Bajo la sombra de sus estrellas, en miles de hogares se espera la llegada de unas Majestades Reales que tienen el poder de detener el tiempo y hacer que por nuestros cuerpos correteen los nervios y las sonrisas.
Es una noche especial. Mágica. Esperada.
Y el secreto mejor guardado de la humanidad se sigue custodiando de padres a hijos, de abuelas a nietas para que no dejemos de soñar, de creer, de amar.
Tras la estela de una luz vendrán a nuestras casas a colmarnos de amor, a decirnos que la vida tiene de vez en cuando pinceladas maravillosas en torno a sus balcones, a recordarnos que todo lo que brilla bajo la fuerza del sol es un regalo de Dios.
Hoy tu y yo volveremos a tener los dientes de leche, a compartir miradas sin rencor y palparemos postillas en nuestras rodillas, como una vez tuvimos, como una vez dejamos de tener.
Hoy la inocencia se escapa de las paredes, se viste con sus mejores galas, te pide a gritos que la sientas dentro de tí.
Hoy es la noche en la que los sueños se hacen realidad en las caritas de nuestros más pequeños tesoros.
Así que, busca el mejor papel de regalo, deja vasos de leche y copitas de vino junto a galletas y pestiños, y vive el día de hoy como el niño o la niña que una vez fuiste.
Sus Majestades, antes de regresar a Oriente, tienen algo que regalarte.

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