Un año para recordar

Hoy que se acerca el final, hoy que nos veremos por última vez, hoy me toca decir a mí adiós. Y créanme, no es fácil.

Por que no es fácil decir adiós a una clase como la que he tenido este año, una clase con la que he compartido muchos días, con la que llegar cada mañana a clase era sinónimo de risas, de pasarlo bien, de saber que era bien recibido.

Y, sobre todo, de aprender; por que hemos aprendido más de lo que ustedes se creen. Entre otras muchas cosas, a escuchar, a no tener que levantar la voz para hablar, a compartir sueños, a entender que “somos una clase”,… y todo eso, de la forma más natural del mundo: riéndonos.

He tenido la oportunidad, por vuestra culpa, de ser feliz enseñando. Me he sentido orgulloso de cada uno de vosotros en cada una de las actuaciones que hemos hecho, en cada una de las salidas que hemos tenido,… pero, sobre todo, me siento orgulloso y feliz de haberos conocido.

Siempre que os acordéis de la clase de 5º, hacerlo con una sonrisa en los labios, por que ese es el mayor recuerdo de todos; yo siempre os llevaré en mi recuerdo.

Hoy que nos toca despedirnos, hoy os tengo que dar yo las GRACIAS, por ser como sois, por aguantarme, por “hacerme caso”, por que sin vosotros, nada de esto tendría sentido.

Un beso y un abrazo muy fuerte a cada uno de vosotros.

Gracias, y hasta siempre.





P.D. Recordad que la envidia y la maldad se disfraza de muchas maneras, pero lo que la gente no sabe es que vosotros tenéis el arma más poderosa para hacerle frente. Cada vez que tengáis un problema, perderse en su mirada. Ella os ayudará a conseguirlo.