domingo, 28 de mayo de 2017

Violencia y sangre


Hace años que no creo en el ser humano. Me da miedo ver por dónde caminan las huellas de este tiempo y desconfío del que gobierna, del que sale por la tele, del que se cruza conmigo y contigo al bajar la basura.

Siempre fue así, y no pienso cambiar de opinión sobre esta raza prepotente y chulesca.

De un tiempo a esta parte, vivimos en la burbuja de colores y felicidad que nos ofrecen las redes sociales, esa ventana fotografiada donde todo el mundo sonríe y que dista mucho de la verdadera realidad, esa que se cuece en la calle, esa que sale en los telediarios, esa que te zarandea el alma cuando te das cuenta de que el mayor enemigo del ser humano es su mirada de ser humano.

Y esa mirada -por muchos filtros que queramos ponerle-, está tiznada de sangre, de maldad, de rabia.

Se escuda en la bandera de la religión y del dinero para matar, para acabar con la vida de latidos inocentes, para implantar el terror en una sociedad que no se da cuenta de que las velas, las banderas a media asta y los minutos de silencio en los campos de fútbol no sirven para nada. Absolutamente para nada.

En esta guerra que todos libramos, las armas que utilizamos son muy diferentes.

Nadie apaciguará el dolor de esas familias a las que les han arrancado la vida de cuajo; nadie se explica por qué la palabra odio tiene que cargar sus tintas en la sangre de jóvenes adolescentes; nadie entiende que el miedo es un silencio que algunos saben cómo alimentar.

Pero no pasa nada. Hagamos como siempre. Miremos hacia otro lado y sigamos creyendo que esta cadena de atrocidades sólo se da lejos de nuestras fronteras.

Quizás el día que abramos los ojos, sea el día que alguien nos obligue a cerrarlos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Siempre en mi mente..


Para la mayoría de los salesianos, existen unas cuantas fechas en su agenda que al verse cumplidas hacen que el día se engalane de fiesta, de nostalgia o de olvidos.

Y la fecha de hoy es quizás la más importante de todas.

Al verla en el calendario, he vuelto a abrir el altillo de los recuerdos y me he topado de frente con el nombre de aquellos profesores que me enseñaron a vivir; con el de esos compañeros de banca, de fila y de viaje de fin de curso; con esos años en los que la vida fue tallando -al calor de un oratorio festivo-,  el hombre que se refleja en mi sombra.

Y es que hoy es el día de Ella

De esa pequeña imagen que acuna los sueños que cada noche persigo.

De esa virgencita que apenas yo alcanzaba a ver en su camarín y que reinaba en la capilla de mi colegio.

De esa inocencia que un turinés tuvo como estrella de sus ensoñaciones.

Hoy es el día de María Auxiliadora.

La que es el recuerdo latente que amamanta las duquelas de mi piel; el orgullo de mi sangre; la esquila constante que me recuerda de dónde vengo, cómo soy y hacia donde debo dirigirme.

Ella es mi devoción primera, mis primeros rezos en pantalones cortos, mi eterno mes de mayo.

Ella es ese soplo de aire que jala de mi cintura para salvarme una vez más de las hogueras de mis miedos, de mis silencios cobardes, de mis alcobas repletas de cenizas.

Reposo mi mirada en el horizonte de los atardeceres, y su nombre aparece ante mí para abrazarme, para no soltarme la mano, para dejarme bien claro que Ella fue la que hizo todo.

Crecí bajo sus plantas..

La nombro cada mañana..

Mi vida sin Ella carecería de sentido..

Ser salesiano es quererla bajo la cordura de un loco, sentir latidos envueltos en sevillanas, tener la certeza de que su mirada es el bálsamo que nuestras heridas buscan para curarse.   

Qué regalo me hizo el destino al permitirme ser uno más bajo sus plantas.

24 de mayo… Siempre en mi mente.

martes, 23 de mayo de 2017

La flor más delicada de mi jardín..


