Ir al contenido principal

Johan Cruyff

El hombre que nos enseñó a mirar el fútbol de otra manera

Para los que tuvimos la inmensa suerte de estirar la adolescencia a principios de los noventa, el fútbol no se divide en "antes y después de Cristo", sino en antes y después de Johan Cruyff, ese holandés errante que cinceló sobre el tapete del Camp Nou una forma de entender el fútbol que, a día de hoy, siga mas viva que nunca gracias a sus pupilos.


Y es que resulta que antes de que el Flaco aterrizara en el banquillo de CanBarca, el fútbol español era, por lo general, un asunto de barro, testosterona, marcar al hombre hasta el lavabo y pelotazo arriba. 


Pero entonces llegó él, con su gabardina, sus chupa-chups y esa mirada desafiante de quien se sabe tres pasos por delante del resto del mundo. 

Lo dominaba todo.

Lo controlaba todo.

Y de la noche a la mañana, el balón dejó de ser algo que golpear con furia para convertirse en el sol alrededor del cual giraba todo el universo de lo que llamamos fútbol.



La Herejía del 3-4-3: Bendita Locura

Imagínate por un momento el siguiente contexto: defensas de cinco, miedo a perder, el patadón como recurso defensivo. 

Y llega Johan al vestuario y dice: "Si nosotros tenemos la pelota, el rival no la tiene, y si no la tiene, no nos puede hacer gol". 

Así de simple. 

Así de revolucionario.

Y de esta forma, Cruyff plantó un 3-4-3 que a los puristas de la época les provocó taquicardias:

 ¿Defensas? Solo tres, y uno de ellos era Ronald Koeman, que pasaba más tiempo mandando misiles teledirigidos a la banda contraria que guardando la cueva.

 ¿El portero? Zubizarreta, que tuvo que aprender a jugar con los pies porque era el primer atacante.

 ¿Los extremos? Clavaos a la cal, rompiendo caderas, abriendo el campo como si el césped midiera dos kilómetros de ancho.

Aquello que Cruyff planteaba no era un sistema táctico, era una declaración de intenciones. 
Y nació el Dream Team, un equipo colosal que jugaba en un alambre constante, con una osadía que te mantenía con el corazón en un puño y una sonrisa en la boca durante los noventa minutos. 

Si les metían dos goles, daba igual, porque ellos sabían que marcarían cuatro. 

Era la victoria a través del arte.



Rompiendo las reglas del físico

Johan dinamitó el mayor mito del fútbol moderno: que para ganar hace falta ser un atleta de dos metros. Él buscaba otra cosa. Buscaba listos, pillos, talento puro.

"Para jugar al fútbol, necesitas dos cosas: cerebro y pies".

Y el mayor exponente de esta premisa fue un chaval flacucho y sin físico de la cantera llamado Pep Guardiola, que se convirtió en el eje del mundo con el 4 a la espalda. 

Cruyff no miraba el pecho de los jugadores, miraba la velocidad con la que procesaban la jugada. 

El vóley-fútbol, los rondos infinitos en los entrenamientos, el juego a un solo toque... Todo estaba diseñado para que la pelota corriera más que las piernas del rival.

Y funcionó. ¡Vaya si funcionó! 

Cuatro Ligas consecutivas ganadas en el último suspiro (con la ayuda divina de Tenerife) y aquella bendita noche de mayo de 1992 en Wembley, donde el obús de Koeman rompió las maldiciones del barcelonismo y catapultó a esos jugadores a la gloria eterna. 




El legado de un genio arrogante y eterno

Johan era incorregible. 

Chulo, magnético, terco como él solo. 

Capaz de dejar frases que hoy son mandamientos ("Salid y disfrutad") y de pelearse con directivas enteras porque nadie le iba a decir a él cómo debía rodar el balón.

Revolucionó el fútbol porque cambió el ADN de este deporte. El mapa mental del fútbol actual, el que luego perfeccionó Guardiola, el que admiró el mundo con la Selección Española, el que hoy busca cualquier equipo que quiera dominar el juego,…

Todo surgió de la cabeza de ese flaco que fumaba Camel en el banquillo hasta que el corazón le dijo que había que parar.

Con Johan era más importante el cómo ganar que el ganar en sí. 

De ahí la estética. 

El hacernos creer que el fútbol podías ser una de las más bellas artes. 

El disfrutar de un juego que a veces puede disfrazarse de tragedia. 

Por eso, para los que vimos al Dream Team, Johan no fue un entrenador más. Fue el profeta que nos sacó de las tinieblas y nos enseñó a amar el fútbol de la manera más hermosa posible.

Gracias por la locura, Johan. 
Tu fútbol sigue vivo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Yo me enamoré de ti..

           Permíteme que levante la mano y que escriba lo que mi corazón siente cuando tu nombre seduce una vez más a mis labios. Permíteme que sea un arrabalero más entre la chusma selecta que escoge tus canciones para poder vivir sin anclajes sobre los atardeceres apaleados de este mundo.   Permíteme que me empape una vez más de tu pluma, del brillo bohemio de tus ojos, de tus muñecas condenadas, atadas y maniatadas a una guitarra y que sólo se liberan cuando tu voz le susurra a Cádiz que esa costilla de tierra millonaria es tu única patria, tu único cielo, tu único universo. Ser de ti es un lujo que la vida me tenía reservado en la esquina   de un pasodoble interminable, de esos que tú compones sin miedo, sin coloretes, sin purpurina caduca y sin febrero que deshojar, y que cuando mi garganta me lo canta por lo bajini, mi piel se eriza y se desgarra como si yo fuera un nostálgico comparsista que se la da de artista.   ...

Se muere...

El centro de Jerez se muere. Está sentenciado. No tiene remedio; lleva meses desahuciado, y sólo falta poner sobre su lápida vital la fecha de su defunción. Duele escribir con la cólera entre los dedos y la impotencia en los labios, pero más duele ver como el jerezano de a pie mira para otro lado y saca su mirada conformista una vez más. Y como yo escribo en base a lo que siento, y de conformista ya me queda poco, junto palabras desde la rabia, la furia y la resignación que me trasmiten los ojos de esos amigos que en su día apostaron sus ahorros y sus sueños en levantar un negocio en el centro, … y ahora ven cómo el centro se va convirtiendo en un desolador cementerio. Y ya saben lo que uno encuentra cuando visita campo santo: recuerdos, nostalgias, humedades, … Quizás por eso las grandes firmas huyan despavoridas de sus enclaves estratégicos sin mirar atrás, antes de que sus clientes les paguen con coronas de flores. Quizás tenga que ver algo las chapuzas de a...

Un eterno hombre COBARDE... y sus ETERNOS hombres bonitos

Cádiz, ven.. déjame que te tome de la cintura para dar un paseo por la orilla de tus susurros, y permíteme que dibuje sobre la caricia de cada ola la historia de un niño que se hizo grande entre cobardes y milagros . Prometo que no te entretendré mucho.. Sé que llevas unos días cosiéndole al atardecer sombras y ecos donde los suspiros pedirán perderse entre tipos y coloretes; sé que estas sacándole brillo a los zaguanes de las casapuertas para que las voces que hablan por ti contagien de vida a propios y a extraños; sé que te están dejando reluciente ese castillo de papelillos donde las ilusiones se maquillan con esperas y nervios;… pero yo necesito contarte la historia de uno de los tuyos. Así que, descálzate y ponte cómoda.. Se trata de uno de esos requiebros al que tú le distes la vida -un mes de febrero-, y que nació con el don de quererte y de llevarte entre sonrisillas por todos los confines del mundo. Se trata de uno de esos locos de atar que doremif...