Esencia a canela y clavo..


Existen sonrisas que al dibujarse en la cara nos permiten ver el interior de nuestra alma; es la llave que abre la puerta de nuestra piel, la que permite que las miradas se queden ancladas a nuestros labios, el gesto que hace que los miedos se pierdan al ofrecernos sosiego…

La que pude ver en la cara de mi amiga Irene Gallardo Flores hace un par de noches en el Círculo Mercantil de Sevilla al presentarnos a su tercer hijo de papel era radiante, verdadera, satisfecha,…

Y es que estaba feliz, irradiaba felicidad, contagiaba felicidad; y tenía más que motivos para ello.

Esencia de la Semana Santa es un regalo que Irene nos ha hecho para pasear entre nostalgias y fotografías con sabor a sepia.

Esencia de la Semana Santa es un ramillete de añoranzas que de la mano de Irene iremos descubriendo al callejear de puntillas por los calendarios del pasado.

Esencia de la Semana Santa es un puñado de conversaciones a media voz con amigos de Irene que le dan sentido a los latidos de Sevilla, y a las luces y sombras de su Semana Santa.

Ella sabe que soy un enamorado de Sevilla, y que mucha culpa de este amor de perfil la tienen sus palabras, esas que me toman de la mano y me llevan sin hora de vuelta a dar un paseo por los rincones, por las calles, por las plazas de una ciudad a la que le debo una vida.

Pero su voz no solo me deja ver esa cicatriz de piedra y luz que se refleja sobre la quietud del Guadalquivir en cada artículo o en cada mensaje que comparte conmigo, sino que me deja que sienta su propio palpito, su propia mirada, su propio desvelo por una ciudad donde el mismo Undevé se relame las heridas entre cenizas y duquelas.

Le prometí que estaría a su lado para escuchar a qué huele la alegría, que trasminan las hojas de su tercer sueño y para ver cómo se dibujan las sonrisas del cariño y del respeto que la ciudad de la Giralda le tiene..

Y allí estuve, compartiendo con ella y los suyos ese cuadro vivo sobre lo que fue y es la Semana Santa de Sevilla y subrayando cada palabra que nos regaló Francisco Robles -nuestro admirado presentador- al afirmar que la tinta de este libro huele a canela y a clavo.

Gracias Irene por este nuevo regalo... y enhorabuena hermana.