lunes, 7 de octubre de 2013

Sonrisas


Coincidiendo con el primer viernes del mes de Octubre, los inquilinos del planeta tierra tuvimos la suerte de celebrar en nuestros hogares y zonas vitales “el Día Mundial de la Sonrisa 2013”.

Según he podido saber, esta fiesta surge con “la sana intención de buscar y ver el lado bueno de las cosas y de la vida”.

El creador de esta efeméride fue el americano Harvey Ball, y el objetivo que perseguía con esta celebración es que al menos, durante un día al año, debemos de ser amables tanto con los seres conocidos como con los desconocidos, repartiendo para ello sonrisas con las que alejar, por unas horas, nuestros problemas políticos, religiosos y/o económicos.

Ahora entiendo porque cuando me miré en el espejo el pasado viernes apenas me importó verme el cartón; es más, me vi hasta más alegre  y como con el guapo subido.

Y pensando en cómo me fue el resto del día, recuerdo que volví a ver un telediario sin la impotencia al lado; sonreí al ver que aún no me han salido goteras donde duermo; me alegré cuando la humedad me pagó este mes su alquiler por adelantado; el dolorcito que tenía en el pecho desde hacía una semana por no cobrar el mes de Septiembre apenas lo noté; desde hacía meses ese día apenas me preocupé por mi presente; perdí mi miedo a hablar en Inglés; por la tarde llamé a un amigo y nos descojonamos cuando nos contamos nuestros miserables problemas;…  

Querido Harvey, desde aquí te pido perdón; para el próximo año prometo irme a la calle Larga y a la altura del Gallo Azul me pondré a repartir sonrisas, a diestro y siniestro, aunque me acueste cada noche con la sensación de que es la vida la que se está riendo en estos momentos de mí.

Si alguien se quiere apuntar, lo hablamos.