sábado, 16 de enero de 2010

Quisiera


Quisiera no haberte conocido,
para no tener que despedirme de ti;

Quisiera no haberte mirado,
para no tener que buscarte entre la multitud;

Quisiera no haberte besado,
para que mis labios no me susurren
tu nombre en mis oídos;

Quisiera no haberte amado,
para que no cayeras en mi olvido;

Quisiera no haberme enamorado,
pero fui frágil;

Quisiera no haberte perdido,
para no tener que maldecirme;

Quisiera no haberte recordado,
para que el daño fuera efímero;

Quisiera estar solo,
pero tu sombra es demasiada alargada;

Quisiera no haberte querido,
pero se esfumaría la única razón de tu existencia;

Quisiera no tener tiempo,
para no hacerme más daño;

Quisiera tener alma,
pero me la robaste;

Quisiera,...
13.marzo.2005

lunes, 11 de enero de 2010

El azulejo de Santiago.





Sería la otra mañana; esperando el semáforo en la calle Ancha, detuve mi vista en la iglesia de Santiago, y aún no me podía creer que estuviera cerrada, que se estuviera cayendo por nuestra dejadez, por nuestro egoísmo..., y concluí que es cierto aquello que se dice de que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, en este caso, cuando se nos cae.

Vagando estos pensamientos por mi cabeza, mi coche se paró justo a la altura del azulejo del “Prendi”, aprovechando ese fugaz momento para santiguarme, y para guiñarle un ojo al recodarle que siga velando por mi hermana pequeña.

Como el tiempo de espera comenzaba a alargarse, y como seguía parado en el mismo sitio, me fijé en las flores que cuelgan de este azulejo, que se multiplican por día, y no entendí cómo seguían allí colgadas, si el “Prendi” ya no estaba en su Iglesia.

Pero anoche caí en la cuenta, y desde estas líneas quiero pedir perdón, por que al pasar de nuevo por Santiago, entendí
– me lo susurró el viento, y lo corroboró la Luna-, que esas flores son la voz de este barrio, y que en cada pétalo le baila, le canta, le palmea, le sueña, le reza, le zarandea, le llora, le alegra, y le susurra “no me abandones pare mío”, y sobre todo, le añora.

Pero aunque el “Prendi” no se desate sus manos en Santiago al llamar al sueño, las ventanas de la calle Merced cuentan que antes de que rompa el día, Santiago se acerca a recogerlas para ofrecérselas a María del Desamparo, pá aliviar su pena.

Anoche comprendí que no existe señal más flamenca en todo el barrio de Santiago, ni estampa más añeja, que estas flores que buscan cobijo entre los pies del “Prendi”, y seguramente no encontraremos altar mejor adornado en toda la ciudad.

Sólo me queda esbozarle una pregunta a este barrio ¿Estará algún día este azulejo vacío de flores? Espero que no.
P.D.: artículo publicado en Diario de Jerez y Jerez Información el 26 de Abril de 2005.

Y la luna lloró.


La tarde se despertó de su siesta triste, había soñado que no podía ser, que este año no podías pasearte por los alrededores de tu colegio para abrazar los corazones de tus niños entre las cuentas de tu rosario; y no se equivocó.

Aun así, el tiempo nos dio una efímera tregua, y nos regaló unos rayitos de luz que se reflejaban en los mofletes de tu Hijo. Y ante las puertas del templo se presenció cómo la Madre de Dios nos susurraba a los oídos que Ella es el faro que alumbrará hasta buen puerto los navíos de nuestras vidas, cuando los temporales se crucen en nuestros caminos.

Pero al llegar a la calle Latorre, la Luna lloró. Ella tendrá sus motivos, aunque las estrellas que más tarde se atrevieron a salir comentaban que no pudo aguantarse más, y soltó sus lagrimas porque
Tu belleza eclipsaba, por una noche, la suya.

Pero aunque la Luna llorara , tenías a 40 corazones fajados entre sudores que no te dejaron sola, y cuanto más fuerte golpeaban las gotas sobre los noche, ya rota, más se abrazaban ellos a sus ilusiones.

A esa cuadrilla que cada año logra que podamos vivir el sueño de pasearte de la mano, y de poder acunar a tu niño, entre pétalos de oración, gracias por el esfuerzo.

Y las lagrimas que se nos escaparon, algún día las recogerá la Luna.
P.D.: artículo publicado en Diario de Jerez y Jerez Información el 9 de Octubre de 2004.

miércoles, 6 de enero de 2010

No puedo seguir así

















He silenciado mi voz, pero no he podido silenciar a mi alma; he callado por un tiempo, pero es el mismo tiempo el que me pide que hable; he intentado que tu ausencia no me afectara, y me ha afectado más de lo que yo creía.

Por que desde hace muchos años, tengo la certeza de que soy de ti, y es a ti a quien extraño por los recovecos de mis días.
Porque el seguir caminando sin la compañía de tu sombra hace que mis huellas se muestren nerviosas cuando creo que piso tierra firme.
Porque he ido a buscarte a tu capilla, y no es la misma sin ti.
Porque me he sentado en esos bancos y, al mirar al frente, no te he encontrado.
Porque se que te encuentras a unos metros de mí, pero se me hacen tan distantes.
Porque he querido llamar a la puerta y verte, pero ya sabes, soy un simple hombre.

Y aun así, tengo que entender que es por tu bien, que debo de tener paciencia, y que muy pronto volverás –reluciente- a tu camarín-, pero al pasar por las Angustias, aparece un pellizco en el corazón, que no me deja respirar. Que prefiero dar la vuelta a la plaza porque sé que al buscarte en el azulejo, voy a pasarlo mal. Que no le pregunto a mis hermanos por que sé la respuesta que me van a dar. Que se que estas en buenas manos, y que de eso no debo dudar.

Y rompiendo con el miedo hoy voy a confesar el secreto que nos une, y es que soy de ti, y creo que tengo derecho a estar así, y por eso me preocupo; por Ti y por mí.

Por que no quiero vivir una tarde de Domingo sin acompañarte.
Por que se me llena la boca cuando es tu nombre el que pronuncio.
Por que la sonrisa cubre mi cara cuando entre libros, a modo de separador, me cruzo con tu rostro.
Porque me pongo nervioso cuando me enfundo mi tunica, rezando entre dientes para ir a buscarte.
Porque sueño de nuevo con llevarte entre mis hombros de nuevo cuando te pasee por tu barrio.
Por que cierro los ojos y los abro de golpe cuando se vislumbra a lo lejos una vida sin ti.
Y por mil razones que abarcan toda una vida entera y...

Y por que, en definitiva, te echo mucho de menos. Y porque ansío que vuelvas pronto a casa, a tu casa, para que yo pueda ir a buscarte, como tantas veces lo he hecho.

No tardes.


Artículo publicado en la página web de la Hermandad de las Angustias de Jerez y en Cofrademanía.