Ir al contenido principal

Ni un dedo.



Diez deditos como diez solecitos tenemos los seres humanos en nuestras lindas manos… y a la hora de la verdad no los movemos por nadie.

Para llegar a esta afirmación no me he tenido que quebrar mucho la cabeza, solamente he tenido que ver, leer y escuchar las noticias surgidas en los últimos meses entorno a mí alrededor, y comprobar a su vez la reacción que la masa social que me rodea ha tenido ante ellas.

Es un esquema sencillo como ven, causa- efecto se podría decir.
Para darle mayor contenido a esta esclarecedora teoría también incluyo la opinión de algunos contertulios televisivos, a los que desde aquí agradezco su implicación en la misma, ya que hayan dejado de salir en la tv por mí durante al menos un par de horas, y aporto las opiniones de cientos de miles de usuarios de algunas redes sociales, valedores al fin y al cabo de este pensamiento dominguero.

Conclusión: no movemos un dedo.

Escuchamos una noticia y agitamos el árbol de la rabia, el de la incomprensión, el de la dignidad; retuiteamos gritos en el cielo, nos rasgamos las vestiduras, vomitamos injusticias contra el sistema; compartimos fotos, lazos, pensamientos… pero al fin y al cabo, el calentón nos dura un par de días, lo que se tarda en asimilar otra cortina de humo proveniente de aquellos que manejan nuestros desgastados hilos.   

¿Qué no me creen? Ni un dedo…


Huelga en la enseñanza: la mayoría de los estudiantes arriman su hombro desde la cama; 
excarcelación de una etarra: se recibe a ésta como heroína de la libertad mientras nos lamentamos de la pobre justicia que tenemos; 
la Tárrega escupe sobre Andalucía para enaltecer a su comunidad autónoma: nuestra presidenta ni se inmuta; 
Griñán se va por tabaco: le deja su sillón a esta misma presidenta que no la conoce ni el tato; 
la jueza Alaya… 

Comentarios

  1. Es verdad, ni un dedo ni una palabra más alta que otra. Pero sabes lo que creo, que estamos cansados de que no nos escuchen. La ley de educación es peor que la anterior y sin embargo, protestemos o no, sale adelante, así que al final da igual gritar o no. Sólo sirve para quedarse afónico.

    En el colegio de mi hija están haciéndolo mal con su grupo. ¿Crees que han servido de algo nuestras protestas como padres? Hemos tenido que buscar la solución personalmente. Si no queremos que sean unos borregos que no saben hacer la o con un canuto (musicales, sí, eso por supuesto) pagamos clases particulares o nos partimos la cabeza intentando suplir las carencias. Porque desde hace tiempo no van al cole, van a una guardería. A pasar el tiempo.

    Un beso

    ResponderEliminar

Publicar un comentario