domingo, 22 de febrero de 2015

Linea fronteriza

Dentro de poco tendremos en los buzones de casa la tan ansiada propaganda electoral, con esos sobres de colores y esos programas dirigidos a nuestro nombre, donde con la intención de conseguir nuestro voto nos recuerdan que Andalucía es la tierra de todos, y que como jerezanos nos debemos de sentir orgullosos de nuestra sangre.

Un trámite que en la zona sur estamos deseosos de volver a vivir.

Para el sillón de la Junta creo que no existimos, pero es que para el sillón de la calle Consistorio número 15 somos ese grano en el culo que la ciudad tiene y que solo se acuerda de resanar cada vez que se mueven de sitio las urnas de los votantes.

Y dentro de poco habrá alguien que tenga que limpiarles el polvo a decenas de urnas para que los vecinos de una zona maltratada y olvidada ejerzan un derecho constitucional que no sirve para nada.

Ahora vendrán a preocuparse por la Laguna de Torrox, a hacerse la foto delante de campos de futbol que llevan meses en obra, e inauguraran el alumbrado de tres míseras farolas.

Que se pasen por mi calle, que delante de ellos verán lo que hago con sus programas electorales -y su poca vergüenza-,… si hubiera papeleras, claro.

Con su forma de gobernar esta ciudad han acrecentado esa línea fronteriza natural que supone ir de la zona sur hasta cualquier otra zona de la ciudad; han convertido el subir cualquier cuesta (Chaparra, Alcubilla, la del Mopu,..) en la más certera de las metáforas.

Y digo convertido, tanto gobierno como oposición.  

Pero estén tranquilos y vengan a contarnos la misma historia de siempre, que aunque nos cueste la misma vida llegar a fin de mes, les escucharemos, les abriremos nuestras casas y quizás seamos tan torpes hasta de votarles…

A vuestro pesar, a este lado de esa línea somos así.