Hoy es el cumpleaños de la flor más delicada de mi jardín.

Llevo días cerquita de ella, sintiendo corretear por su frágil tallo sus nervios de primavera, y les puedo asegurar que a estas horas sus pétalos han maquillado de sonrisas todos los poros de su piel.

Me confesaba la otra tarde que creía que no iba a contemplar este amanecer en su calendario, pero la vida le está permitiendo silabear desde bien temprano el número cuarenta en sus labios y la propia vida será quien sonría al encender las velas de las cuatro décadas que la contemplan.

Y es que no conozco a nadie que haya maquillado sus lágrimas con tanta fuerza como mi pequeña flor para luchar por cada latido, para seguir caminando por la vereda de los sueños, para gritarse frente al espejo de los cansancios que ella puede con esto y con lo que le echen.

Porque como buena flor delicada, también tiene espinas en su cintura, espinas que no han podido con su dulzura, con su serenidad, con su calma.

Sufro en silencio cuando la veo palidecer, noto su ausencia cuando el destino caprichoso me impide tenerla a mi lado y mastico nervios cuando la veo hablar, la veo callar, la veo.. simplemente la veo.

Porque siempre está ahí, a mi lado, para escucharme, para tenderme su voz, para apaciguar mis miedos; para alegrarse de mis logros, para ofuscarse por mis fracasos, para hilvanar y darle sentido a la palabra amistad.

La vida nos tiene atados más que a un contrato de palabras, a uno donde las miradas son sinceras y el corazón late entre bostezos de luna.

Su amistad es y seguirá siendo un regalo de la vida.

Déjenme que hoy sea un poquito más feliz porque la flor más delicada de mi jardín suma un año más a las raíces de sus ilusiones.   

Déjenme que hoy les muestre un poquito de mí, y de ella, y de cómo la vida hay que vivirla a pesar de los nubarrones.

Y déjenme que hoy le pueda decir lo mucho que la quiero juntando palabras nacidas del fondo de mi corazón.

Sin más, ¡¡Muchas Felicidades Preciosa!! 

Y recuerda.. Tienes que seguir luchando por ti, por los tuyos... y porque para eso vives en mi jardín.. y eres mi flor más delicada.


Un beso.

domingo, 14 de mayo de 2017

Era por Mayo...



Era por mayo cuando la primavera, asentada en los lienzos de la tarde, se sacudía el frío del invierno y se iba a pasear sin prisas entre las sombras de la ciudad. 

Era por mayo cuando a mí me enseñaron a querer a la Virgen, en sus diversas advocaciones, inculcándome una serie de valores que aún me sirven para respirar. 

Era por mayo cuando las mesas de altar se adornaban con espigas de trigo, las comuniones no eran bodas en miniatura y la vida era más sencilla.  

Era por mayo cuando el sol aún no tostaba las pieles de manera oficial, las terrazas consumían risas y caracoles y los armarios mudaban la piel y las costuras.  

Era por mayo cuando las marismas se ponían bonitas, se volvían a desanudar promesas moradas y la Blanca Paloma sonreía entre preparativos de peregrinos y bautizos de romeros.

Y era -y sigue siendo por mayo-, cuando el albero de la ciudad efímera se asienta, las luces se sonrojan y los volantes piden rebujito para calmar la sed y la espera; el tiempo camina despacio por ese rincón de la ciudad que no entiende de problemas,... porque en la ciudad efímera los problemas no tienen cabida ni razón de ser.

Allí se dan besos y abrazos como si no hubiera mañana, allí se mira con deseo y con una pizquita de lujuria -sobre todo el miércoles-, y allí el bolsillo no tiene fondo porque en el fondo apenas hay bolsillo.

