domingo, 12 de junio de 2016

Una amistad.. teatral


Alguna vez que otra he confesado que una de mis grandes pasiones es el teatro, amándolo hasta el punto que hace unos años me prometí que jamás volvería a caer en las trampas de su escenario.

Es lo que tiene ser un cabezota tiquismiquis; es lo que tiene amar como yo amo.

Pero el destino sabe pintar de colores la tarde más triste, secar la lágrima más amarga o confesar el secreto más oculto cuando por la vereda de las miradas alguien te tiende su mano y sin hacer ruido te embauca en un proyecto teatral de niños y para niños.

Y así, entre prisas y recelos surgió la escritura de un guion entrelazando cuentos infantiles, ensayos a la hora del recreo y la ilusión y la sonrisa de unos alumnos a los que todos deberíamos de darle más cariño del que le damos porque el corazón de cada uno de ellos es más grande que todos nuestros latidos juntos.

Y así, se perdió el miedo a hablar en público, se han tejido unos recuerdos imborrables y se ha demostrado que el mundo es de aquellos que lo sueñan bajo el cristal de los imposibles.

Y así, sin que uno sepa muy bien el porqué, surgió una de esas amistades con las que uno cuenta en mitad de la noche para gritar y ser escuchado.

Sé que no quieres que el mundo sepa tu nombre, pero las cinco letras que lo conforman envuelven la piel de una de esas personas que al respirar trasminan sinceridad, confianza, entrega y humanidad a partes iguales.

Jamás podre agradecerte que estés ahí y que me hayas devuelto la ilusión por dirigir y actuar; que sepas que nuestro colegio y nuestros alumnos te echaran también mucho de menos  

Y recuerda: “fue el tiempo que pasaste con tu rosa la que la hizo importante”.

Gracias por todo.