domingo, 4 de septiembre de 2016

Asaltar el Congreso


          Maquiavelo definió la política como el arte de lo posible, versión que nuestra casta política se ha encargado de versionar a lo largo de estos meses para definirla como el arte de lo imposible.

Imposible formar gobierno, imposible creer en la mayoría de ellos, imposible no alterarse cuando comparten sus discursos y arengas…

Dicen los analistas políticos que lo que están llevando a cabo nuestros dirigentes es un arte nuevo; para mí lo único que están demostrando es que son unos egoístas, unos miserables y unos mezquinos, y que este país y estos ciudadanos no se merecen que estos señores los gobiernen.

Están demostrando que les importamos muy poco. Que nuestros problemas carecen de preocupación para ellos y que nos están dibujando un presente tintado de sombras oscuras y de desesperanzas negras.

Sólo piensan en ellos y en los dividendos que les reportará sus años de servicio a esta patria que tienen patas arriba y con las carnes abiertas.

Y lo peor de todo esto es que el pueblo llano, ese que se levanta temprano para ir a trabajar -quien tenga la suerte de trabajar-, y que se asfixia cuando no puede pagar el recibo de la luz, el del agua, el del seguro del coche…no tiene más remedio que cruzarse de brazos y asistir como un convidado de piedra a este espectáculo dantesco y ruin que nuestros escogidos en las urnas nos están brindando.

Siento que están jugando con nosotros y que se están riendo de mí; y que se rían de mí me enerva.

Pero de nada sirve indignarse en las redes sociales, en el bar de la esquina o en la parada del autobús si luego no somos capaces de romper los miedos, asaltar el Congreso y pegarles una patada en el culo a esta panda de sinvergüenzas.


Esta es mi nueva cruzada. ¿Te atreves a unirte?