domingo, 5 de junio de 2016

Confía en mí...



Querido corazón:

Sé que llevas unas cuantas semanas hecho un despojo. No eres ni la sombra de lo que tus latidos una vez marcaron, y ya no sabes qué decir, qué pensar, cómo actuar.

Andas masticando tristezas por las esquinas, fuerzas una sonrisa cuando en realidad quisieras vomitar lágrimas de sangre y te envuelves en arrullos de soledad cuando tus huellas se pierden entre la multitud.

Llevo días mirándote a escondidas, y te juro que no te reconozco.

Siento tu pena como si fuese mía y se me parte el alma en dos cuando te buscas y no te encuentras en los espejos de tu pasado.

Llevas el paso cambiado y has perdido el brillo de tu sonrisa.

Pero léeme bien: confía en mí.

No se cómo lo haré, ni cuánto tiempo tardaré en recuperarte, pero tiraré de ti y de tus costuras como nadie lo hizo antes.

Para ello nos refugiaremos en nuestros silencios, en nuestros sueños, en nuestro pequeño rincón del mundo, ese que tiene las paredes barnizadas en humedades y al que tú llamas casa.

Nos rodearemos de gente que nos haga la vida más fácil y evitaremos a esos “amigos” tuyos que no tienen ni puta idea de cómo estás conciliando el sueño cada vez que le echas la llave a la madrugada.

Nos perderemos en tus pregones de Semana Santa, en tu Cádiz y su carnaval, en tu inquebrantable fe; en tus pachangas de los lunes, en paseos por la orilla de la playa, en tus rezos a la Esperanza; en confidencias al caer la tarde, en la mirada de la niña de tus ojos, en el hilo que volverá a pespuntear de ilusiones tu confianza.    

Si necesitas dejar que la voz se quede muda por un tiempo, hazlo.

Si crees que tienes que dejar a un lado el mundo, detente en una de sus orillas.

Si lo que ves a tu alrededor no te gusta, desanda el camino y persigue un horizonte que te haga realmente feliz.

Compañero, sólo tenemos esta vida y ya va siendo hora de vivirla...

Ya va siendo hora de escribir hasta que te sangren los dedos...

Ya va siendo hora de respirar por ti primero y luego ya si acaso por todos tus compañeros...

Y una última cosita: no te aferres a nada, ni siquiera a ese imposible que anda repleto de miedos y de dudas; tranquilo, algún día romperá con ellos y se arriesgará a ser feliz atando sus besos a tu cintura.    

Querido corazón, te prometo que me dejaré la vida para que juntos salgamos de esta.                                      
                                                                                             Firmado.

                                                                                      Tu piel