lunes, 19 de agosto de 2013

Pan y Circo.


Parecía que nunca iba a llegar, pero a este verano atípico y sudoroso le quedan escasas horas.
Las mentes pensantes de este país ya comienzan a respirar tranquilos por pasillos, televisiones y hemiciclos, prometiéndoles a sus propios cuellos que las corbatas que hoy les aprietan su poca vergüenza pronto volverán a servir como prendas decorativas.
Tenían la ardua misión de distraer al populacho español durante al menos dos meses, el tiempo justo que nuestro bien más preciado y exportable, el fútbol, tenía para tomarse un merecido descanso, ora para lamerse sus descendidas heridas , ora para ilusionarse con nuevas categorías.
Para ello se han devanado los sesos, cogiendo a un tal Bárcenas como cabeza de turco para que cuando estuviéramos en la orilla de la playa, habláramos de sus cuentas; subieron el recibo de la luz para que fuéramos mejores ciudadanos y no contribuyéramos al calentamiento global, refrescándonos solo con abanicos y revistas; y hablaron varias veces con el pobre de Urdangarín para que de vez en cuando recibiera el sólito una salve de aplausos, buscando siempre el glamour de la Corona.  
Nosotros, que ya venimos de vuelta, para no romperle las ilusiones a estos becarios de chorizo, hemos asentido con la cabeza, hemos disimulando nuestra postura, y hemos confirmado - riéndonos por lo bajini-, que cuando te dan el carnet de político, te adjuntan el de paleto, porque hay que ser muy torpe para pensar que con estas cuatro chuminadas íbamos a olvidarnos de nuestro sentimiento más mundano, más empático  y callejero.
Que alguien les haga saber a estos chavales que lo único que nos importa al llegar el verano es saber el día que comienza la liga, y que ni se les ocurra tocar un tornillo de nuestra saneada carpa, porque nos podrá faltar el pan, el aire y la dignidad,… pero este circo ni tocarlo.