domingo, 19 de marzo de 2017

Gracias..Teatro Falla


Antes de que lo vivido este año por carnavales sea un recuerdo solapado en algún rincón de mi memoria, permitidme que mi piel salde una deuda con vosotros.

Como muchos sabréis, este febrero se ha tiznado de fiesta en mi corazón al ver cumplido uno de mis sueños literarios: ser letrista de una comparsa de carnaval.

Un guiño que la vida le puso en bandeja a este juntaletras que cada vez que deambula por las calles de la Tacita de Plata lo hace canturreando un estribillo, la cuarteta de un popurrí o el inicio de cualquier presentación.

Amo el carnaval por encima de muchas cosas, ya que me sirve como válvula de escape y continuo aprendizaje, y sólo de pensar que durante unos minutos mi nombre y mis letras han estado en los oídos de muchos aficionados, me hace sonrojar de felicidad.

Gracias a todos aquellos que aquel jueves de febrero me desearon suerte y quisieron acompasar mis miedos tras unas bambalinas que saben a gloria y a nervios..

Gracias a todos aquellos que han cantado mis letras, que han hecho suya cada palabra, cada punto y coma, cada rugido de un repertorio escrito con humildad y entusiasmo..

 Y gracias Teatro Falla..

Fui tuyo durante segundos eternos; peregriné hasta ti con la mirada descalza y aún siento en mis mejillas el ardor de aquellas lágrimas que me hicieron ver que el sueño se estaba haciendo realidad.

Sin que nadie se diese cuenta, nos dijimos tantas cosas aquella noche que la boca se agrietó al pronunciar decenas de suspiros.

Desde aquí te pido perdón por si no estuve a la altura de lo que tú te mereces y tú representas.

No sé si volveré a ser preso de tu aroma, de tu fragancia, de tus silencios,… pero necesitaba darte las gracias a mi manera.


Gran Teatro Falla… no te olvides de mí.   

domingo, 12 de marzo de 2017

Para necesitarte...


Necesito llegar a casa oliendo a ti.

Desesperarme con tu fragancia y desnudar mi mirada ante el espejo de lo vivido.

Perderme en tu universo mágico de silencios y ruidos, de luces y sombras, de prisas y esperas.

Tomarte de la cintura y sortear valles y esquinas con la única intención de amarte, de buscarte, de hacerte reír por los ecos de la eternidad al contarte mis cosas ante un rostro cuajado de lágrimas que albergan tu aroma y tu paz.

Necesito que me rodees con tus brazos, esos brazos que siempre están ahí dispuestos a envolverme, a apretarme, a descongestionarme el alma y a liberar mis miedos, mis angustias, mis tempestades,...

Necesito una calle a oscuras, un susurro de tierra, una luna revirada en un balcón,...

Necesito verte a lo lejos llegar, y liberar a los nervios para que éstos se vuelvan a perderse por los callejones de la inquietud.. y sonreír, necesito volver a sonreír ante un nuevo encuentro que jamás es igual al anterior.

Necesito citarme contigo a solas, con un mar de latidos como testigos mudos, con los pies clavados en el suelo para no perder el equilibrio y con el cuello rompiéndose una vez más por la grieta de tu nombre.

Necesito renovar la tinta del lápiz de lo silenciado para dejar escrito en las hojas caducas de los suspiros lo que el aire es capaz de contarnos entre pulsos y arrebatos.

Necesito sentir esa caricia que solo eres capaz de hacerme sentir sin ni siquiera tocarme, sin ni siquiera rozarme, sin ni siquiera palparme,…

Necesito sentir ese escalofrío que llevo cosido en algún bolsillo de mi memoria y fracturarme en dos cada uno de mis huesos al apartar el cáliz de Tu tortura.

Necesito sentir que Tu luz vuelve a penetrar por los rincones de mis ciénagas y que los pájaros al alba guarden mis promesas renovadas de barro y agua.

Necesito que reines ya sobre el tic-tac de mi reloj de pulsera, qué sortees los vientos de este naufragó sin rumbo y que juntos de la mano rememoremos mis atardeceres y tus amaneceres..

