lunes, 31 de marzo de 2014

¿Quién es ese?


              Circulan un par de videos por internet donde se les pregunta a unos cuantos jóvenes por la figura y el legado que deja tras de sí el presidente Adolfo Suarez.

Son una muestra más de nuestra excelente incultura y de la poca ternura que todos le ponemos a algo tan importante y tan esencial como es la historia de nuestra patria, esa que lamentablemente soterramos cada día entre odios y memorias históricas.

Les invito a que se pasen a verlos cuando ustedes quieran; quizás sientan lo mismo que yo sentí la otra tarde al verlos: vergüenza ajena.

Vergüenza ajena ante las respuestas que libremente estos jóvenes daban, sin ningún tipo de pudor o decoro.

Vergüenza ajena ante la actitud chulesca que presentaban estos mismos jóvenes a los que España y su pasado se las trae al pairo.

Vergüenza ajena porque de un plumazo sepultaron el recuerdo del que con sus propios ojos entendió que “la concordia fue posible”.

Los maestros liendres aprovecharán esta columna para atacarme de nuevo, pero creo ciegamente en que hay ciertas cosas que uno debería estudiar sin necesidad de que éstas aparecieran en los libros de texto o tras cualquier buscador de internet, y una de ellas es esta.

Quizás sea la edad o quizás sea que con la alergia añoro esa parte de mi infancia en la que uno aprendía de sus mayores, sentado a la casapuerta de casa, prestando atención y guardando silencio ante lecciones de vida. 

De todo esto ya nos arrepentiremos dentro de un par de generaciones, sino al tiempo; y entonces yo me diré a mí mismo: de aquellos polvos… vinieron estos lodos.

Menos mal que nuestro Gobierno está para algo y algún avispado de Moncloa ha estado al quite y con la idea de cambiarle el nombre al aeropuerto de Madrid ha pensado en la educación de todos estos ignorantes.