domingo, 3 de enero de 2016

365 Oportunidades


Puede parecer una tontería, pero al calendario que has colgado sobre la alcayata de la pared ya le sobran un par de días.

Se te han escapado sin apenas darte cuenta, y me temo que no hay fórmula mágica para recuperarlos.

Mientras intentabas digerir uvas y devolver mensajes de felicitación por el miedo ese al qué dirán que creías haber superado hace tiempo, se te han escapado de entre las manos las primeras oportunidades del año.

Pero tranquilo, aún te quedan muchas más en el tintero de las ocasiones; así que -aunque sólo sea por esta vez-, léeme con atención…

Empieza cada día sonriendo, amando, besando a aquellos a los que tienes cerca… y búscate el modo de hacérselo saber a aquellos a los que tienes lejos de ti.

Al mediodía, déjate la piel abrazando, soñando, gritando a los cuatros vientos todo lo que envuelve al latido de tu corazón; recuerda que no hay nadie en este mundo que te conozca mejor que él.

Y antes de que el día eche el cerrojo al suspiro del horizonte, imagina, lucha, intenta tomarte la vida de otra manera… y aprende de esas piedras que en el camino te han permitido caer.  

No te vayas a la cama sin antes pedir perdón; el remordimiento y la culpa no son buenos compañeros de viaje a la hora de llamar al sueño.

Llama a tus seres queridos y a tus amigos; es más, te diría que hicieras lo mismo hasta con tus enemigos; algún día echarás de menos el timbre de esas voces que tantas veces has silenciado en un mísero mensaje.  

Deja que te quieran y date motivos para quererte; sólo existe un protagonista en este cuento llamado vida... y sólo hay una vida para darle sentido a las hojas de este cuento.


Tienes por delante un año que acaba de nacer, exprímelo y aprovéchate de él.