Necesito que Tu palabra vuelva a retumbar sobre mis oídos, que Tu ejemplo sea el dictado de mis días, que Tu magisterio de izquierdos sea el pentagrama de mis rezos,…  

Necesito verte aparecer por la ventana del salón de casa, dejar a la mirada sorteando dudas y advertir cómo te tatúas a la niña de mis ojos una vez más, una primavera más, una tarde más,...

Y es que sólo necesito de Ti para necesitarte..  







domingo, 5 de marzo de 2017

Soy Cristiano...



           Desde hace muchos años, del cuello me cuelga un pequeño crucifijo de plata, sin rostro conocido, pero que para mí representa la huella del Hombre en el que creo.

Se trata de Jesucristo  -el Hijo de Dios-, aquel que por mis latidos dio hasta su última gota de sangre.

Lo amo por encima de todas las cosas materiales y sentimentales que me rodean, y asumo que seguirlo es atravesar a veces un remanso de paz y otras veces es caminar entre piedras y serpientes venenosas.

Las mismas serpientes que se creen que pueden ofender y herir mi sensibilidad utilizando el nombre de mi deidad por carnaval; pobres ilusos que necesitan de mi credo para poder respirar.

Ellos creen que blasfemando contra mi Dios y mis creencias harán que mis cimientos se tambaleen, cuando lo único que consiguen es que los mire con ternura y piedad desde la atalaya de mi fe.

A diferencia de otros muchos “cristianos” exaltados que llevan meses sin pisar un sagrario, yo no me encabrono con estas cosas porque aprendí hace tiempo que mi Cristo está por encima de imbéciles que quieren llamar la atención de sus vacías vidas amparándose en una libertad de expresión que yo mismo utilizo para mirar hacia otro lado y dejarlos con el veneno de la envidia circulando por sus venas.

Yo no necesito ofender a nadie para ser feliz..

No me interesa saber con quien comparte sábanas y arrumacos mi vecino..

Les aseguro que tengo otras preocupaciones más importantes en mí día a día que me agotan y hacen que mi paciencia se agote..

Pero creo en ese Hombre que expiró en un madero para redimir mis pecados de sangre y barro y cuya grandeza es tan infinita que a su manera indultará a esos canallas que han tomado su nombre en vano.


Queridos, seguid ladrando que mi Señor os perdonará vuestra ceguera. 

domingo, 26 de febrero de 2017

Eres...



Desde hace un par de lunas ronda por mi azotea la idea de gritarle a los vientos qué eres para mí.

Y lo haré como siempre lo he hecho, a mi manera y ante un folio en blanco, trascribiendo lo que mis ojos ven al perseguirte entre sueños y perdiendo el norte cuando te tengo delante.

Y es que eres la lágrima ardiente entre pañuelos de albahaca..

Eres es el espejo donde las cicatrices se miran y al verse no quieren curarse si no es con el hilo de tus requiebros..

Eres la llave que me cuelga del bolsillo para entrar en el patio de los rezos, en el atrio de las melancolías, en el romance que ronda mis esquinas y tiene el sabor de tu fragancia..

Eres la marea donde la luz se baña para que yo peregrine al ir a buscarte..

Eres el cuchillo afilado que atraviesa mi pecho henchido de lágrimas para que éstas se escapen por los callejones de mis angustias..

Eres el susurro que eternamente tengo en mi boca cuando pierdo la batalla irracional de mi día a día..

Eres la única que dejo pasar a la séptima costilla de mis silencios..

Voy a tu encuentro y me abres de par en par los ecos de tus abrazos para no decirme nada y decírmelo todo a la vez, porque eres mi vez, mi todo y mi nada.

Eres la que recorre el perfil de mis sombras cuando la noche recoge velas y descuenta tiempos..

Eres la quietud de mi mirada cuando ésta enloquece de impotencias..

Eres el trazo imperfecto de mis huellas, esas que jadean entre dunas y dudas..

Eres la palabra inacabada, el idilio inacabado, el verso inacabado al que le pondré el punto y final cuando Tú quieras que se acabe..  

Eres la cuerda del equilibrio donde merodean las teselas de mis lamentos..

