Vestirse de Nazareno..



Verán ustedes…

Mi túnica y yo tenemos una seria disputa cada año.

En el salón de casa ya se está repitiendo ese rito cuaresmal de verla colgada pespunteando cuaresmas y aliviando preocupaciones mientras que en el televisor no paramos de ver imágenes de Semana Santa.

Salidas, recogidas, Campana, Tornería,…

Al cambiar de dvd, me detengo en sus arrugas mientras ella se detiene en mí mirada y en silencio los dos sabemos que eso de "disfrutar" no va con nosotros.

Cuando revisto mi piel con el hábito nazareno, entro en un mundo de insondables silencios, de cicatrices con llagas en sus costuras, de pasillos con sabor a nostalgias, de lágrimas que huelen a cenizas, de promesas que se quedan en futuras intenciones, de sueños que quiero y no consigo alcanzar,…

Vestirme de nazareno es un momento íntimo en el que sosiego mi carácter, renazco de nuevo, tomo fuerzas para seguir caminando y le tomo el pulso al horizonte de lo venidero.

Si ese trozo de tela hablara, desnudaría mis secretos más profundos…

Comparto a pies juntillas eso de que la vida se ve de otra manera cuando la vemos desde el prisma de un antifaz, pero no creo que ser nazareno de negro sea un disfrute para los sentidos.

Al menos para mí…

Los cofrades solemos quedarnos casi siempre en el primer barniz de las cosas, y se nos olvida que cuando uno ajusta a su cintura un cinturón de esparto y una papeleta de sitio aguarda ser guardada en el cajón de lo vivido… es señal inequívoca de que un año más hemos formado parte de una obra de teatro donde lo que se representa es la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo…

¿¿Me puede explicar alguien dónde encuentra uno el disfrute rememorando la muerte del Hijo de Dios??

¿¿Me puede explicar alguien que disfrute encuentra uno al deambular por la pasarela de las vanidades y de la falta de educación que es la Carrera Oficial de esta bendita tierra??

¿¿Me puede explicar alguien dónde está lo atractivo de pasar hambre, frío, sed, parones,… y ser una mera preocupación electoral que con la luz de la primavera se queda a dormir en el tintero de los engaños??

Puede que en una hermandad de capa, con el barrio asomado a las ventanas y el tachin tachin de fondo se pueda disfrutar algo más… pero,…  ¿en una hermandad de negro?

Por favor... que ninguna campaña de publicidad siga utilizando el nombre del nazareno en vano…

Porque ser nazareno es una oportunidad para hurgarse en los adentros más arcanos de nuestra alma, es sentir los ecos de nuestra voz, es poner en una balanza lo bueno y malo del camino que cada uno lleva recorrido…

Ser nazareno es ser un instrumento de la Virgen para evangelizar sin palabras y explicar aquello que sólo se puede explicar cuando las miradas están faltas de fe y esperanza…

Ser nazareno es alfombrar la llegada de un Hombre que hace más de dos siglos derramó hasta la última gota de su aliento para que nuestros pecados fueran suprimidos al llegar al reino de los cielos…

Y porque ser nazareno es la forma que tenemos los cofrades de caminar un día al año por entre los nudos de las maderas ungidas por ese Dios en el que creemos y que a su manera nos tiende la mano para decirnos al oído todo aquello que necesitamos oír... 

¿De veras que no nos vamos a aprovechar de eso?