domingo, 1 de noviembre de 2015

Seguid subtitulándome...


Las lluvias de hace un par de semanas me han dejado dos piedrecitas en el zapato que hasta que no me descalce de ellas me temo que no podré seguir persiguiendo mis sueños.

Una de ellas hace referencia a los limpiaparabrisas de mi coche; la otra tiene que ver con la estúpida manía que algunos telediarios nacionales tienen de subtitular todo lo que huela a Andalucía.

Lo de los limpiaparabrisas lo hemos solucionado pidiendo prestado el dinero, ya que si no era así no sé cómo podría afrontar un gasto de este tipo; es lo que tiene tener pocas horas de trabajo. 

Pero la solución para lo otro la veo bastante lejana, excepto si nos levantáramos en armas todos los que nos sentimos andaluces no sólo un día al año y defendiéramos nuestra cultura con uñas y dientes.  

Porque vamos a ver, yo hablo exactamente igual, y me expreso exactamente igual que alguien que vive en Salamanca, en Cuenca o en Palencia,… ¿por qué ellos cuando salen hablando por la pequeña pantalla no pasan por la vergüenza de ver sus palabras impresas como nosotros?

Quizás los primeros culpables de todo esto sean los mandamases de nuestro canal autonómico cuando se bajan los pantalones y subtitulan los Carnavales de Cádiz, como si la gente de la Viña cantara en chino mandarín sobre las tablas del Falla.

Y si encima este trabajo lo hicieran bien, no tendríamos que ver cómo unos  puntos suspensivos sustituyen a alguna que otra palabrota o palabra soez. Supongo que de esa forma evitaran herir sensibilidades.  

Cómo me rechinan las tripas cuando me ningunean mi forma de expresarme, cuando el problema del idioma es una bandera a la que otros andan anclándose.   


Pero os digo una cosa: ustedes seguid subtitulándome que cada vez que lo hacéis mi 
forma de hablar entra por los oídos, pero su grandeza entra por los ojos.