Eres el obrador donde mis huesos se hicieron al calor de tus fogones, al consuelo de tu hermosura, a la zozobra de mis inquietudes..

Eres la fuente de vida donde bebo cuando mi sed me sumerge en tinieblas..

Nos sobran los motivos para querernos y querernos es el motivo que jamás nos sobrará en esta vida,.. y en la próxima,… y en las que tengamos que vivir.

Porque eres…

El pétalo que mi voz recoge del suelo cuando me quedo sin fuerzas para hablar..

Eres el reflejo de mi sangre, la risa envuelta en emociones, el pellizco despertando alegrías..

Eres mi paz, mi sosiego, mi calma; mi quietud, mi reposo, mi ancla; mi principio, mi camino, mi final;…

Y eres, siempre lo fuiste y siempre lo serás, la locura de este escribano que siempre vuelve a Ti cuando se pregunta si merece la pena respirar..


Gracias -una vez más-, por no dejarme caer..   

Fotografía: José Soto

domingo, 19 de febrero de 2017

¡¡Estás vivo!!


La otra noche, mientras la ciudad se iba despidiendo del bullicio de las prisas y las farolas iban coloreando la soledad de las calles, en una esquina del centro la vida me volvió a dar una guantá sin manos.

No me la esperaba, pero ella actúa así, sin avisar y marcando el compás de mis horas y el vaivén de mis latidos.

Y es que andaba yo preocupado por ordenar las mil cosas que tengo en mi cabeza cuando lo vi aparecer ante mí, ataviado con una simple manta, cuatro cartones roídos por la codicia y un cartón de vino en sus manos con los que calentar su piel y su sangre.

Hacía frío, y mientras yo acomodaba mis manos a mi recién estrenado abrigo, él acomodaba su cuerpo a un pequeño reino de adoquines y humedades, a una nueva noche de caricias en la lejanía y a un intento de sobrevivir a espaldas de una miserable sociedad que mira para otro lado para no sentirse culpable de este puñetero fracaso.

Al pasar junto a él, sentí su olor, sentí su sonrisa, sentí sus olvidos,… y sentí  su voz -en forma de grito-, invitándome a que desabrochara de un vez por todas la caja de mis prejuicios y me enfrentara a tumba abierta a las decenas de miedos que me acompañan a cada paso que doy por el cordel de mis días.   

Al girar la esquina,  lo volvió a repetir:

-         ¡¡¡Estás vivo!!!

Fue como el rugido de un león destrozando con sus zarpas mi mundo de ocupaciones y excusas.

Hasta la luna se dio cuenta de aquella queja desesperada que me regaló la vida para decirme a su manera que no tardara mucho en empezar a vivir.

Y aquella noche comencé a hacerlo; ahora te toca a ti.


Háganme caso: un día más en esta vida es una oportunidad más para vivir… 

domingo, 12 de febrero de 2017

Un eterno hombre COBARDE... y sus ETERNOS hombres bonitos



Cádiz, ven.. déjame que te tome de la cintura para dar un paseo por la orilla de tus susurros, y permíteme que dibuje sobre la caricia de cada ola la historia de un niño que se hizo grande entre cobardes y milagros.

Prometo que no te entretendré mucho..

Sé que llevas unos días cosiéndole al atardecer sombras y ecos donde los suspiros pedirán perderse entre tipos y coloretes; sé que estas sacándole brillo a los zaguanes de las casapuertas para que las voces que hablan por ti contagien de vida a propios y a extraños; sé que te están dejando reluciente ese castillo de papelillos donde las ilusiones se maquillan con esperas y nervios;… pero yo necesito contarte la historia de uno de los tuyos.

Así que, descálzate y ponte cómoda..

Se trata de uno de esos requiebros al que tú le distes la vida -un mes de febrero-, y que nació con el don de quererte y de llevarte entre sonrisillas por todos los confines del mundo.

Se trata de uno de esos locos de atar que doremifalosean por tus calles y que bajo los acordes de sus circunstancias te canta nanas para que te quedes dormida entre sus brazos.

Se trata de un miserable que en la trinchera de sus latidos cuenta piropos, calabazas y amistades perdidas… pero al que le faltan dedos para recontar premios.  