Las clases sociales se concentran a consumir el mismo aire viciado, se queda para ser feliz en la misma caseta de siempre a la misma hora de siempre y pobre de aquel que no pise ese real sin corona, esa pasarela de bellezas o ese templete de mentiras... que de manera inmediata alguien puede acusarle de no ser jerezano.

Era por mayo - y siempre seguirá siendo- , cuando el mundo se detenga en nuestro ombligo y nosotros nos detengamos en nuestro mundo.

Feliz Feria del Caballo..

jueves, 11 de mayo de 2017

11 de Mayo...



La mujer que me llevó en las enaguas de su vientre durante nueve meses cumple hoy 75 años.

Se trata de mamá Milagros, o de la abuela Milagros; una madre para todos, una abuela única para sus dos nietos.

Tengo la suerte que todo el que me conoce la conoce a ella, porque ella es mi mejor carta de presentación.

Se mejor que nadie que no es perfecta, que como todos se equivoca, que a veces en su celo de madre no se quita la venda de los ojos,… pero permítanme que les diga que es mi madre, ese pequeño presente que la vida me regala cada vez que la vuelvo a ver.  

Costurera de mis ilusiones, hilvana cada tarde la pelea del día a día con sosiego y con calma, a sabiendas que las cicatrices del destino se curan con paciencia y con ese beso en la mejilla que sólo saben dar las madres.

Fue la mejor mujer que mi padre pudo tener a su lado.

Es la mejor madre que yo puedo tener bajo los reflejos del sol.

Será el dolor más grande que atraviese mi alma cuando me falten sus latidos.

En su mirada encuentro el sosiego a mis lágrimas cuando el volcán de las preguntas se desborda de impotencias.

A sus manos acudo cada vez que tengo frío, cada vez que me retuerzo de dolor, cada vez que la soga del cuello me asfixia las sonrisas.


Me encanta cuando me da el parte futbolístico y se me cae la baba al verla cómo discute conmigo por la vida de los famosos, por los recuerdos de los vecinos, por el nombre de las calles,… 



Cuando la veo cerrar los ojos en su butacón, rendida y cansada, entiendo tantas cosas que despertarla me hace daño; en ese momento yo quisiera detener el tiempo, quedarme a vivir en su piel y volver a perderme en su delantal de cuadros, esa herencia de la abuela y ese paraíso de mi niñez que la vida jamás podrá arrebatarme.

Muero cuando me cose los dobladillos de los pantalones, cuando me prepara la comida, cuando me cuenta lo que hace en su piscina o en su Hermandad de la Sed.

Aprendo -al mirarla-, lo que el verbo amar significa, porque ella ama a los suyos y a los otros con la única verdad que le corre por las venas: la de querer sin condiciones.

Agradezco cada segundo que me ha regalado, cada bronca que me ha susurrado, cada guiño de orgullo que me ha devuelto al acompañar mis torpes huellas de hijo; sé que no soy su mejor garabato, pero formo parte de su cuaderno.

Al que corresponda, gracias por dejar que mi sangre sea su sangre..

Gracias por haber saldado esa deuda con el cielo y haberme permitido vivir horizontes de madrugadas a su lado..  

Y gracias -millones de gracias-, por permitirme que fuera en mayo cuando viniera al mundo la flor más importante de mi jardín..

Querida Mama..
Eterna Milagritos... Muchas Felicidades!!! 

domingo, 30 de abril de 2017

Me decepciona...



Hoy les voy a contar que me decepciona esta maldita clase política estatal que me roba cada día la confianza, me estafa las ilusiones y se cachondea de mi voto y de mi paciencia.

Me decepciona esta marrullera clase política local que aprovecha la mínima para dejar en ridículo a mi ciudad mientras ésta se consume de mierda, de paro, de tristeza,…

Me decepcionan los amigos a los que la palabra amistad les viene grande, los enemigos que se rindieron y no son capaces de pelear mirándote a la cara, los cobardes que guardan silencios entre envidias y egos.

