo esperanza y quiero aprender a compartirme; así que descalcémonos y detengámonos -esta vez-, en nuestros  zapatos. 

domingo, 4 de septiembre de 2016

Asaltar el Congreso


          Maquiavelo definió la política como el arte de lo posible, versión que nuestra casta política se ha encargado de versionar a lo largo de estos meses para definirla como el arte de lo imposible.

Imposible formar gobierno, imposible creer en la mayoría de ellos, imposible no alterarse cuando comparten sus discursos y arengas…

Dicen los analistas políticos que lo que están llevando a cabo nuestros dirigentes es un arte nuevo; para mí lo único que están demostrando es que son unos egoístas, unos miserables y unos mezquinos, y que este país y estos ciudadanos no se merecen que estos señores los gobiernen.

Están demostrando que les importamos muy poco. Que nuestros problemas carecen de preocupación para ellos y que nos están dibujando un presente tintado de sombras oscuras y de desesperanzas negras.

Sólo piensan en ellos y en los dividendos que les reportará sus años de servicio a esta patria que tienen patas arriba y con las carnes abiertas.

Y lo peor de todo esto es que el pueblo llano, ese que se levanta temprano para ir a trabajar -quien tenga la suerte de trabajar-, y que se asfixia cuando no puede pagar el recibo de la luz, el del agua, el del seguro del coche…no tiene más remedio que cruzarse de brazos y asistir como un convidado de piedra a este espectáculo dantesco y ruin que nuestros escogidos en las urnas nos están brindando.

Siento que están jugando con nosotros y que se están riendo de mí; y que se rían de mí me enerva.

Pero de nada sirve indignarse en las redes sociales, en el bar de la esquina o en la parada del autobús si luego no somos capaces de romper los miedos, asaltar el Congreso y pegarles una patada en el culo a esta panda de sinvergüenzas.


Esta es mi nueva cruzada. ¿Te atreves a unirte?