domingo, 12 de marzo de 2017

Para necesitarte...


Necesito llegar a casa oliendo a ti.

Desesperarme con tu fragancia y desnudar mi mirada ante el espejo de lo vivido.

Perderme en tu universo mágico de silencios y ruidos, de luces y sombras, de prisas y esperas.

Tomarte de la cintura y sortear valles y esquinas con la única intención de amarte, de buscarte, de hacerte reír por los ecos de la eternidad al contarte mis cosas ante un rostro cuajado de lágrimas que albergan tu aroma y tu paz.

Necesito que me rodees con tus brazos, esos brazos que siempre están ahí dispuestos a envolverme, a apretarme, a descongestionarme el alma y a liberar mis miedos, mis angustias, mis tempestades,...

Necesito una calle a oscuras, un susurro de tierra, una luna revirada en un balcón,...

Necesito verte a lo lejos llegar, y liberar a los nervios para que éstos se vuelvan a perderse por los callejones de la inquietud.. y sonreír, necesito volver a sonreír ante un nuevo encuentro que jamás es igual al anterior.

Necesito citarme contigo a solas, con un mar de latidos como testigos mudos, con los pies clavados en el suelo para no perder el equilibrio y con el cuello rompiéndose una vez más por la grieta de tu nombre.

Necesito renovar la tinta del lápiz de lo silenciado para dejar escrito en las hojas caducas de los suspiros lo que el aire es capaz de contarnos entre pulsos y arrebatos.

Necesito sentir esa caricia que solo eres capaz de hacerme sentir sin ni siquiera tocarme, sin ni siquiera rozarme, sin ni siquiera palparme,…

Necesito sentir ese escalofrío que llevo cosido en algún bolsillo de mi memoria y fracturarme en dos cada uno de mis huesos al apartar el cáliz de Tu tortura.

Necesito sentir que Tu luz vuelve a penetrar por los rincones de mis ciénagas y que los pájaros al alba guarden mis promesas renovadas de barro y agua.

Necesito que reines ya sobre el tic-tac de mi reloj de pulsera, qué sortees los vientos de este naufragó sin rumbo y que juntos de la mano rememoremos mis atardeceres y tus amaneceres..

Necesito que Tu palabra vuelva a retumbar sobre mis oídos, que Tu ejemplo sea el dictado de mis días, que Tu magisterio de izquierdos sea el pentagrama de mis rezos,…  

Necesito verte aparecer por la ventana del salón de casa, dejar a la mirada sorteando dudas y advertir cómo te tatúas a la niña de mis ojos una vez más, una primavera más, una tarde más,...

Y es que sólo necesito de Ti para necesitarte..