Ya sabes de quien te hablo, ¿no?..

Pero Cádiz, léeme con calma los labios.

Estos premios de los que te hablo viven alojados en el respeto, en el cariño y en la admiración que tantos y tantos y tantos seguidores le tenemos a alguien que se apellida El Niño y dice llamarse Martínez Ares.


Premios que se quedaron a vivir unos cuantos años en el altillo de las nostalgias y que una ventolera de trece años hizo que recobrarán vida en las gargantas no solo de hombres escogidos, sino en la batalla que cada día miles de aficionados tienen en sus propias casas y que no entenderían cómo siente el mes chiquito sin las uñas y dientes de una rumba de fuegos envenenados.

Cádiz… sabes que te amo.

Qué eres mi refugio y mi paraíso. Mi pasión y mi locura. Mi acierto y mi desvelo…

Pero si te quiero como te quiero y te necesito como te necesito es por culpa suya, ya que yo mismo he sido un pirata que cada tarde ha surcado las entrañas de tus calles en busca de un mar de carnavales.

Yo mismo me he creído que era un revolucionario al cantar historias de amor con una venda en los ojos por ti.

Yo mismo me pierdo en ti y en ti vuelvo a encontrarme cuando el sol se aleja de tu mirada y un brujo se despide de él canturreando coplas cocinadas bajo el caldero de un pito de caña.

Cádiz, por culpa de ese último romano nacido en el barrio de Santa María yo soy de ti, y soy de él, y soy preso de tu carnaval,… 

Así que, para uno que te cuida, cuídamelo.

Para uno que te quiere, quiérelo.

Para uno que te enamora, enamóralo.  

Deja que te cante, que te diga, que te zarandee a su manera..

Niégale el premio de tus labios cuando se equivoque,.. pero arrópale el alma cuando te desarme por dentro; sabes que cuando eso pasa, tú misma pintas sobre la arena de tus amaneceres el cosquilleo de su nombre.  

Así que, haz que poco a poco se olvide de ese manojo de llaves que un día silenció el mar de sus coplas, y ve murmurándole al oído que su legado es eterno.


Al igual que tu luz, tus sombras, y tu febrero… y al igual que su última comparsa escrita por y para Ti: La Eternidad.


NOTA: Artículo piblicado en el NÚMERO 1 de la revista el PASACALLES de Carnaval.
www.elpasacalles.es


domingo, 5 de febrero de 2017

25 años...



         Jerez tiene un narrador de cuentos que de lunes a viernes cuenta historias apostado en una pequeña silla de Infantil, y al narrar consigue embelesar hasta el mismo aire, pues su voz y su serenidad es un tesoro que hay que aprovechar y compartir.   
 
A sus alumnos les enseña a quererse, a mirarse por dentro y a ser del Atlético de Madrid… y su librito de maestro-escuela cumplió hace unos días sus bodas de plata.

Peina canas, pero corretea todos los días por entre babis y entusiasmos; colorea su agenda con lápices de ternura y siempre te recibe -ya sea en su clase o ya sea en un trozo de su corralito-, con los brazos abiertos e hilvanando la palabra amistad.

Gracias a su docencia, centenares de alumnos han pasado del llanto de los primeros días a la felicidad absoluta cuando son capaces de leer y de escribir con un lápiz de los “gorditos” el nombre de su profesor preferido: Sebastián.

Así que hoy -querido amigo-, déjame decirte bien alto lo que siento cada vez que te veo: y es que te admiro.

Y lo hago desde la ilusión de intentar ser como tú cuando sea mayor, y tener a mi lado una estrella que alumbre mis miedos y mis caminos, y dejarle a la vida un par de esos regalos que tú has logrado dejarle al destino como herencia.

Son innumerables las cosas que a tu lado he aprendido...

Desde cómo se dignifica este oficio de artesano, puliendo con paciencia y cariño el nombre de cada alumno a entender que la vida es un regalo; créeme que la persona que te susurró eso al oído habla de ti desde su horizonte con una sonrisa que no le cabe en el rostro.

Querido Sebas, deja que tu alma de docente siga fluyendo por tus venas que yo seguiré aprendiendo de ti.

Felicidades Maestro..