Me decepcionan esas personas que nunca cuentan con uno para nada, las que sólo te llaman para pedirte favores, las que desconocen a qué saben tus lágrimas.

Me decepcionan las personas que te miran por encima del hombro, las que no se alegran por tus logros, las que zancadillean tu trabajo y tus sueños. 

Me decepcionan las que se quejan por todo, las que no son capaces de mirarse al espejo y luchar por sus reflejos, las que esperan de brazos cruzados a que el destino les cambie las huellas a perseguir.

Me decepciona ese tipo de personas que modifican su conducta dependiendo de quién esté delante, las que se creen con la posesión de la verdad, las que nunca piden perdón,.. a pesar de estar solos y mal aconsejados.

Me decepciona la gente que no lee, aquella que intenta ser lo que no es con maquillajes de mentiras, la que se limita a ver la vida pasar.

Me decepcionan los que posponen sueños, los que hacen de su sofá su reino, los que reclaman al Cielo lo que no son capaces de luchar con el sudor de su frente.

Y me decepciono yo mismo por no pagar la cuenta de lo que se debe y vivir la vida como hay que vivirla.

domingo, 23 de abril de 2017

Punto y aparte..




Querido micrófono:

Hace una semana te susurré al oído mi despedida, y viendo que no me has respondido en estos días, déjame escribirte esta última carta con la tinta de mis silencios.

A tu lado he pasado cuatro años en los que he vivido en primera persona aquello que una vez soñé de pequeño: contar historias.

Me diste la oportunidad de creerme un narrador de latidos nacidos bajo el cobijo de los pulsos del corazón, en ese hueco donde el alma respira y la piel coge aire… y te puedo confesar que gracias a ti he sido el escribano más feliz de mi barrio.

En un bolsillo de mi mirada dejaré alojado los malos momentos - que también los hubo-,  y recorreré entre sonrisas todo lo bueno que fue estar a tu lado desde la primera vez que me pediste que te tomara de la cintura, una tarde de marzo, donde los dos bailamos un vals a fuego lento -con los nervios cabalgando por mis labios-, en el patio de mi casa de Cristina. 

Gracias a ti, he conocido el pañuelo con el que el mundo se limpia las heridas, se deja atrapar por los pellizcos, se pierde para buscarse a sí mismo.

Gracias a ti, he visto el lagrimal de la Madre de Dios secarse entre inciensos, he asistido al espasmo de los moratones del Cristo del cabecero de mi cama y le he contado al mundo lo que sentía cuando mis pies se detenían en la orilla de los rezos.   

Gracias a ti, he crecido en torno a cables y prisas,… y la gente sabe de mí más de lo que yo sé de ellas.
  
Déjame que te pida perdón por si alguna vez no estuve a la altura de lo que tú te merecías; era, soy y seré un simple juntaletras que  en cada aventura que emprende se deja las costuras de la piel, y no ha habido aventura más bonita que verte zarandear mi piel cuando el sol echaba el cierre a las costuras del día.

Llevo una semana sin ti, y créeme que no es fácil vivir sin tenerte cerca, pero siempre te confesé que el día que mis palabras cayesen en saco roto, o mis actos o mis actitudes no fueran los adecuados,… cogería mi hatillo y me marcharía sin hacer ruido, por la gatera de las editoriales.

Siempre pensé que escribir este punto y aparte me dejaría un mejor sabor de boca del que me ha dejado esta semana, me aterra pensar que por tomar esta decisión te he perdido para siempre y me entristece que silencies mi nombre, pero tengo que seguir persiguiendo mis sueños.

Ojalá algún día pueda decirle al mundo -mirándote a los ojos-, que los he alcanzado.   

Querido micrófono, cuídate, sigue encendiendo esa cera de la fe que se aloja en cuartos de esperanzas y no pierdas la esencia de lo que eres; no dudes de que estaré al otro lado del dial.


Sin más, un fuerte abrazo.  

Foto: Alberto Delgado.