lunes, 28 de octubre de 2013

Ni un dedo.



Diez deditos como diez solecitos tenemos los seres humanos en nuestras lindas manos… y a la hora de la verdad no los movemos por nadie.

Para llegar a esta afirmación no me he tenido que quebrar mucho la cabeza, solamente he tenido que ver, leer y escuchar las noticias surgidas en los últimos meses entorno a mí alrededor, y comprobar a su vez la reacción que la masa social que me rodea ha tenido ante ellas.

Es un esquema sencillo como ven, causa- efecto se podría decir.
Para darle mayor contenido a esta esclarecedora teoría también incluyo la opinión de algunos contertulios televisivos, a los que desde aquí agradezco su implicación en la misma, ya que hayan dejado de salir en la tv por mí durante al menos un par de horas, y aporto las opiniones de cientos de miles de usuarios de algunas redes sociales, valedores al fin y al cabo de este pensamiento dominguero.

Conclusión: no movemos un dedo.

Escuchamos una noticia y agitamos el árbol de la rabia, el de la incomprensión, el de la dignidad; retuiteamos gritos en el cielo, nos rasgamos las vestiduras, vomitamos injusticias contra el sistema; compartimos fotos, lazos, pensamientos… pero al fin y al cabo, el calentón nos dura un par de días, lo que se tarda en asimilar otra cortina de humo proveniente de aquellos que manejan nuestros desgastados hilos.   

¿Qué no me creen? Ni un dedo…


Huelga en la enseñanza: la mayoría de los estudiantes arriman su hombro desde la cama; 
excarcelación de una etarra: se recibe a ésta como heroína de la libertad mientras nos lamentamos de la pobre justicia que tenemos; 
la Tárrega escupe sobre Andalucía para enaltecer a su comunidad autónoma: nuestra presidenta ni se inmuta; 
Griñán se va por tabaco: le deja su sillón a esta misma presidenta que no la conoce ni el tato; 
la jueza Alaya… 

lunes, 21 de octubre de 2013

El Domund.


Hoy domingo se celebra la jornada Mundial de las naciones, es decir, el DOMUND, el día en que la Iglesia universal reza por los misioneros y misioneras, colaborando con ellos y por su labor evangelizadora, labor que se desarrolla la mayoría de las veces  más allá de nuestras fronteras.

Al llegar este día siempre recuerdo el consejo de un viejo cura de pueblo cuando le puso freno al ímpetu de un compañero de clase al comentarle éste que quería irse a las misiones para serle útil a la sociedad.

El cura, con la experiencia que da unos alzacuellos con arrugas, calmó sus ilusiones animándole a que se formara, a que creciera, a que buscara su propio camino para que siempre pudiera regresar a casa con la cabeza alta.  

Demasiadas cosas le pidió este cura en esos momentos a un amigo que ese día llevaba los zapatos cambiados.

Pero es cierto que cualquiera no sirve para ser misionero; hay que estar formado, hecho, preparado para saber recomponer un corazón que cada dos por tres se va a romper en mil pedazos ante la barbarie humana; hay que dejar atrás una casa, unos amigos, una familia,… para dar abrazos y besos a otras pieles que nada tienen que ver con la nuestra; hay que dejar a un lado comodidades y privilegios para ver otras puestas de sol y sentir otros amaneceres.  

Loable por tanto la labor que hacen estas personas, labor que me hace pensar que a veces soy un ser humano ruin y mezquino, desagradecido y conformista, miserable y egoísta al cruzarme de brazos -como hice ayer-, mientras veía a otros hijos de Dios rebuscar entre los contenedores de basura buscando un simple bocado que llevarse a la boca al caer la tarde.

En el pecado de respirar llevo la penitencia de vivir, pero yo te pregunto a ti, ¿tú serías un misionero?

lunes, 14 de octubre de 2013

El Patrón.


En la Muy Noble y muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera uno se puede encontrar de todo por estas fechas: tenemos noches Azules y Blancas, Veladas del Pilar y un día de fiesta enmarcado en rojo donde nos acordamos de nuestro santo patrón.

El jerezano siente por San Dionisio –con cabeza o sin ella- algo difícil de explicar y complicado de controlar al llegar el 9 de octubre.    

Ese es el principal motivo por el cual nosotros vivimos ese día como algo especial, abarrotando las calles en cada uno de los actos que se conmemoran, como así sucede con el traslado del pendón.     

Mientras que este día puede resultar absurdo o un sinsentido en la historia de cualquier otra localidad cercana, para Jerez supone todo lo contrario; jamás, y repito, jamás verán a un jerezano darle la espalda a su pueblo y alejarse de sus fronteras en busca de otros centros comerciales u otras capitales de provincia el día de su patrón.   

Es tanto el cariño que se vive en la ciudad al llegar esta efeméride que la estación de trenes y la de autobuses duplican su personal para recibir a sus hijos pródigos; en el cielo se pueden contar ese día hasta tres y cuatro aviones sobrevolando la zona de Guada esperando turno para tomar tierra; y la autopista del sur reduce su incomprendida tarifa para que en el peaje no se formen colas ni aglomeraciones.

En fin…  

Si “un pueblo que no conoce su historia está condenada a repetirla”, Jerez la repite cada año porque la desconoce, porque hay jerezanos que no están para fiestas y/o porque nadie se ha preocupado de enseñarnos cuál es nuestra verdadera identidad.    


Menos mal que Alfonso X nos incorporó a su corona el día de San Dionisio y no el día de San Pascual Bailón, ¿qué le hubiesen cortado a este entonces? 

lunes, 7 de octubre de 2013

Sonrisas


Coincidiendo con el primer viernes del mes de Octubre, los inquilinos del planeta tierra tuvimos la suerte de celebrar en nuestros hogares y zonas vitales “el Día Mundial de la Sonrisa 2013”.

Según he podido saber, esta fiesta surge con “la sana intención de buscar y ver el lado bueno de las cosas y de la vida”.

El creador de esta efeméride fue el americano Harvey Ball, y el objetivo que perseguía con esta celebración es que al menos, durante un día al año, debemos de ser amables tanto con los seres conocidos como con los desconocidos, repartiendo para ello sonrisas con las que alejar, por unas horas, nuestros problemas políticos, religiosos y/o económicos.

Ahora entiendo porque cuando me miré en el espejo el pasado viernes apenas me importó verme el cartón; es más, me vi hasta más alegre  y como con el guapo subido.

Y pensando en cómo me fue el resto del día, recuerdo que volví a ver un telediario sin la impotencia al lado; sonreí al ver que aún no me han salido goteras donde duermo; me alegré cuando la humedad me pagó este mes su alquiler por adelantado; el dolorcito que tenía en el pecho desde hacía una semana por no cobrar el mes de Septiembre apenas lo noté; desde hacía meses ese día apenas me preocupé por mi presente; perdí mi miedo a hablar en Inglés; por la tarde llamé a un amigo y nos descojonamos cuando nos contamos nuestros miserables problemas;…  

Querido Harvey, desde aquí te pido perdón; para el próximo año prometo irme a la calle Larga y a la altura del Gallo Azul me pondré a repartir sonrisas, a diestro y siniestro, aunque me acueste cada noche con la sensación de que es la vida la que se está riendo en estos momentos de mí.

Si alguien se quiere apuntar, lo hablamos.